Fragged Empire (I): Los Cinco del Patíbulo

[Esta serie, que iré intercalando con entradas de contenido variado, relata las aventuras de la tripulación de la Tartarus, tal como las han vivido durante lo que llevamos de campaña de Fragged Empire. Esto me servirá también para ir incluyendo mis comentarios masteriles y opiniones acerca del sistema. La campaña está pensada con una premisa central: dar libertad a los jugadores para explorar el universo de Fragged Empire a su antojo, pero también proporcionarles un objetivo claro desde el principio que puedan perseguir a su propio ritmo. Se trata, pues, de una space opera sandbox, con los personajes inicialmente al servicio de un poderoso patrón. Las primeras sesiones tras la introducción se corresponden a la aventura Let Sleeping Gods Lie, por lo tanto, debo advertir que a partir del próximo capítulo se incluirán spoilers de la misma.]

Personajes

  • Murdo Morrison: Piloto corporativo y antiguo contrabandista
  • James T. Jinx: Bribón kaltorano, hombre para todo
  • Thanatos Verpila: Mercenario legionario sin demasiados escrúpulos
  • Kahta: Científica Nephilim, experta en ingeniería, medicina y biotecnología
  • Jagh: Asesino Nephilim de casta híbrida, dotado de potencial psiónico

El centro de reasignamiento UBIK no era una cárcel. Al menos, esa era la teoría. Era siempre un lugar de paso. Al fin y al cabo, para la Regulación Corporativa no existen los delitos. Todo se reducía a las pérdidas. Cualquiera que hubiera ocasionado pérdidas a la Corporación, a cualquiera de los cientos de empresas, agencias y consorcios que formaban su gigantesco y laberíntico entramado, era obligado a compensar dichas pérdidas, normalmente a través de fuertes sanciones económicas. Los lugares como UBIK sóo entraban en juego cuando las pérdidas ocasionadas eran graves, y el culpable no tenía medios para repararlas. Entonces, se les ofrecía “alojamiento” en dichos centros hasta que la Junta Directiva decidía de qué manera iban a compensar a la Corporación. Por lo general, aquello significaba un período prolongado de práctica esclavitud en las más duras condiciones, minando asteroides en el Cinturón de Liberty, o siendo explotado hasta la muerte en Gehenna, el infernal agujero del culo del Sistema Haven.

Por eso, cuando las puertas de las “habitaciones” de los cinco reclusos se abrieron por la mañana, antes de la hora habitual, y dos enormes guardias legionarios enfundados en sus características armaduras rojas les conminaron a seguirles, la misma idea cruzó por las mentes de los cinco: su estancia en UBIK tocaba a su fin. Todos ellos llevaban tiempo allí, y de hecho, eran los “huéspedes” más antiguos que quedaban en el lugar. La mayoría de “invitados” entraban y salían con relativa rapidez, mientras que por alguna razón probablemente burocrática, ellos iban quedando atrás. Se habían visto unos a otros en numerosas ocasiones, aunque no habían abundado las ocasiones para charlar y apenas se conocían. Un Corp de aspecto curtido. Un kaltorano desgreñado de mirada suspicaz. Un legionario enorme incluso para los de su raza. Y los Nephilim… La mujer era una emisaria, de aspecto similar a los vargarti y los kaltoranos salvo por su piel verde y sus líneas en la piel que revelaban su creación en un laboratorio genético. El varón parecía una aberración a ojos de cualquiera que no hubiera sido creado por X’ion, un humanoide alto y enjuto sin ojos en su grotesco rostro.  En ellos parecía quedar representado el crisol de culturas en el que se había convertido Haven tras la Gran Guerra.

Los legionarios reunieron a los cinco y les metieron en un turboascensor que les hizo subir varias plantas hasta lo que debía ser la cúspide del complejo orbital. Los legionarios les hicieron cruzar una puerta de seguridad, y se quedaron atrás, dejándoles solos. Portáos bien, dijo el oficial superior, a modo de despedida, y nada de tonterías. Nada les había podido preparar para el lugar que encontraron al otro lado de la puerta. Era una gran sala de juntas, presidida por una enorme mesa central con terminales táctiles incorporados en su superfície, delante de cada una de las cómodas sillas que la rodeaban. La sala tenía también todo tipo de lujos: mullidos sofas, máquinas expendedoras, y una gran pantalla holográfica. En uno de los extremos, la pared de acero sintético había sido tratada para convertirla en un inmenso ventanal, a través del cual se podía ver una magnífica vista de Alabaster. El gigante de gas blanco era inabarcable en su totalidad, y los anillos que le rodeaban se veían perlados por la luz de Esh, el dorado sol de Haven que en aquellos momentos se empezaba a alzar espectacularmente desde detrás del planeta.

Unos segundos tras su llegada a la sala de juntas, una puerta secundario se abrió con un siseo, y una mujer entró en ella, con el aspecto de un avatar viviente de la profesionalidad y la eficiencia. Era una vargarti joven, de cabello rubio y ondulado recogido en la parte de atrás, lo que dejaba ver sus marcas doradas en la base del cuello. Sus ojos azules les escrutaron uno a uno desde detrás de unas finas gafas de último diseño, antes de que la mujer tomara asiento en la cabecera de la mesa, y les indicara con un gesto que hicieran lo mismo.

Mi nombre es Claire Weston, y soy la secretaria de dirección del Centro de Reasignamiento UBIK, propiedad del Conglomerado Ares -dijo la corp cuando sus invitados hubieron ocupado sus lugares, dejando claro que no era una simple asalariada-. Si me lo permitís, iré al grano. Ya sabéis, el tiempo es oro. Os preguntareis porqué estais aquí, porqué os encontrais en una sala de juntas en lugar de en vuestras… cámaras. Después de todo, cada uno de vosotros ha infringido gravemente la Regulación, y vuestras deudas con la Corporación son inmensas. Y sin embargo, sois los huespedes más afortunados de este centro de reubicación. El Conglomerado Ares tiene una oferta para vosotros. Escuchadla con atención, porque es una oportunidad única en la vida. 

Ares necesita un grupo de, digamos, agentes libres ahí fuera, en Haven. Sois los elegidos. 

El Conglomerado ha hecho un hallazgo de una importancia sin precedentes, algo que podría cambiarlo todo. El Consejo de Administración se ha mostrado reacio a mostrároslo, pero yo discrepo. Quiero que sepáis exactamente de lo que estoy hablando.

Dicho esto, lanzó una varilla plateada sobre la mesa, que al momento empezó a proyectar hacia arriba una enorme imagen holográfica en 3 dimensiones. Una zona del espacio profundo, surcada de estrellas, con el brazo iridiscente de una nebulosa adivinándose en la distancia, y un pequeño objeto flotando en el centro del encuadre. La imagen fue acercándose hasta ese objeto, hasta que se reveló como una inmensa superestructura en forma de anillo, rodeada de una plétora de naves Corporativas y una estación espacial en proceso de construcción. La estructura parecía antiquísima, construida con una tecnología que ninguno de ellos había visto antes.

Esto, señores, es la Puerta de Gabriel.

Justo en ese instante, la inmensa superestructura en la imagen cobró vida. Grandes focos a lo largo de su perímetro empezaron a encenderse, y mientras la potencia empezaba a activar todos sus circuitos, los hilos espirales y purpúreos de una gran cantidad de Energía Ley empezaron a arremolinarse en su espacio interior, hasta que de repente, un portal de salto se abrió, ocupando todo el interior de la Puerta de Gabriel. Se convirtió en la boca de un agujero de gusano fijo y estable que permaneció abierta, mostrando al otro lado una zona ignota del espacio dominada por la colosal esfera ígnea de una gigante roja que no cesaba de eyectar masa coronal.

No sabemos quien la construyó. Es anterior a X’ion, y parece incluso anterior a los Arcontes. Creemos que podría tratarse de tecnología humana. Hemos logrado activar sus sistemas, y abrir la puerta. La telemetría recibida y las sondas de reconocimiento son incapaces de determinar las coordenadas espaciales del otro extremo. Los datos astronómicos no coinciden con ninguna carta estelar de nuestra base de datos. Incluso las lecturas de las radiaciones de fondo son totalmente discordantes con todo lo que conocemos del espacio. Solo hay una conclusión posible: la Puerta de Gabriel se abre a un sector totalmente desconocido.

La señorita Weston dejó unos segundos para que lo que acababa de decir calara en sus invitados, antes de proseguir.

Supongo que os podéis hacer una idea de la magnitud de este hallazgo, de lo que representa. Todo un sector inexplorado, e inexplotado, fuera del alcance de nuestros rivales. Las especulaciones de nuestros expertos están siendo galopantes. Hay quien cree que tras la Puerta podrían haber sobrevivido restos del Imperio Arconte, ocultos a los ojos de X’ion y sus creaciones. Otros incluso sueñan con encontrar restos perdidos de la Humanidad. Sea como sea, la Puerta ha sido hallada y reclamada por Ares. Pero nos hemos encontrado con un… ligero problema. Ahí es donde entráis vosotros.

Weston reinició la grabación holográfica, y la imagen mostró una pequeña flotilla de naves corp escoltando a seis cazas exploradores. Uno a uno, los cazas se adentraron en las fauces abiertas del agujero en la puerta, y fueron engullidas en la corriente de energía Ley, desapareciendo en el acto.

Perdimos todo contacto con ellas. Segundos después, ocurrió esto.

Las energías violáceas y turbulentas en el interior de la Puerta de Gabriel se empezaron a agitar con fuerza, pareciendo replegarse y desmoronarse hacia su interior, sólo para estallar de repente con una furia terrorífica incluso en su forma holográfica. La pequeña flotilla quedó engullida por la explosión, y la grabación terminó repentinamente tras la desintegración de la imagen en miles de fragmentos holográficos esparcidos por el aire.

Nuestras mejores mentes están trabajando en ello -siguió Weston, imperturbable-. La Puerta no fue dañada por la explosión, pero hemos sufrido graves pérdidas materiales… y también de personal, claro. Es evidente que la Puerta abre un agujero inestable. Nuestros científicos han estado desarrollando teorías, y tienen una hipótesis. Aparentemente, el núcleo de la superestructura está creado para recibir señales telemétricas a través de largas distancias en el espacio. Creemos que esas señales están pensadas para, de algún modo que no alcanzamos a entender aún, calibrar el funcionamiento de la Puerta y estabilizar el agujero, posiblemente mediante algún sistema de triangulación de vectores. 

Kahta comprendió al instante lo que aquello quería decir, y en consecuencia, lo que quería el Conglomerado Ares de ellos.

Deben existir tres balizas en alguna parte del Sector Habrixis, tres balizas que una vez activadas, emitiran la señal necesaria para que la Puerta de Gabriel sea estable, y por lo tanto, rentable para Ares. Y queréis que las busquemos para vosotros.

A Claire Weston no le sorprendió en absoluto la intervención de la Nephilim. Había estudiado a fondo los perfiles de cada uno, y sabía que probablemente, la mente de Kahta era mucho más brillante que la de cualquiera de los científicos que estaban estudiando la puerta… juntos.

Así es. Creemos que una de ellas podría estar en algún lugar de Haven. Las otras dos, sólo los Arcontes lo saben. Este es un asunto muy delicado. Hemos destinado enormes, enormes, cantidades de créditos a este proyecto; no podemos permitirnos el fracaso. Ya ha sido extremadamente complicado mantener la existencia de la Puerta oculta a nuestros competidores, y todo movimiento de Ares está siendo analizado con lupa. Los tiburones de ahí fuera saben que algo se está cociendo, y mantenerles despistados y cubrir nuestros rastros está siendo extremadamente complicado y costoso. Por eso necesitamos agentes encubiertos. Necesitamos a alguien que no se pueda relacionar con nosotros de ninguna manera, un grupo de mercenarios y comerciantes libres más de entre todos los que pululan por el sistema intentando vivir y sobrevivir en los pequeños resquicios que deja la Corporación. Alguien que no levante sospechas, y de quien Ares jamás afirmará tener constancia. Vosotros. 

¿Y cómo vamos a hacer algo así? He estudiado todas las rutas de vuelo de Haven, y las pocas cartas de navegación que tenemos -dijo Murdo Morrison, irguiendo la espalda en su asiento-. Habrixis permanece prácticamente inexplorado a día de hoy. Nos estáis pidiendo que busquemos tres agujas en el mayor pajar que existe. Ni siquiera tenemos nave… la Horizonte me ha sido confiscada.

Lo tenemos en cuenta. Dejadme que os presente a vuestra nueva nave.

Tras pulsar una serie de teclas táctiles de la terminal que llevaba integrada en la manga de su brazo izquierdo, Weston se levantó y se dirigió hacia el gran ventanal, mientras todo el complejo UBIK empezaba a rotar lentamente sobre su eje para ofrecer una nueva vista del espacio. Poco a poco, un pequeño astilero espacial entró en el campo de visión, revelando una nave de diseño corporativo en las últimas fases de reconstrucción.

Podéis incluso bautizarla como os guste… si aceptáis el trato.

Conozco bien ese modelo -dijo Jinx-. Es un transporte de prisioneros.

Lo era -respondió Weston-. Está siendo modificada y readaptada para que sirva mejor a nuestros propósitos actuales. Sus códigos de transpondedor han sido borrados y reemplazados. Es una tabula rasa, preparada para acoger una nueva tripulación. También os serán devueltos todos vuestros efectos personales… excepto la Horizonte, me temo. No podemos permitirnos que voleis en una nave con semejante historial, y su venta ha sido necesaria para sufragar parcialmente los costes de la nueva nave. 

¿Y ya está? -intervino Thanatos, el masivo legionario, por primera vez-. ¿Así de fácil? Nos soltáis, nos dais armas, y nos poneis a buscar vuestras balizas. ¿Cómo sábeis que vamos a cumplir con nuestra parte? ¿Que no nos vamos a largar sin más?

Oh, podéis hacerlo si queréis, claro. Si sois tan estúpidos como algunos de los miembros de la Junta parecen creer. No pensaréis que un conglomerado como Ares va a hacer algo así sin tener contingencias previstas, ¿verdad? Para que quede muy claro: esta es la oportunidad de vuestras vidas. Vais a obtener la libertad, la anulación de vuestras deudas con la Corporación, y una nave que os permitirá ganaros la vida ahí fuera como os de la real gana. Vuestro único enlace con Ares seré yo, y solo yo. Lo único que tenéis que hacer a cambio es buscar esas balizas mientras os dedicais a lo que se suela dedicar la gente como vosotros, activarlas, e informar de su posición. Eso es todo. Sin letra pequeña, sin trampas legales. Si lo lográis, toda vuestra relación con Ares quedará finalizada para siempre… tras una sustanciosa recompensa. Encontrad esas balizas, y seréis ricos y libres. 

¿Y si nos negamos? -preguntó James.

Ya conoce la respuesta, Sr. Jinx. Primero UBIK, y después Gehenna. Han violado flagrantemente las regulaciones. Son criminales cuya única vida no bastará para saldar sus deudas con la Corporación, por larga que fuera. Y le aseguro que en los módulos de extracción de Gehenna, no lo será. Tenemos otros candidatos. Son subóptimos en comparación, debo reconocer que sois individuos de talentos muy considerables, pero servirán. Y os aseguro que ellos no rechazarán esta oferta. 

Pero, por supuesto, la decisión es vuestra. Os dejo para que lo meditéis. Regresaré en quince minutos con los contratos. 

Y dicho esto, Claire Weston abandonó la sala de juntas, con el rítmico sonido de sus tacones a modo de despedida. Una vez sola, suspiró y se limpió el sudor que estaba empezando a perlarle la frente. Aquel era su plan. Si aquellos cinco delincuentes daban al traste con él, sus cuellos no serían los únicos en rodar. Su vida, su futuro, dependía de su decisión. Recobrando la compostura, se recolocó el traje y entró en el ascensor. El Director Ejecutivo y su socio esperaban su informe.

[A partir de este punto, la campaña podía tomar dos rumbos muy distintos. Los jugadores podían aceptar el trato, y convertirse en agentes encubiertos de Ares, sobreviviendo a base de trabajos varios mientras buscaban las tres balizas para sus patrones, o podían decidir negarse a llevar correa, en cuyo caso deberían pensar en la manera de salir de UBIK por su cuenta antes de ser llevados a un destino de esclavitud y sufrimiento. Dependía totalmente de los jugadores; yo estaba abierto a dirigir ambos modelos de campaña, en función a lo que decidieran. Al final optaron por… bueno, mejor os lo cuento en el próximo capítulo.]

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8 comentarios en “Fragged Empire (I): Los Cinco del Patíbulo”

    1. ¡Gracias! Aunque, al contrario de lo que hice con Alasia, voy a intentar no centrar el blog únicamente en Fragged Empire, al menos una entrada a la semana la dedicaré a estas crónicas. Eso sí, no van a durar tanto jajaja

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    1. Pues sí… mis referentes más bien eran los Doce del Patíbulo (si aceptaban la misión) o Guardianes de la Galaxia (si optaban por intentar fugarse de UBIK por su cuenta), pero sí, va en esa línea. Por cierto, la peli aún no la he visto… ¿Vale la pena?

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