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Cuestión de Clase: El Ladrón

“—Todo esto está muy bien —dijo Cugel—, ¿pero cómo puede dejar Iucounu su casa sin ningún guardia o vigilante?

Fianosther hizo un gesto con las manos.

—¿Por qué no? ¿Quién se atrevería a robarle a Iucounu el Mago Reidor?

—Éste es precisamente el pensamiento que me retiene —respondió Cugel—. Soy un hombre de recursos, pero no un insensato temerario.

—Hay una fortuna a ganar —afirmó Fianosther—. Cosas deslumbrantes, maravillas más allá de todo valor, así como sortilegios, filtros y elixires. Pero recuerda, no te animo a nada, no te aconsejo nada; si eres detenido, tan sólo me has oído alabar las riquezas de Iucounu el Mago Reidor.”

Los Ojos del Sobremundo, Jack Vance (1966) Seguir leyendo Cuestión de Clase: El Ladrón

Cuestión de Clase: El Paladín

“Este caballero occidental debió haber sido un enemigo demasiado grande para Caos. Probablemente era uno de los elegidos, como Carl, o Arturo, o sus mejores paladines. Y no quiero decir un santo, sino un guerrero al que Dios concedió dones más que humanos y luego sometió a una carga superior a la común.”

Martinus Trismegistus, Tres Corazones y Tres Leones (Poul Anderson, 1961) Seguir leyendo Cuestión de Clase: El Paladín

Cuestión de Clase: El Bardo

A esa hora llegó Lúthien, y erguida sobre el puente que conducía a la isla de Sauron, cantó un canto que ningún muro de piedra podía detener. Beren la oyó y pensó que soñaba; pues arriba brillaban las estrellas y en los árboles cantaban los ruiseñores. Y como respuesta cantó un canto de desafío que él había compuesto en alabanza de las Siete Estrellas, la Hoz de los Valar que Varda había colgado sobre el Norte como signo de la caída de Morgoth. Luego las fuerzas le faltaron y se desmoronó en la oscuridad.

Pero Lúthien oyó la voz que le había contestado y entonó entonces un canto de gran poder. Los lobos aullaron y la isla tembló.

-El Silmarillion (J.R.R. Tolkien)

Lo hice bastante mal, y el Consejo de Bardos no me admitió. La verdad es que estos días te exigen saber mucho. Volúmenes y volúmenes de poesías, cantos, música, cálculo de estaciones, historia; y toda clase de alfabetos que debes deletrear con los dedos, y señales secretas… a un hombre le es imposible meterse todo eso en la cabeza. 

-Fflewddur Fflam, El Libro de los Tres (Lloyd Alexander, 1964) Seguir leyendo Cuestión de Clase: El Bardo

Cuestión de Clase: El Ranger

“Somos hombres solitarios, los montaraces del desierto, cazadores; pero las presas son siempre los siervos del enemigo.”

–Aragorn, La Comunidad del Anillo

Cuando el Dungeons & Dragons Original llegó al mundo en 1974, sólo incluía tres clases de personaje: guerrero, clérigo y mago. El primer suplemento en aparecer, Greyhawk, añadió una nueva clase, el ladrón, e introdujo el concepto de sub-clases con una variante del guerrero, el paladín. Con el paso del tiempo y las ediciones, nuevas clases y tipos de personajes proliferarían hasta llegar a cubrir la mayoría de arquetipos de la fantasía. Con esta entrada empiezo otro ciclo de “arqueología rolera” dedicado a repasar la historia y la evolución de cada una de estas clases, analizando un poco sus fuentes de inspiración, sus mecánicas y su papel dentro del juego. Y aunque me reservo esas clases primigenias para más adelante, creo que voy a empezar la serie con una de mis favoritas, la primera clase en aparecer no en un suplemento oficial de juego sino al amparo de la revista de TSR: el Ranger.   Seguir leyendo Cuestión de Clase: El Ranger