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El Kalevala en la Cultura Popular

Aunque fuera de la Tierra de los Mil Lagos, el Kalevala nunca ha gozado de la popularidad de otros cíclos míticos como los Dos Grandes (el Nórdico y el Grecolatino), su influencia se ha dejado sentir de manera sutil pero persistente en ámbitos muy distintos de la cultura popular. Y por supuesto, dentro de las fronteras finlandesas las historias de Vainamoinen y el resto de héroes del Kalevala forman parte esencial del acervo cultural nacional.

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 Väinämöisen Soitto, de Robert Wilhelm Ekman (1866)

Muestra de ello la podemos encontrar en el mundo de las bellas artes. Uno de los primeros artistas en plasmar sobre el lienzo una escena del Kalevala fue el pintor romántico Robert Wilhelm Ekman (1808-1873), que mostró a Vainamoinen tocando su mágico kantele. Sin embargo, son las ilustraciones de Akseli Gallen-Kallela (1865-1931), quizá las más conocidas representaciones pictóricas del mundo del Kalevala. Hoy en día también podemos encontrar una representación visual en las páginas de la novela gráfica del mismo título, una estupenda adaptación del poema al medio secuencial de la mano de Kristian Huitula. Y a modo de anécdota, cabe destacar que el Pato Donald, personaje muy popular en Finlandia, protagonizó también una aventura en las páginas de los cómics de Disney titulada The Quest for Kalevala, muy apreciada aún hoy por los fans fineses del plumífero.

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La Defensa del Sampo, de Akseli Gallen-Kallela (1896)

El Kalevala también ha sido una gran fuente de inspiración musical, y es esta quizá el área donde la influencia de esta saga épica ha sido mayor. Han sido varios los compositores clásicos que se han basado en este poema, pero sin duda el más destacado fue otro de los pilares de la formación de la identidad nacional finesa, Jean Sibelius (1865-1957). Sibelius dedicó una docena de sus mejores obras al Kalevala, entre ella la sinfonía coral Kullervo (Op. 7), que recuenta la vida del trágico antihéroe incorporando dialogos cantados extraídos directamente del poema épico.

Más recientemente, y como no podía ser de otra manera, han sido los grupos de la esfera del Metal y el Folk Finlandés los que han acudido al Kalevala. El grupo Amorphis, por ejemplo, sacó su disco Tales from the Thousand Lakes en 1994, dejando de lado su anterior estilo death metal para abordar más melódicamente los temas de la saga, y desde entonces el Kalevala ha formado parte del repertorio habitual del grupo en discos como Tuonela (1999), Eclipse (2006), Silent Waters (2007) y Skyforger (2009). Asimismo, grupos Folk como Värttinä o Korpiklaani han dedicado parte de su obra a esta épica. Fuera del ámbito finés, tenemos a artistas como Ruth MacKenzie con su disco Kalevala: Dream of the Salmon Maiden (1998) o al músico y narrador Nick Hennessey, que ofrece actuaciones en directo en las que relata pasajes del Kalevala.

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 Túrin Turambar y su espada Gurthang, por Ted Nasmith

 El rico tapiz de mitos y magia que presenta el Kalevala también ha servido de inspiración a escritores de toda índole. Entre ellos se encuentra el que sigue siendo conocido como el padre de la fantasía moderna, J.R.R. Tolkien, cuya sensibilidad filológica y mitológica le atrajo al folklore finlandés. En varias de sus cartas el propio Tolkien menciona como su interés por el idioma finés tuvo mucho que ver con la creación de su legendario particular, y cómo lo utilizó como base para uno de sus lenguajes élficos, el Quenya, hablado por los Noldorin. La influencia del Kalevala en la obra de Tolkien es notable, y especialmente visible en El Silmarillion. La trágica historia de los Hijos de Húrin, que narra la vida del atormentado héroe Túrin Turambar, toma como fuente la historia de Kullervo, y aunque el argumento transcurre de manera muy diferente, los paralelismos son evidentes, sobre todo en su final, con el desdichado héroe hablando con la espada maldita con la que se quitará la vida. Pero hay muchos más ecos en la obra de Tolkien que podrían remitirnos hasta el Kalevala. Gandalf, el sabio inmortal que recorre la Tierra Media bajo el aspecto de mago gris, es habitualmente interpretado como una figura odínica, pero también muestra muchos paralelismos con el runoya Vainamoinen: ambos tienen aspecto de anciano de larga barba, poseen gran sabiduría y enormes poderes mágicos, y en alguna ocasión son ayudados por grandes águilas. Ambos terminan su periplo por el mundo de los hombres de la misma manera, cruzando el mar hasta el más allá. El propio concepto de Valinor y las Tierras Imperecederas Allende el Mar es tan similar al de los pliegues del cielo mencionados en la runa 50 del Kalevala, que se hace difícil no ver una inspiración directa. Otras coincidencias entre ambas obras podrían ser la relación entre la música y los poderes de la magia y la creación, la visión casi animista de una naturaleza poblada por espiritus ancestrales, o los duelos que usan la música o la voz como arma, como el que enfrentó a Lúthien y Sauron en Tol Sirion o a Gandalf y Saruman en Orthanc, y que nos retrotraen al enfrentamiento de Vainamoinen con el celoso bardo Joukahainen.

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 The Wall of Serpents, por De Camp y Pratt (1953)

Otros autores del género fantástico también se han visto aparentemente influenciados por la epopeya finlandesa. El americano Poul Anderson es uno de los autores que, como Tolkien, reconocen sin ambages su inspiración en el Kalevala. Su novela La Espada Rota (1954) nos cuenta, imitando el tono y el estilo de las saga nórdicas de antaño, una historia de venganza y desdicha con una espada maldita como elemento central, y de nuevo su protagonista, Skafloc, muestra ciertos paralelismos con Kullervo, especialmente su capacidad de sembrar la tragedia con cada uno de sus actos. El británico Michael Moorcock, en cambio, ha negado públicamente conocer este mito cuando escribió las andanzas de su antihéroe Elric de Melniboné, cuyo final es prácticamente idéntico al de Kullervo. Elric muere a manos de su espada demoníaca, Stormbringer, después de que ésta se despida de su “dueño” confesando que fue mil veces más malvada. Aunque la afirmación de Moorcock a primera vista resulte difícil de creer, no es inverosímil que el autor conectara de manera personal con los mismos tropos y con patrones míticos de resonancia similar al buscar el único final posible para su saga. El mundo del Kalevala aparece también, ya no como influencia sino como escenario directo, en las historias de Harold Shea escritas por L. Sprague de Camp y Fletcher Pratt. En ellas, el psicólogo Harold Shea y varios de sus colegas descubren la manera de viajar a mundos paralelos basados en diversos mitos, leyendas y fantasías literarias. Sus aventuras les llevan a participar, por ejemplo, en la mitología nórdica o irlandesa o en poemas épicos como The Faerie Queene de Edmund Spenser. En The Wall of Serpents, el cuarto relato de la serie, Harold visita el mundo del Kalevala para buscar la ayuda del mago Vainamoinen, pero sin embargo con quien topa es con el inestable Lemminkainen. Más recientemente, Vainamoinen ha hecho también su aparición en el cóctel mitológico que son las Crónicas del Druida de Hierro, de Kevin Hearne.

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 Lemminkainen, por Jim Roslof (Deities & Demigods, 1980)

Fue precisamente a través de la literatura fantástica que el Kalevala se convirtió en otra más de las influencias que convergieron en el juego de rol más famoso de todos los tiempos, Dungeons & Dragons. Uno de los padres de la criatura, Gary Gygax, cita (en el famoso Apéndice N de su Dungeon Master’s Guide de AD&D) a todos los autores anteriormente mencionados como parte de las fuentes de inspiración para su juego, y fue a través de ellos que entró en contacto con la mitologia finlandesa. Para una de sus más famosas creaciones, el mago Mordenkainen, obtuvo su inspiración y su nombre en el Kalevala, como el propio Gygax contaba poco antes de su muerte: “El trasfondo que creé para Mordenkainen era de estilo finlandés, y su maestro era un tipo llamado “el Viejo Waino” […]. Elegí ese nombre porque Vainamoinen a veces era conocido como el “Viejo Waino”. Quedé realmente cautivado por el míto finlandés despues de ver una película en blanco y negro hecha por los rusos, creo, que trataba sobre él, Leminkainen e Ilmarinen aventurándose en Pojola y adentrándose en la fortaleza de Louhi, y posteriormente leer The Green Magician de De Camp y Pratt al igual que el Kalevala” (Gary Gygax: Q&A [Part X, Page 17-18, 2006], traducción mía). Más tarde, los personajes de los mitos fineses ocuparon uno de los capítulos del célebre (o infame) manual Deities & Demigods, donde como todas las demás divinidades incluidas, recibieron características de juego como puntos de vida, clase de armadura y clases de personaje. Ha habido otros intentos de llevar el Kalevala al mundo de los juegos de rol, pero han sido mayoritariamente en el ámbito finlandés y apenas han trascendido sus fronteras. Dos de ellos son ANKH: Adventurers of the North – Kalevala Heroes (1988) y Roudan Maa: Kalevalainen Fantasiamaailma (2004).

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Saga of Lost Earths, de Emil Petaja (1966)

Finalmente, el campo de la ciencia ficción también ha visto algunos intentos de adaptar los temas y personajes del Kalevala, si bien de una manera quizá más discreta. El autor estadounidense de origen finlandés Emil Petaja creó un análogo espacial de esta epopeya en un ciclo de novelas conocida como la serie de Otava o el Kalevala Cósmico, compuesta por cuatro títulos: Saga of Lost Earths (1966), The Star Mill (1966), The Stolen Sun (1967) y Tramontane (1967). En ellas, una poderosa raza alienígena estuvo a punto de conquistar la tierra en el pasado lejano, siendo detenidos por los héroes cuyas hazañas quedaron registradas en el Kalevala. Cuando estos seres vuelven a amenazar a la humanidad, dos científicos deciden buscar a los descendientes genéticos de aquellos héroes para que les hagan frente de nuevo. Ian Watson, autor británico afincado en Gijón, también se inspiró en el Kalevala para su duología The Books of Mana: Lucky’s Harvest (1993) y The Fallen Moon (1994), ambientada en un planeta alienígena basado en la mitología finlandesa. Su personaje central -una piloto espacial llamada Lucky Sariola- es un guiño a la figura de Louhi, la bruja de Pohjola, y de la misma manera, Watson adopta y adapta a otros personajes y escenas sacados de las runas del Kalevala.

Con este pequeño repaso he intentado mostrar que, aunque lejos del nivel de popularidad e influencia de otras sagas épicas, el Kalevala ha dejado una profunda huella en el mundo del arte y en la cultura popular. Sin duda, el genero fantástico no habría sido el mismo sin su influencia. La epopeya de Vainamoinen, Ilmarinen y compañía constituye una verdadera joya literaria, un atisbo a un mundo ancestral y dominado por las fuerzas de la naturaleza, poblado por héroes, bardos, dioses y magos, una ventana a un paganismo de tintes claramente shamánicos y animistas que se resiste a extinguirse del todo y pervive aún, como vaticinara el sabio Vainamoinen, en la música y las canciones del pueblo finlandés.

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Brujas, Bardos y Batallas: La Épica Finlandesa del Kalevala

El viejo, el impasible Vainamoinen, resolvió ir a las heladas regiones de la sombría Pohjola…

Desde tiempos remotos, el brumoso y frío norte de Europa ha sido un entorno duro en el que labrarse una existencia. Ese carácter agreste y hostil se ha visto reflejado, como no podía ser de otra manera, en el carácter de las culturas que allí han florecido, y también en la visión mítica que esos pueblos tenían del mundo. El atractivo misterioso de la mitología nórdica -con sus dioses, dragones, gigantes, elfos, enanos y valkirias- es de sobra conocido entre los aficionados al género fantástico. Sin embargo, los mitos de la vecina Finlandia son quizá menos populares, pero eso no los hace menos apasionantes, como demuestra el rico tapiz de historias y leyendas recopilados en la epopeya nacional finlandesa: el Kalevala.

El Kalevala es un extraordinario poema épico que recoge con una gran belleza lírica los grandes mitos creacionales y fundacionales de la región, mostrando el pensamiento mágico y las creencias chamanisticas ancestrales de sus antiguos moradores. Fue recopilado a partir de las tradiciones orales de la zona de Carelia (en la actual Rusia) en el siglo XIX por el polifacético Elias Lönnrot, y goza de un carácter único, tratándose de la única épica Europea moderna recopilada a partir de canciones y baladas que siguen perviviendo actualmente a nivel popular. Lönnrot recorrió las más remotas regiones del país a fín de recrear toda una mitología que se hallaba completamente dispersa y enterrada en el folklore finés. El Kalevala es el fruto de su concienzuda labor de edición y montaje. Lönnrot escribió también su prólogo y dio cohesion argumental a la epopeya mediante pasajes “puente” de su propia creación. La recopilación/creación de Lönnrot, publicada en su versión definitiva en 1849, fue extremadamente influyente en el desarrollo de una identidad nacional finlandesa, surgiendo en la época de máximo auge del Romanticismo europeo y de la ansiosa búsqueda por parte de las naciones-estado de héroes propios y de un pasado legendario sobre el que cimentar sus bases identitarias. Más aún en un caso como el de Finlandia, que se hallaba a la sombra de la hegemonía política y cultural de Rusia.

La palabra Kalevala significa “la Tierra de los Héroes”, y proviene de Kaleva, el héroe mítico fundacional que, sin embargo, no aparece personalmente en el poema. Los dioses propiamente dichos como Ukko, el señor de los cielos, también tienen un papel secundario en la trama, que se centra más en los héroes legendarios que poblaban las tierras de Kalevala, reino de los hombres, y su enfrentamiento contra los moradores de las tétricas, frías y oscuras tierras de Pohjola, en el norte. Los protagonistas de la epopeya, aunque dotados de grandes poderes sobrenaturales, son representados como mortales, con pasiones y defectos muy humanos.

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Vainamoinen y el gigante Antero Vipunen

Los Héroes del Kalevala

El Kalevala se divide en 50 runas (poemas o cantos) de longitud variable pero métrica fija, que forman ciclos basados en las andanzas de cada uno de los protagonistas de la épica. Las primeras 10 runas narran el nacimiento y las aventuras del personaje más emblemático de esta saga, el héroe cultural Vainamoinen, un anciano mago y runoya (cantor de runas) de claras reminiscencias shamánicas y bárdicas, capaz de obrar una poderosa magia a través de sus canciones. Inventor del kantele (el instrumento nacional de Finlandia), creador de las runas o poemas y hechicero de grandes poderes, Vainamoinen, hijo de Luonnatar, la hija del aire cuyas acciones desencadenaron la creación, fue el primer hombre sobre la tierra, el más sabio de los mortales, y es representado siempre como un anciano de larga barba blanca, viejo pero aún fuerte y vigoroso. Entre muchas otras hazañas, Vainamoinen derrota a su rival Joukahainen en una competición de canciones, construye una forja en las entrañas de un gigante, escapa con vida de Tuonela, el reino de los muertos, mata a los hijos de la bruja Louhi, malvada señora de Pohjola, y ayuda a recuperar el sol y la luna que ésta había robado del firmamento antes de dejar el mundo para siempre navegando en su barco mágico a través del horizonte y hasta el infinito.

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La Venganza de Lemminkainen

Las siguientes runas narran las aventuras del apuesto guerrero Lemminkainen, célebre por sus aventuras amorosas. Es representado como un joven atractivo de largo cabello rojo. Lemminkainen, hijo de Lempi (la personificación del amor erótico), busca esposa en la isla de Saari, pero aunque es rechazado, se queda allí como pastor y seduce a todas sus muchachas excepto una, Kyllikki, a la que desposa pese a su inicial rechazo. Tras descubrir su infidelidad, Lemminkainen la abandona y parte hacia el norte, convirtiéndose en otro de los héroes que pretenden a la hermosa Doncella de Pohjola. Como al resto, la madre de la Doncella, Louhi, impone a Lemminkainen varias tareas. El héroe las supera todas excepto una, matar al cisne que nadaba en el Río de la Muerte, al ser atacado por un antiguo rival agraviado y posteriormente asesinado y despedazado por los hijos de Tuoni, el dios de la muerte. La madre de Lemminkainen viaja hasta Pohjola, recupera los pedazos de su cuerpo y los une a través de bálsamos y ensalmos mágicos. Al resucitar y enterarse que la Doncella ha sido entregada en matrimonio a otro héroe, Lemminkainen inicia un ciclo de venganzas que culmina cuando se une a Vainamoinen e Ilmarinen en su aventura para robar el Sampo, un codiciado artilugio mágico.

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Ilmarinen el Herrero

A continuación el poema abre el ciclo de Ilmarinen, el herrero inmortal, que se irá intercalando con la historia de los otros héroes hasta la conclusión de la epopeya. Como artífice arquetípico, es el forjador de la bóveda celeste y creador del Sampo, un molino mágico que produce sal, grano y oro. Fue Ilmarinen quien al final desposó a la Doncella de Pohjola tras superar las pruebas de Louhi y a cambio de entregarle el Sampo. Tras morir su esposa asesinada, el herrero intenta sustituirla creando a una mujer de oro y plata, pero no consigue insuflarle el aliento vital y la entrega a Vainamoinen, quien no obstante la rechaza. Abatido, Ilmarinen regresa al norte para cortejar a la hermana de su difunta esposa, a la que rapta tras ser rechazado por ella, pero tras sus repetidos desprecios, finalmente opta por transformarla en gaviota. Al regresar a Kalevala, le habla a Vainamoinen de la prosperidad que reina en Pohjola gracias al Sampo, y el viejo cantor de runas le propone una búsqueda para recuperar el mágico utensilio. Ilmarinen forja la más poderosa de las espadas para su compañero y, junto a Lemminkainen, se embarcan en el navío encantado de Vainamoinen. El robo del Sampo, su posterior defensa y su destrucción forman parte central del hilo argumental del Kalevala, y es uno de sus episodios más conocidos. Ilmarinen también forjó un sol de oro y una luna de plata para sustituir a los verdaderos, robados por Louhi, y forja las herramientas que persuaden a la bruja de liberar a los astros, devolviendo así la luz a la tierra de Kalevala.

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La Defensa del Sampo

El poema da un giro fatídico con la historia de Kullervo, narrada en las runas 31 a 36. Kullervo es un héroe trágico condenado a provocar dolor y muerte con todas sus acciones. Nacido en el seno de una sangrienta guerra entre hermanos, Kullervo pronuncia votos de venganza y destrucción con apenas tres meses de edad. El pequeño Kullervo es salvado repetidamente de la muerte a manos de su tío Untamo gracias a sus innatos poderes mágicos. Viendo la naturaleza indomable del chico, Untamo se libra del problema entregándole como esclavo a Ilmarinen, y Kullervo se convierte en un muchacho adusto y solitario por su condición de esclavo, su explosivo temperamento y sus crecientes poderes sobrenaturales. La esposa de Ilmarinen, la que fuera la Doncella de Pohjola, se divierte atormentando al joven, pero cuando como consecuencia de una de sus bromas pesadas se rompe el cuchillo de Kullervo, única herencia de su padre, éste se ve abrumado por la rabia y lanza una potente maldición que convierte al ganado en lobos y osos que devoran a la mujer. Tras huir de la esclavitud, Kullervo descubre que su familia sigue con vida, y parte a su encuentro. Junto a su padre y su madre, el joven intenta empezar una nueva vida, pero los malos tratos de su infancia habían agriado su carácter y arruinado su educación, y fracasa en todas las tareas que le impone su padre. Partiendo de viaje, se topa con una doncella desconocida y tras intentar seducirla sin éxito, la viola atrozmente. Tras el brutal acto, ambos descubren que en realidad son hermanos, y ese conocimiento hace que la muchacha se suicide arrojándose por una cascada. Kullervo, enloquecido por la maldición que ha hecho caer sobre sí mismo con sus bárbaras acciones, jura vengarse de Untamo y se embarca en una senda de sangre y destrucción indiscriminada que le gana el rechazo de toda su familia. Consumado el exterminio y con toda su familia muerta, Kullervo habla con su espada mágica, obtenida del dios Ukko, y le pregunta si aceptaría acabar con alguien tan infame como él. La espada le responde afirmativamente, y Kullervo muere arrojándose sobre ella. La historia de Kullervo, oscura y vengativa, es un inciso en la estructura narrativa del Kalevala, pero a pesar de estar mínimamente relacionada con el ciclo épico principal, se trata quizá del mejor y más impactante de todos sus relatos, y retrata de forma única en la mitología los devastadores efectos psicológicos de los abusos infantiles.

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Untamo y el pequeño Kullervo

El Kalevala concluye con una representación simbólica de la llegada del Cristianismo y el final de los días de los antiguos dioses paganos. La última runa, que incorpora una marcada influencia cristiana, cuenta como Marjatta, una figura reminiscente a la de la Virgen María, da a luz a un hijo de manera virtuosa y sin intervención de varón, un niño destinado a convertirse en el legítimo rey de Carelia. La llegada del niño y su nombramiento como rey ungido es representado como un acto hostil a Vainamoinen. Furioso y humillado, el viejo bardo abandona su patria entonando una última runa con la que crea el barco mágico con el que se perderá en el lejano horizonte, entre los últimos pliegues del cielo. De pie en la proa de su navío, lanzará su último mensaje a las gentes de Kalevala:

“Pasarán los tiempos, nuevos días nacerán y volverán a morir. Y entonces nuevamente tendréis necesidad de mí; me aguardaréis, me llamaréis para que os conquiste un nuevo Sampo, para que os haga un nuevo kantele, para que os rescate la luna y el sol desaparecidos. ¡Para devolver al mundo su alegría desterrada!”

Así termina una saga que alberga en su interior los restos de una tradición noreuropea de claros tintes chamánicos, con su particular ocaso de los dioses y el agridulce recordatorio de que, aunque los tiempos en los que los héroes de grandes poderes mágicos recorrían la tierra hayan terminado, su legado, su regalo para todos los hombres y mujeres, perdurará siempre en forma de música, melodía y canción.

En la próxima entrada comentaré la repercusión que ha tenido el Kalevala en la cultura popular, así como la influencia de esta saga cargada de magia y lirismo en el más popular autor de fantasía de todos los tiempos: J.R.R. Tolkien.

¡Saludos!