Cuestión de Clase: El Asesino

Por sutil que sea el mago, un cuchillo entre los omoplatos estropea su estilo.

-Jhereg, Steven Brust

La figura del asesino a sueldo, el ejecutor que mata a sangre fría por dinero o incluso por alguna causa, ha aparecido recurrentemente en diversos tipos de ficción popular, de novelas a películas o videojuegos, y evidentemente, Dungeons & Dragons no es una excepción. Desde prácticamente los inicios del juego, la clase de asesino sirvió como complemento a la del ladrón, representando dos facetas diferenciadas del personaje sigiloso, astuto y sórdido.

El asesino apareció como clase jugable en el Suplemento II: Blackmoor, en 1975, firmado por Dave Arneson, y lo hizo precisamente como una sub-clase del ladrón. No cabe duda de que buena parte de la inspiración para esta clase se remonta a las ideas populares acerca de los nizaríes, una secta religiosa chií que se hizo famosa durante la época de las cruzadas por su estrategia de asesinatos selectivos y ataques quirúrgicos contra dirigentes políticos y militares. De su apodo, Hashishin (“consumidor de hachís”), provienen los términos asesino y asesinato. La reputación de los nizaríes ha sido agrandada y embellecida continuamente desde entonces, creando toda clase de mitos que les atribuyen capacidades casi sobrenaturales para el sigilo,  Dicen las malas lenguas que otra posible inspiración fue “Asesino de Gor” (1970), el quinto libro de las Crónicas de la Contratierra de John Norman, una serie de novelas de fantasía pulp enormemente polémica (por decirlo suavemente).

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Ilustración de portada de “Assassin of Gor”, por Boris Vallejo. Sí, es esa clase de fantasía…

En cualquier caso, el Asesino vio la luz como clase independiente, aunque relacionada con los ladrones. Sólo los humanos podían ser asesinos, y debían mantenerse en un alineamiento neutral (recordemos que por aquel entonces sólo existía el eje Ley-Caos). Necesitaban buenas puntuaciones (12 o más) en Fuerza, Destreza e Inteligencia, y se les consideraba por defecto miembros del Gremio de Asesinos. Podían usar cualquier arma y escudo, y además de poseer las mismas habilidades que un ladrón (aunque equivalentes a un personaje de dos niveles menos), los asesinos tenían un arsenal de capacidades únicas y distintivas. Eran maestros de los disfraces, siendo detectables únicamente un 5% de las veces (o 10% si fingían ser del sexo opuesto), porcentajes modificables según la inteligencia y sabiduría de quienes interactuaran con el asesino. También dominaban el uso de los venenos y podían usarlos libremente, siendo la única clase con “barra libre” al respecto, y además los asesinos con una inteligencia mínima de 16 podían aprender los idiomas de los otros alineamientos, para reforzar mejor sus identidades falsas.

Por otro lado, se detallaban una serie de reglas que específicaban el coste de contratar a un asesino, así como un subsistema que permitía al asesino ganar puntos de experiencia adicionales por cada asesinato ejecutado con éxito. Esto era difícil de implementar en juego, ya que exigía que el asesino actuara en solitario para sus asesinatos o misiones de espionaje, dejando a un lado al resto de jugadores y privándoles de participar y obtener experiencia.

A nivel 13, y de manera similar a los monjes, un asesino podía retar a su Maestro de Gremio a un combate a muerte, y si vencía, podía hacerse con su posición, empezar a ganar seguidores y a gestionar el gremio, optando a construirse una fortaleza o controlar una “Baronía”. Esto dice mucho de la progresión de juego que se asumía como básica en los primeros tiempos del D&D.

Al llegar AD&D, el asesino pervive como sub-clase de ladrón. Aquí ya se especifíca que su alineamiento debe ser malvado (concretamente, diciendo que el matar a humanos y otras formas de vida inteligentes por beneficios económicos es la antítesis del bien). Esta versión sigue siendo superior al ladrón en combate, y una clase más poderosa en general. Además de apuñalar por la espalda, si un asesino sorprende a su víctima puede tirar en la Tabla de Asesinatos, con buenas probabilidades de matarla en el acto. La clase también se expande en un nivel, existiendo por encima de los Maestros de Gremio un decimoquinto rango conocido como Abuelo de Asesinos, probablemente en referencia al Viejo de la Montaña de los Hashishini. Las reglas para asesinatos y misiones de espionaje en solitario persisten, aunque ahora se especifíca (al más puro estilo Gygaxiano) que el jugador debe proporcionar un plan completo que detalle cómo se va a dar el golpe exactamente, para que el DM pueda juzgar sus posibilidades de éxito.

En 2ª edición, el Asesino desaparece del Manual del Jugador, junto a los monjes y los semiorcos, considerados todos y por diversas razones poco apropiados por los poderes fácticos de la TSR del momento. En concreto, se dijo que la idea de asesino como ejecutor a sueldo se había divorciado de toda clase concreta, siendo posible que cualquier clase se dedique a tal actividad. Sin embargo, regresaría como kit de ladrón en el Complete Thief’s Handbook. Aquí se describen reglas detalladas que codifican el uso de venenos y demás, en lugar de dejarlo a la discreción del máster como se proponía en 1ª edición.

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          Un asesino en plena faena…

Llegado el punto de inflexión que supuso la 3ª edición de D&D, el Asesino vuelve a trasladarse de categoría, convirtiéndose en una de las nuevas Clases de Prestigio. Además de las habilidades clásicas, esta iteración gana también un uso limitado de conjuros, dándole ventajas mágicas para su línea de trabajo y presentando de nuevo una idea de los asesinos como sobrenaturalmente sigilosos y expertos, casi en la línea de los ninjas japoneses, idea que se mantendrá mayormente hasta llegar la 5ª edición.

En 4ª edición el Asesino apareció publicado por vez primera en el D&D Insider, la plataforma digital  de pago de la Wizards. La clase tenía asignado el papel de “golpeador”, y usaba como fuente de poder “la magia de sombras”, con todos sus poderes de combate girando alrededor de la oscuridad y la muerte, teniendo nombres como Paso de Sombras o Forma de Llama Negra. Su habilidad más notoria en esta edición es la de cubrir a una o varias víctimas con “la Mortaja del Asesino”, permitiéndole causarles daño adicional. También se hace bastante hincapié en la idea de los Gremios de Asesinos, dando al personaje varias opciones de especialización según el gremio (siendo las básicas Discípulo Tétrico o Acechador Nocturno). Más tarde apareció publicado en la Dragon digital una nueva clase bautizada como Asesino Ejecutor, para recrear visiones del asesino más clásicas y sin poderes sobrenaturales. Esa misma clase acabaría por aparecer en papel en el suplemento Heroes of Shadow.

En D&D 5ª, el Asesino se convierte en un arquetipo de pícaro, una de las sub-ramas que esa clase debe adoptar al llegar a nivel 3. Aquí volvemos a tener un asesino a la vieja usanza, sin conjuros ni poderes exóticos, pero con una gran maestría en sus artes. Los pícaros asesinos son competentes en el uso de los kits de disfraz y de envenenador, y su habilidad de Asesinar les permite atacar con ventaja e infligir críticos automáticos cuando tienen la sorpresa de su parte al golpear. A mayores niveles, los Asesinos se convierten en expertos en infiltración, hábiles impostores y, como cúlmen de sus talentos, se convierten en maestros de la muerte instantánea, pudiendo realizar golpes aún más mortíferos.

Poca duda cabe de que la presencia de este tipo de personajes entre las clases jugables de un juego tan popular como fue D&D, junto al atractivo carisma que les ha rodeado desde el mundo del cine y la ficción popular, fueron las responsables de la creación de un subgénero dentro de la literatura fantástica, la ficción de asesinos. Quizá el ejemplo más prominente sea la Saga de Vlad Taltos escrita por Steven Brust, cuyo protagonista es un hábil asesino perteneciente a una minoría humana que habita en el imperio “élfico” de Dragaera. Otros ejemplos populares los encontramos en la saga del Vatídico, de Robin Hobb, o la trilogía del Ángel de la Noche, de Brent Weeks. Otro ejemplo de personaje asesino en la más pura linea de D&D lo encontramos en Hugh La Mano, dentro del Ciclo de la Puerta de la Muerte, de Margaret Weiss y Tracy Hickman. En los videojuegos dicha figura también ha estado presente, siendo el caso más conocido la saga Assassin’s Creed, donde tomamos el papel de varios asesinos (con sus actos debidamente blanqueados para convertirlos en los buenos de la película) a lo largo de diferentes períodos históricos.

A pesar de un concepto que no es “para todos los públicos” y de la dificultad de integrar en el juego a un personaje que casi por definición debe ser interpretado como un “lobo solitario”, el Asesino ha sido en activo en una forma u otra a lo largo de las ediciones de Dungeons & Dragons. Personalmente, es una clase que no he visto nunca en activo en manos de personajes jugadores, a pesar de todo el tiempo que llevo en esto. Desconozco si eso se debe a que la idea de llevar a un asesino a sangre fría no ha atraído a los jugadores con los que he compartido mesa, o si se debe al simple azar. ¿Y vosotros? ¿Tenéis experiencias que contar sobre esta clase en juego? Si es así, ¡no os cortéis y compartidlas en la sección de comentarios!

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2 comentarios en “Cuestión de Clase: El Asesino”

  1. En 30 años en mi mesa tampoco ha habido nunca ninguno. Lo más parecido una ladrona NM con bastante poca moralidad, pero como era en 2ª no era “asesina” per sé (aunque creo que le pegaba serlo). Creo que el motivo es que es poco heroico, y ese estilo ha perdurado siempre en nuestras partidas.

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  2. Pues, mira, como director no recuerdo haber tenido ningún jugador con un pj asesino. Igual en el Vampiro, pero eso es como decir que uno de mis jugadores llevaba un pirado en el Paranoia.

    En cambio, hemos empezado, recientemente, una campaña de Clásicos del Mazmorreo y, cosas veredes, uno de MIS dos pjs supervivientes es un asesino. O sea, un ladrón, cuyo origen laboral es cortabolsas.

    He decidido que es un tío emprendedor y sin escrúpulos, inclinado al disfraz y el envenenamiento. Creo que tiene mucho potencial, a pesar de sus bajas características. Ahora que está ya en nivel 2, empieza a mostrar qué tipo de cosas puede hacer.

    Como anécdota, diré que no es el personaje más malvado que he jugado. Tuve un abogado sátiro unseelie en Changeling que le haría parecer una Hermanita de la Caridad.

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