Fragged Empire: El Camino Hasta Ahora…

Para retomar la narración de la campaña de Fragged Empire que tenemos en marcha con mi grupo, y debido a la pausa forzada por la situación del covid-19, hoy dejo aquí este resumen de lo sucedido hasta ahora a modo de recapitulación.

Además, para quienes decidan subirse a la Tartarus en este momento o prefieran leer este tipo de historias en un formato más cómodo, comparto también un pdf con la recopilación de las dos primeras aventuras de la campaña, Dejad Yacer a los Dioses Dormidos y La Mano Que Cura. Podéis descargarlo pinchando en la foto.

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EL CAMINO HASTA AHORA…

Fragged Empire, un imperio devastado.

Las ruinas de un gran imperio galáctico, creado por los Arcontes, una raza diseñada genéticamente por la extinta humanidad a modo de herederos y sucesores. Los Arcontes, a su vez, crearon a multitud de especies y extendieron su dominio por el espacio, hasta que X’ion, el mayor de sus  logros, se volvió contra ellos. Aquella guerra catastrófica acabó con el imperio y dejó a multitud de razas sobreviviendo aisladas en sus ruinas. 100 años tras el apocalipsis, el sistema Haven ve cómo cuatro razas muy dispares se ven obligadas a interactuar y cooperar para resurgir de las cenizas y emerger de nuevo al espacio. La Corporación ha tomado posesión de la mayoría de las antiguas ruinas e instalaciones anteriores a la guerra, y ha instaurado una sociedad basada en el consumismo y un capitalismo desbocado. Los Kaltoranos, antiguos dueños de Haven, malviven como pueden en colonias mineras o ciudades sumergidas, con sus mundos natales convertidos en yermos radioactivos. La Legión, creada con el único propósito de combatir en la Gran Guerra, ahora busca un nuevo propósito para su existencia. Y los Nephilim, el antiguo enemigo, fueron abandonados inmisericordemente por su creador y dejados a su destino. Las ruinas de un imperio siguen ahí fuera, olvidadas en sectores ahora inexplorados, y quien sabe qué secretos y misterios se ocultan entre las estrellas.

Es en este momento cuando empieza la singladura de la Tartarus. Cinco reclusos en el centro de reubicamiento corporativo Ubik son elegidos por la dirección de la empresa propietaria, el Conglomerado Ares, para realizar una misión encubierta a cambio de su libertad. Ares ha descubierto un secreto que podría cambiar la historia de Haven, una puerta estelar que parece conducir a un sector desconocido del universo. Lamentablemente para sus intereses, la Puerta de Gabriel no es estable, y tiende a sobrecargarse provocando enormes explosiones de energía Ley. Para estabilizar la señal es necesario activar tres balizas cuya localización se ha perdido en el tiempo. Esa es la misión que reciben los convictos: a cambio de su libertad y una nave con la que explorar el sistema, deben localizar las tres balizas e informar de su posición al Conglomerado.

Así la Tartarus, un transporte de presos altamente modificado, despega por primera vez con su variopinta tripulación a bordo. Durante su primera semana de libertad intentan ganarse la vida como “comerciantes libres”, lo que significa aceptar cualquier trabajo que se presente, legal o ilegal. Pero la vida ahí fuera resulta dura, así que cuando Milo, un enlace corporativo, les propone un encargo lucrativo no les queda más remedio que aceptarlo. Un antiguo pecio Nephilim ha sido descubierto a la deriva en el cinturón de Monopolio, y su misión es rescatar la nave y entregársela a Milo. 

Las naves Nephilim son constructos biotecnológicos, tan criaturas como máquinas, y cuando los seis de la Tartarus se adentran en el vientre de la bestia, no tardan en descubrir que el Leviatán no estaba muerto sino en hibernación, y que su presencia la está despertando. Enfrentados a las defensas de la nave y a sus extraños procesos fisiológicos, avanzan por su interior hasta que el Leviatán consigue recuperar la consciencia suficiente para reiniciar la antigua misión que dejó a medias durante la Gran Guerra: la destrucción de un puesto avanzado de armas que ahora ha sido transformado en una población civil. Mientras la nave pasa a velocidad de salto por iniciativa propia y se dirige hacia su objetivo, el grupo consigue hurgar en los bancos de memoria del Leviatán y llegar al puente de mando. Allí descubren que el capitán de la Leviatán, un viejo guerrero Nephilim, también ha despertado y es quien está dando órdenes a la nave sin saber ni importarle que la Guerra terminó décadas atrás. Tras un encarnizado combate y con la Leviatán a punto de masacrar a cientos de inocentes, logran vencerle y Murdo, el piloto de la Tartarus, consigue ser aceptado como nuevo capitán por la nave, y acto seguido le ordena un alto al fuego. 

Tras enfrentarse a un antiguo rival decidido a robarles el botín y vencerle gracias a su control de la Leviatán, el grupo renuentemente entregan la nave Nephilim a Milo, cumpliendo su misión y cobrando la recompensa prometida, pero no antes de descubrir que la vieja nave viviente tenía en sus bancos de memoria las coordenadas de una de las balizas que están buscando, coordenadas que ninguno de ellos es capaz de descifrar.

Tras unas semanas de realizar trabajos menores y de intentar sin éxito descifrar las coordenadas, la Tartarus se encuentra realizando un transporte de mercancías desde el planeta Mishpacha hasta un asteroide minero kaltorano en los confines del cinturón de Liberty, en el borde exterior del sistema. Tras sobrevivir a una emboscada de una extraña nave de origen y diseño desconocidos, llegan al asteroide 101B justo a tiempo para presenciar y sufrir el ataque de unos mineros Nephilim trastornados y convertidos en feroces maníacos. Tras realizarles la autopsia, la científica de la nave, Kahta, también Nephilim, no tarda en descubrir que estaban afectados por un virus muy avanzado, posiblemente biodiseñado. Un virus altamente contagioso que ha infectado a prácticamente toda la población… y a ellos.

Se declara la cuarentena en 101B, dejando a la Tartarus atrapada allí, pero la ayuda llega en la forma de CURE, una corporación médica de reputación intachable. Los científicos de CURE llegan con un remedio provisional, que ofrecen a la población del asteroide a un precio desorbitado para ayudarles a resistir hasta que se pueda desarrollar la vacuna definitiva. Tras descubrir que hay juego sucio y que CURE ha creado el virus para luego poder vender su vacuna, la dirección del asteroide pide a la tripulación de la Tartarus que descubra el paradero de los laboratorios secretos de CURE y roben la vacuna.

Tras robar una lanzadera de CURE y recuperar su nave, la tripulación de la Tartarus logra zafarse del bloqueo que la corporación ha montado en torno al asteroide y llega a las instalaciones secretas. Sembrando el caos en ellas mediante un virus informático, el grupo se abre paso a disparos, enfrentándose a los defensores del complejo y a medidas de seguridad descontroladas. Logran hacerse con un cargamento de medicinas, pero la Tartarus no dispone de combustible y energía para hacer el viaje de vuelta, así que se ven obligados a puentear el reactor de la base, ya inestable por el caos informático. Logran repostar mientras la base empieza a sacudirse y el reactor se sobrecarga irreversiblemente, pero al hacerlo liberan al verdadero experimento que CURE estaba realizando allí: un clon imperfecto e inestable de X’ion. La criatura les cierra el paso y casi acaba con ellos, pero logran huir y la Tartarus despega justo antes de que el complejo entero explote. Pero el ser sobrevive y les persigue a través del vacío, y solo logran destruirlo detonando dos cabezas nucleares que se habían llevado de la Leviatán. Son recibidos como héroes en el asteroide minero, tras repartir la medicina a toda la población.

Tras pasar un tiempo en el asteroide reparando la nave, la Tartarus parte de nuevo en busca de trabajo e intentando avanzar en su misión. Entonces reciben un aviso de sus superiores de Ares, instándoles a aceptar un trabajo que van a recibir en breve. Así, la tripulación se convierte en agentes triples: su viejo contacto Milo les contrata para recuperar un artefacto mientras fingen ser un equipo de rescate para una expedición científica perdida, y además todo eso no es más que una tapadera para su verdadera misión para Ares: contactar con la científica capaz de descifrar las coordenadas obtenidas en la Leviatán.

Su misión les lleva a una base científica orbitando el selvático planeta Mishpacha, donde son recibidos por los investigadores preocupados por sus camaradas desaparecidos en la jungla. La tripulación desciende al enclave de Erebus, un mínimo vestigio de civilización en mitad de la peligrosa selva, y tras contratar a una guía, se adentran en la espesura en busca del equipo perdido.

Tras sobrevivir a nativos Nephilim hostiles y los peligros de la jungla, hallan el campamento del Equipo Sierra, donde descubren para su inmensa sorpresa que los científicos siguen allí tan tranquilos, realizando su trabajo como si nada hubiera pasado. Están allí investigando las cercanas ruinas de la tumba de uno de los últimos Arcontes, y al parecer han contactado con un grupo de los drones de mantenimiento de la tumba, que revolotean amistosamente por el campamento. Al preguntarles, los científicos afirman que han estado en contacto con la base en todo momento… o eso creían. 

Tras intentar infructuosamente aclarar la situación, y ante la negativa a marcharse de la jefa del equipo Sierra, la dra. Rise, descubren que la señal que el equipo enviaba a la base ha sido deliberadamente interceptada y rebotada. Nunca se han comunicado con el exterior, y las respuestas falsas que han recibido han sido emitidas desde un origen desconocido.

Entonces los misteriosos drones aparentemente inofensivos cambian su actitud, adoptan una formación de combate y despliegan sistemas de armamento desconocidos. Abren fuego a discreción. Uno de los rayos desintegra por completo a la guía del grupo, y a continuación se desata el infierno.

CONTINUARÁ…

 

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