Galería de Personajes: Jake del Clan Gangrel

Todos los roleros que llevamos un tiempo en esto vamos acumulando personajes en nuestras carpetas, ya sean físicas o virtuales. Algunos de ellos pasan sin pena ni gloria, sea porque mueren antes de poder tener un verdadero impacto o porque uno no estaba muy inspirado durante su creación o en su interpretación. Otros, sin embargo, son esos personajes que recuerdas para siempre, de los que te encanta hablar y contar batallitas, puede que por el propio concepto de personaje, por lo que vivió durante su campaña o porque tuvo un final memorable, o porque metes mucho de tí mismo en él, y a veces todo ello a la vez. Aunque un 80% de mi tiempo rolero lo he empleado como máster, yo no soy ninguna excepción. Con esta entrada y para despedir este raro 2020 y dar la bienvenida al nuevo año, quiero iniciar una galería que sirva como homenaje a los personajes con los que más he disfrutado. En el fondo es una excusa más para contar batallitas, claro, pero si os gusta alguno de los conceptos o las aventuras que han vivido y os sirve de inspiración para lo que sea, miel sobre hojuelas.

Jake del Clan Gangrel

A principios de los 90 Vampiro: la Mascarada irrumpió en el panorama rolero con la fuerza de un huracán, y mi grupo de entonces no fue inmune a su oscuro encanto. Cuando uno de mis colegas se pilló el manual y empezó a dirigir, el personaje que creé acabó siendo uno de los que más recorrido ha tenido de todos los que he jugado. Se trataba de un vampiro del clan Gangrel con el que quise jugar a tope el concepto de luchar denonadamente contra la Bestia Interior.

Jake (aunque ese no era su nombre originalmente, ya que la crónica empezó en torno a la  Barcelona nocturna) era un veinteañero normal, un chaval fuertote, silencioso y algo taciturno, con un grupo de amigos geniales y una novia a la que amaba con pasión desbordante, y que le correspondía de la misma manera. Amante de la naturaleza, un fin de semana organizó una acampada a una de las zonas más agrestes y aisladas de los Pirineos, y ahí fue donde se selló su destino. Aquel era el territorio de caza de Mara, una vampiresa del Clan Gangrel de origen romaní y especialmente feral.

La vampiresa acechó sigilosamente al grupo, e inmediatamente se sintió fascinada por el chico. Como buena cazadora, aguardó paciente su oportunidad. Cuando el chico se separó momentáneamente del grupo, se abalanzó sobre él. Él se resistió con una fiereza y un coraje inesperados por la vampiresa, y Mara decidió en ese mismo instante que aquel sería su chiquillo. Dotada de Potencia y Presencia además de los dones naturales de los Gangrel, el mortal no tuvo la menor oportunidad a pesar de su fiereza y coraje. Mara bebió toda su sangre, acabando con su vida, y entonces dejó caer una sola gota de su sangre en su boca. La maldición de Caín convirtió al chico en un Vástago, y cuando despertó traumáticamente a la no-vida, su progenitora había desaparecido, fiel a las costumbres salvajes de su clan, y en su interior solo había una atroz ansia de sangre.

Entonces escuchó voces llamándole. Su grupo de compañeros se había dispersado por el bosque, buscándole. Sintió un olor muy familiar, el aroma a verano del amor de su vida, y corrió como una bestia salvaje hacia ella impulsado únicamente por el frenesí, con sus ojos transformados por la Bestia Interior en las amarillas pupilas de un lobo. Ella no llegó a verle. Le saltó encima como un depredador y hundió sus nuevos colmillos en su cuello, con la única intención de aplacar aquel hambre que lo consumía todo. Su sangre era lo más dulce que había conocido, no podía parar de beber.

Pero logró parar. Su fuerza de voluntad y su amor por ella se impusieron al frenesí, y se dio cuenta horrorizado de lo que estaba haciendo. La chica yacía inconsciente y pálida entre sus brazos, entre los brazos del monstruo en que se había convertido.  Aulló con un rugido animal que resonó por todo el bosque. Instintivamente lamió la herida de su cuello y tras comprobar que ella aún respiraba, desapareció en la espesura. Para cuando el resto de sus compañeros la encontraron, de él ya no había ni rastro.

Las siguientes noches las pasó medio enloquecido por el dolor y el horror, aprendiendo por su cuenta a sobrevivir en su nueva condición, alimentándose de animales y buscando refugio contra la luz del sol, sin saber que todos sus movimientos eran observados por Mara, su sire. Cuando la Gangrel estuvo satisfecha con sus capacidades de supervivencia acudió a él. Lo primero que hizo el neonato fue intentar matarla, algo que aún agradó más a la vampiresa. Al ver que no podía vencerla, él asumió que su mejor baza era aprender de ella todo lo que pudiera sobre su condición y sobre la sociedad vampírica.

Un tiempo después, sus caminos se separaron. [Es decir, al final de su Preludio]. El joven Gangrel regresó a la ciudad, desesperado por averiguar si su amada había sobrevivido a su ataque, y pudo comprobar que así había sido. Ella no recordaba qué la había atacado, y vivía con el dolor de la desaparición de él. Tras meses de búsqueda infructuosa, se le daba por muerto. Y él supo que no podía volver a ella, no como un monstruo. No soportaría que ella viera en qué se había transformado, y menos aún la posibilidad de volver a perder el control de la Bestia.  Ahora sabía que había auténticos monstruos en el mundo, así que se dedicó a vigilarla y protegerla desde las sombras noche tras noche.

Por supuesto, hasta que la maquiavélica política de la Estirpe se interpuso. A pesar de sus determinados intentos de mantenerse al margen de sectas y bandos [cosa que se anticipaba en varios años a la salida oficial del Clan Gangrel de la Camarilla], se vio obligado a presentarse al Príncipe de la ciudad, y así quedó atrapado en las enmarañadas redes que los Vástagos tejen en las sombras. Es decir, en la campaña que estábamos jugando.

El Gangrel era un luchador nato, con una fuerza de Voluntad inquebrantable, Animalismo, Fortaleza y Potencia, y un dominio preternaturalmente avanzado de Protean, el cambio de forma. Y por supuesto, el Príncipe y la Primogenitura pretendían aprovechar eso. Pero también se aferraba a la Humanidad con una fiereza absoluta, lo que impedía que le usaran de peón como pretendían. [En términos de juego, empezó con Humanidad 8 y llegó con el tiempo a una Humanidad de 9 casi imposible de mantener]. Además era fieramente resistente a los intentos de Dominación. Y así varios planes se tejieron para que sucumbiera a su Bestia Interior y convertirle en un esbirro más manejable.

Y uno de ellos casi lo consigue. Una de sus propias aliadas, una vampiresa de la línea de sangre Lhiannan [y PJ de una de las jugadoras del grupo] descubrió su mayor punto débil: su amor por una mortal. Y buscando el prestigio y también celosa en lo personal, decidió cortar por lo sano su único vínculo con la humanidad, y se dispuso a asesinar a la chica. El Gangrel se interpuso y, furioso, entró en frenesí por segunda vez en su existencia, haciendo que sus orejas se volvieran puntiagudas. Los dos vástagos lucharon a muerte en el jardín de la mortal (¡combate entre jugadores!), hasta que él arrancó un trozo de madera de una barandilla y la usó como estaca para atravesarle el corazón a su antigua amiga. Y con los ojos rojos y las garras en ristre la habría despedazado allí mismo, si no hubiera visto que su amada mortal había despertado por el ruido y le estaba mirando horrorizada y en shock desde su ventana.

Antes de que pudiera hacer nada más, los arcontes de la ciudad se presentaron en el lugar, avisados por el resto de la coterie. Dominaron a la mortal haciéndola olvidar lo que había visto, y llevaron al Gangrel y a su enemiga aún paralizada ante el Príncipe. Estaban acusados de romper la Mascarada.

Se celebró un “juicio” donde el resto de compañeros de los dos vampiros pudieron hablar en favor de uno o de otra e intentar influir en la decisión del Príncipe. El Gangrel también pudo hacerlo, pero testarudo y escupiendo una gota de sangre a los pies del Justicar se negó a participar en algo que sabía que era una pantomima. Los intentos de sus camaradas no sirvieron de nada. La Lhiannan fue absuelta, al ser ella la atacada en cumplimiento de los deseos de la Primogenitura. Pero contra el Gangrel se declaró una Caza de Sangre.

Aquello coincidió con mi inminente servicio militar, y ya que me iba a pasar casi un año sin ver a mis amigos y sin poder seguir jugando, retiré a mi personaje de la campaña argumentando que escapaba del lugar, convirtiéndose en un nómada gracias a sus talentos únicos como Gangrel. Pero no huía sin más. Ahora tenía un único objetivo en mente. Estaba decidido a recorrer hasta los rincones más remotos del mundo en busca de algo que todo el mundo le decía que no existía: el modo de ser humano de nuevo.

Yo estaba seguro que ese iba a ser el final de ese personaje, una manera de hacerle partir hacia el sol poniente y poner fin a su historia con un “y nunca más se supo de él”. Pero el destino aún le deparaba muchas, muchas aventuras. Resulta que en la mili conocí a mucha gente, y entre ellos, como no, había otros roleros. Y uno de ellos era un narrador bastante veterano de Vampiro. Al hablarle de este personaje le gustó mogollón, y me propuso seguir con su historia en una campaña para un solo jugador. Por supuesto, acepté encantadísimo.

Adoptando el nombre de Jake durante sus viajes, el Gangrel se convirtió en un buscador casi quijotesco que le llevó a ser una especie de Indiana Jones vampírico, buscando reliquias sobrenaturales y rituales olvidados por todo el mundo, metiéndose en follones con la Camarilla y el Sabbat por igual, luchando con los Lupinos (¡y ganando aliados entre ellos!) y aferrándose a su Humanidad contra viento y marea. En poco tiempo adquirió un dominio de las disciplinas muy por encima de lo habitual en un vampiro tan joven, y también otros dones. Descubrió secretos del Clan Gangrel al remontar su linaje y hallar al sire de su sire con la ayuda de su más fiel amigo, el nosferatu Danov, e impidió el despertar de un Antediluviano de terrible reputación. En los túneles subterráneos bajo Nueva York se adentró en los secretos del Arcanum y se ganó la enemistad eterna de un poderoso brujo Tremere. En lo más profundo de las tierras salvajes de Alaska, en territorio lupino y perseguido por un asesino Tzimisce, se enfrentó en el Umbra al Oso de la Muerte con la Lanza de Wakan Tanka, y habría logrado la tan ansiada mortalidad si no hubiera decidido usar ese don en beneficio de otros. En el corazón del Viejo Mundo y ayudado por magos Herméticos y brujas Verbena siguió los arduos caminos de la Canción de Orfeo, pero de nuevo tuvo que renunciar al tan ansiado premio, y salió de la ordalía tan solo con una antigua espada de plata encantada, que uno de sus nuevos aliados embrujó para que solo fuera visible a ojos mundanos tras ser desenfundada. [Aunque los vampiros con Auspex y otros seres con sentidos sobrenaturales podían verla perfectamente]. Y en Egipto se adentró en la noche de los tiempos y se enfrentó a los Seguidores de Set en busca del Libro de los Muertos original, con la esperanza de que pudiera obrar el milagro. Todo ello con la esperanza de volver a reunirse con su amada como mortal y dejar de luchar día a día con la Bestia Interior.

Después de recorrer el Mundo de Tinieblas a lo ancho y largo, Jake regresó a su ciudad natal [cuando lo hice yo también] cambiado por sus experiencias, pero aún como vampiro. [Y a decir verdad, mucho más chetado por tanta experiencia que sus antiguos camaradas]. Ahora comprendía mucho mejor la no-vida y estaba empezando a asumir que el Santo Grial que con tanto ahínco había buscado quizá no existiera realmente. Pero había aprendido mucho sobre la Golconda, y quizá aquel era el único camino abierto para él. La Caza de Sangre ya no pesaba sobre él por un tecnicismo: había tenido que morir temporalmente para enfrentarse al Oso-Espíritu, y por tanto, se pudo argumentar que la Caza se había completado. De nuevo las intrigas vampíricas intentaron enredarle, y con el regreso a la campaña original así fue, dando pie a muchas partidas más en las que el Gangrel siguió férreamente al margen de ambas sectas, haciendo su voluntad contra viento y marea.

La historia de Jake culminó con una decisión trascendental para el personaje, con su amada mortal agonizando entre sus brazos, y el peso de un dilema imposible de resolver: darle el Abrazo para salvarla, manteniéndola joven y bella y a su lado para siempre, o dejarla morir humana, inocente, libre de la maldición y de la Bestia que él tanto odiaba. Con las últimas palabras de ella, y con un gran dolor, Jake tomó su decisión. Los ojos de su amada se cerraron para siempre. Ella descansó en paz y él se perdió en la noche, dejándolo todo atrás.

El personaje, pues, sigue no-muerto y coleando. Estará por ahí rondando en las Últimas Noches en forma de lobo o de cuervo, prosiguiendo su búsqueda eterna de la mortalidad o la Golconda hasta que llegue por fin la Gehenna y ya nada de eso importe.

Es prácticamente el único personaje de Vampiro que he jugado, y lo disfruté una barbaridad. Era complicadísimo mantener niveles tan altos de Humanidad, siendo un “vampiro con alma” mucho antes que Joss Whedon lo pusiera de moda, pero también tenía sus ventajas y era lo más divertido del personaje. Incluso en las partidas menos políticas o personales y más aventureras y de acción nunca perdía de vista esa parte de horror personal, de verse convertido contra tu voluntad en un monstruo capaz de hacer cosas horribles incluso a quien más quieres. Y la historia, personalidad y poderes del Clan Gangrel me han encantado desde el principio, para qué os voy a mentir. 

Después de eso, o más bien durante todo ello, descubrí otros juegos del Mundo de Tinieblas como Hombre Lobo, Mago y Changeling, y debo decir que los prefiero todos ellos a Vampiro, pero aún así guardo grandísimos recuerdos de aquella saga. Si algún día volviera a jugar a Vampiro, tendría mucha suerte de poder crear un nuevo  personaje que me diera tantas emociones y diversión como hizo Jake del Clan Gangrel.

¿Y vosotros, cuales son vuestras mejores experiencias jugando a Vampiro? ¿O a cualquier otro juego de Mundo de Tinieblas, ya puestos? ¿Qué personajes memorables podéis compartir? ¡No os cortéis y dejad vuestros comentarios!

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