Palabra de Gygax: Una Situación Apremiante

Desde que escribió la Tumba de los Horrores, Gygax ha tenido fama de máster asesino, de creador de dungeons “picadoras de carne” cuyo único fin es demostrar a los jugadores que no son tan listos como creen y que sus personajes, por poderosos que sean, pueden morder el polvo con facilidad. ¿Pero es justa esa reputación? ¿O es un caso de “por un perro que maté, mataperros me llamaron”? Aquí el grognard original nos habla de una de las Total Party Kills que vivió como DM, y nos explica en qué circunstancias se produjo. ¿Era tan fiero el león como lo pintan?

Una Situación Apremiante: Lo Obvio a Menudo Se Pasa por Alto, por Gary Gygax

Incluso entonces, a finales de los 70, había bastante interés por parte de jugadores fuera de la zona de Lake Geneva en probar suerte en los muchos niveles de las mazmorras del Castillo de Greyhawk. Yo lo facilitaba alegremente siempre que era posible. Ocurría sobre todo en convenciones, claro, así que tomé por costumbre arrastrar tras de mí el gran archivador de mapas y el más pequeño de notas de encuentros al asistir a tales encuentros. Mucha gente jugó, y la mayoría lo hicieron al menos pasablemente bien, con sus PJs sobreviviendo a la experiencia. Sin embargo, un grupo fue memorable en que a pesar de ser veteranos jugadores inteligentes y entendidos, entraron en pánico, buscaron algo complejo y difícil, y terminaron con personajes que parecían animales atropellados.

Después de que el grupo hubiera pasado una hora o así en las mazmorras abriéndose paso hacia abajo, buscando principalmente medios para ahondar aún más, hubieron descendido lo suficiente como para descubrir un subnivel grande y relativamente inexplorado. Había monstruos en abundancia y varias zonas de resolución de problemas en ese nivel. Una de las últimas era una simple habitación-trampa. Como es típico, los aventureros parecieron dirigirse directamente a la sala en cuestión, y en breve abrieron la puerta. La describí de esta manera: “Ante vosotros se encuentra una cámara circular de unos 12 metros de diámetro. Sus paredes son de metal, y el bajo techo parece hecho de hierro. No véis puertas en la sala, pero un pequeño objeto yace en el suelo en el centro de la misma. No distinguís otras características desde donde os encontráis observando el lugar.”

Por supuesto, el grupo entero entró y empezó a explorar la inusual habitación. Sólo les llevó unos pocos minutos de tiempo real descubrir que la cámara parecía “bambolearse” y que la puerta de salida ya no estaba ahí, habiendo aparecido un muro de hierro en su lugar. Lo que es más, el techo estaba descendiendo lentamente, a una velocidad de treinta centímetros por minuto. Dado que la altura original era de 3 metros, eso les daba un tiempo considerable para salir de allí… o descubrir una manera de invertir el descenso.

El objeto en el centro de la cámara era una daga con una pesada hoja triangular. Los aventureros rápidamente la recogieron, pero en lugar de mirar directamente por encima de su lugar de descanso original, donde había un agujero triangular en el techo de hierro, intentaron usarla de cuña para calzar el pequeño espacio entre la pared circular y el techo descendente. Este intento fue fútil, claro, ya que la daga era la herramienta que debía servir como la llave que invertía el mecanismo que operaba el techo “prensa de hamburguesas”. Parecía tan obvio -daga en mitad de la sala, agujero de la misma forma en el techo sobre ella. Lamentablemente para el grupo, se instaló el pánico. Un miembro usó un hechizo de puerta dimensional para escapar. Los otros seis o siete personajes intentaron detener el descenso del techo con varios implementos y buscaron medios ocultos de escape, todo infructuoso. Con sus PJs horriblemente aplastados y muertos, aquellos jugadores obtuvieron una leve satisfacción cuando el único personaje superviviente halló su fin a manos de un monstruo errante mientras intentaba escapar de las mazmorras.

La moraleja de la historia es que muchas veces lo más correcto en realidad es intentar primero lo obvio… o al menos intentarlo como último recurso. Buscar otros medios antes de comprobar lo que parece simple puede resultar un error fatal. Además de eso, los jugadores que no caen en ello hacen quedar mal al DM. Sinceramente, gente, no soy un implacable asesino de PJs. Lo único que tenían que hacer era usar el sentido común. A veces la solución más simple se les escapa a quienes esperan grandes complejidades.

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3 comentarios en “Palabra de Gygax: Una Situación Apremiante”

    1. Cabrón y poco avispado. Eso se hace cuando no queda, absolutamente, ningún otro remedio. Y te organizas para salir con todos los que puedas, claro.

      De todas formas, está claro que era un grupo improvisado de gente que no se conocía y no conectó entre sí.

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  1. Lo digo de memoria, pero si mal no recuerdo, en OD&D la puerta dimensional solo permitía que se transportara el propio lanzador. Creo que fue a partir de AD&D 1ª cuando se especificó que el lanzador podía llevarse consigo más cosas o seres vivos.

    En todo caso, lo que decís: grupo de gente jugando en jornadas, sin conocerse, sálvese quien pueda, y los demás ya tal. ¡Para lo que le sirvió!

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