Némesis: En el Espacio Nadie te Oirá Tirar Dados

Introducción

Esta semana pasada he pasado bastante tiempo solo en casa, y ese hecho ha coincidido con la llegada de uno de los juegos de mesa que más había esperado tener en físico: Némesis, de Adam Kwapinski. Se trata de un juego de terror espacial en el que seremos los últimos supervivientes en una nave infestada de depredadores alienígenas.

En esta entrada os comentaba que lo probé en Tabletop Simulator antes de decidirme a comprarlo, y la experiencia fue tan buena que acabé por reservarlo en mi tienda habitual. Ahora por fin ya lo tengo en mi poder, y lo había desplegado todo para jugar una primera partida con mi señora esposa. 

Pero finalmente no pudo ser. Y el juego seguía ahí, montado en el salón. Mirándome. Con esos ojitos de alien… Y acabé probándolo en solitario. Para refrescar las reglas, claro. Ejem. No me juzguéis, vale. 

He pensado que en vez de una reseña al uso, me voy a divertir más escribiendo la partida en formato narrativo, con incisos para aclarar algunos puntos necesarios de las reglas. De ese modo puedo incidir más en el aspecto de experiencia y ambiente que ofrece Némesis. Y os adelanto que es un juego que me resulta inmersivo y muy emocionante. 

En el modo solitario (o totalmente cooperativo) se pierden, claro, algunos de los aspectos del modo estándar de jugar a Némesis, es decir, el hecho de que los objetivos personales de cada jugador entren en conflicto y pongan en peligro la supervivencia de todos, o incluso haya traiciones de por medio. Por tanto, las partidas en solitario se centran más en la supervivencia pura y dura y la exploración de la nave. 

No me enrrollo más. Que empiece la partida.

Abro los ojos con el siseo de la capsula criogénica abriéndose. Parpadeo, la luz me apuñala las retinas y me cuesta respirar. Algo no va bien. Esto no debería pasar… entonces mi cerebro empieza a filtrar estímulos. Oigo alarmas de emergencia repitiendo su insistente aviso. Me incorporo, aturdida, no pienso con claridad. Intento recordar quien soy, qué hago aquí. Mi enlace neural se activa de repente, devolviendo a mi memoria parte de esa información. ID: 725417. Cuerpo de Exploradores Coloniales. Misión Corporativa, Prioridad Omega. 

La Némesis, estoy en la Némesis. Volvemos a casa, a la Tierra… Salgo de la cápsula, tambaleándome. A mi alrededor las luces de emergencia del Hibernatorio lanzan fogonazos dolorosos. Las sirenas de alerta resuenan por todos los pasillos de la nave. ¿Qué le ha ocurrido a la Némesis? El resto de cápsulas siguen cerradas, el resto del personal a bordo sigue en el críosueño. Eso es lo que ha ocurrido. Mi cámara ha fallado, y me ha despertado prematuramente, sin el debido proceso gradual de reajuste y aclimatación. Por eso me cuesta pensar, por eso apenas recuerdo nada de la nave ni de mis compañeros. Espero que esos recuerdos vuelvan con el tiempo.

Entonces reviso el resto de cápsulas ocupadas, sus constantes vitales. Mis compañeros no están durmiendo. Los sistemas de soporte vital y criogenización han fallado. Murieron durante el largo viaje FTL de la Némesis desde los confines de la galaxia. Estoy sola a bordo. Soy la única superviviente de la expedición, a bordo de una nave que hace aguas. 

Entonces la veo. La última capsula ocupada. Veo el recubrimiento de cristal roto. Esos paneles aguantarían un disparo a bocajarro, pero de alguna manera algo lo ha roto. Y dentro… Mi cuerpo debilitado no puede contener las nauseas. El cadáver en el interior no ha muerto por un fallo del criosueño. Algo lo ha destrozado… desde dentro. Y entonces entiendo lo que eso significa. 

Me equivocaba. No estoy sola.

[El personaje que me tocó en suerte fue la Exploradora. Sus habilidades de sigilo  y registro de compartimentos podrían ser útiles para sobrevivir en solitario. Veremos como me va.]

Turno 1

No puedo quedarme aquí, tengo que moverme ya. Por fortuna, mi equipo personal sigue en la taquilla al pie de la criocápsula. Mi rifle está completamente cargado, pero no tengo células de energía de repuesto; el escáner de movimiento no tiene energía; y la llave de seguridad me será útil solo si logro llegar a la cabina para activarla. 

Según mi cerebro procesa la idea de que hay algo a bordo de la Némesis conmigo, mi enlace neural me transmite las órdenes asignadas por la Corporación: establecer un protocolo de Primer Contacto, es decir, obtener la mayor información posible de cualquier posible xenoespecie encontrada. Pero ahora mismo mi prioridad es la supervivencia. Y ese cadáver puede darme información sobre lo que acecha en los recovecos de la Némesis. Quizá si lo analizo en el quirófano pueda evitar correr su mismo destino.

[Cada jugador recibe dos objetivos al principio de la partida, uno Corporativo y uno Personal. Sin embargo, hasta el Primer Contacto con los aliens no estás obligado a elegir con cual de ellos te quedas.]

Si quiero sobrevivir, tengo que asegurarme de que la Némesis llegue a la Tierra. La voz entrecortada del ordenador de a bordo por los altavoces me avisa de que la secuencia de salto FTL ha sido iniciada. Estoy en cuenta atrás. Tengo muchas cosas que hacer y muy poco tiempo. Debo revisar los motores para asegurarme de que la nave pueda saltar a FTL. Y tengo que llegar a la cabina para revisar las coordenadas de salto. Si el rumbo ha sido alterado en lo más mínimo, la Némesis podría no llegar jamás a ningún sitio o desintegrarse contra una estrella. Y después debo regresar a tiempo a la criocápsula para entrar en hibernación. De lo contrario, seré espachurrada como un mosquito contra un parabrisas cuando la nave supere la velocidad de la luz. Si no hay más remedio, siempre puedo buscar una cápsula de escape funcional y abandonar la nave con la esperanza de que alguien me encuentre a tiempo. 

[Estas son las condiciones de victoria básicas del juego. Además, hay que cumplir con cualquiera de los objetivos con los que hayas decidido quedarte.]

Activo el sistema de grabación de mi enlace neural. Si mi destino es morir aquí, quizá alguien encuentre este archivo y pueda utilizarlo para evitar el mismo final.

Recojo el cadáver del tripulante asesinado y me lo cargo al hombro. Tengo que saber como murió. Con él a cuestas avanzo por uno de los pasillos que conducen al sector de popa. No recuerdo la distribución exacta de la nave, está todo demasiado borroso aún, pero los motores deberían estar allí. Me muevo rifle en mano usando tácticas de reconocimiento, evitando hacer ruido. Aún no sé quien le ha hecho eso a este pobre diablo, y no tengo prisa por averiguarlo. 

La puerta del compartimento se abre sin problemas, pero su función es irreconocible. Todo está recubierto de una sustancia mucilaginosa parecida a baba viscosa. Techo, paredes y material está cubierto de esta mucosidad que gotea incesantemente. No tardo en quedar cubierta yo también de ella. La noto filtrándose por todos mis poros, pero tengo que seguir avanzando y no tengo tiempo para rodeos innecesarios. Huele muy fuerte. Temo que este olor pueda atraer a… a los intrusos. Tendré que extremar las precauciones hasta que pueda librarme de él.

[Estar cubierto de baba hace que las tiradas de ruido sean más peligrosas de lo normal. Las tiradas de Ruido son lo que indica si se producen encuentros con los intrusos. Por tanto, encontrar una manera de limpiarme estaría muy bien, o me da que la partida va a ser más bien corta. ]

[Encima el evento pone Ruidos en todas direcciones… Empezamos bien.]

Turno 2

Sigo avanzando. Oigo ruidos por el pasillo que acabo de abandonar. Definitivamente hay movimiento ahí fuera… ¿o quizá me estoy dejando llevar por el pánico? Llego hasta la sala de Comunicaciones. Hay llamas por todas partes, varios terminales se han cortocircuitado, y los extintores automáticos no parecen funcionar. No puedo demorarme aquí. 

Tomo un segundo corredor que, como intuía, me ha llevado hasta una de las salas de máquinas. Estoy segura de no haber hecho el menor ruido, y sin embargo algo sale de las sombras. La cosa aparece del conducto de mantenimiento y me salta encima. He logrado evitar su ataque por sorpresa de milagro. Ya no tengo dudas. Que le den a los protocolos de Primer Contacto. No voy a dedicarme a estudiar a estas cosas. Solo rezo por sobrevivir a ellas.

[He descartado el objetivo Corporativo, esperando tener suerte y encontrar el quirófano en mi camino. En cuanto a los ataques de los intrusos, les van las emboscadas. Si al aparecer te quedan menos cartas de acción en la mano de lo que indica su ficha, te llevas un ataque suyo al azar. ]

Turno 3

El repugnante ser repta por el suelo hacia mí, como si estuviera a medio formar, con garras como guadañas. ¿Eso es lo que nació de este pobre tipo? No tengo tiempo para pensar, ni para dudar. Le disparo con el rifle una salva. La maldita cosa no muere y se me echa encima. Le vuelvo a disparar y acierto de nuevo. Encaja los disparos y chilla grotescamente. Se echa hacia atrás y se aleja reptando a una velocidad monstruosa por el pasadizo que lleva a la sala de Comunicaciones.  Se ha metido de lleno en el fuego, y con un poco de suerte eso acabará con él. Hacerle huir me ha costado la mitad de la batería de mi rifle… ¿qué hace falta para matar a esas cosas?

Intentando no perder de vista ninguna entrada, reviso el motor de salto. Perfecto, funciona correctamente. Con que otro de los tres funcione será suficiente, creo. Permanezco alerta, preparando fuego de contención por si algo más aparece. Mi mente se imagina los huevos de esas criaturas eclosionando, y no puedo evitar un escalofrío al pensar cuantas de ellas se estarán moviendo ahora mismo por la Némesis, buscando a su única presa posible: yo. Un ruido en los túneles de mantenimiento me sobresalta. Tengo que salir de aquí ahora mismo.

[Cada turno, después de las acciones de los jugadores, se resuelve un evento y se saca una ficha de la bolsa de Intrusos, que puede hacer cambiar su composición, reflejando el crecimiento y desarrollo de los xenomorfos a bordo: las larvas se convierten en adultos, los reptadores se pueden transformar en reproductores, etc. En este caso, el evento ha hecho eclosionar uno de los huevos que hay en el nido, añadiendo una ficha de larva a la bolsa.]

Turno 4

Llego al siguiente compartimento, y desearía no haberlo hecho. Alguien… algo… ha convertido todo el lugar en un gigantesco nido formado de una especie de materia biológica cuyo origen prefiero no plantearme. Y efectivamente, en su centro hay media docena de grandes huevos. Algunos de ellos han eclosionado ya, otros parecen a punto de hacerlo. No hay nada más aquí, pero oigo ruidos provinientes de todas direcciones. Están por todas partes. Mi primer instinto es machacar todos esos huevos ahora mismo, pero hay ruidos en todos los pasillos. Deben estarse movilizando para defender el nido, y no tardaran en llegar. No quiero saber como es la criatura que ha puesto esos huevos. 

Abandono el nido y llego al segundo motor, usando todo el sigilo del que soy capaz. Me pongo a revisarlo, y puedo comprobar que mis sospechas eran ciertas. El motor está averiado. Maldición. 

[El evento de este turno fue Protección de los Huevos. Si hubiera seguido allí, las cosas se habrían puesto muy pero que muy feas. Fiu]

Turno 5

Empleo un tiempo precioso reparando el motor. Con dos de ellos funcionando, el salto FTL debería estar asegurado. No pienso dedicar tiempo y esfuerzo revisando el tercero. Tengo que llegar a la cabina, y eso está en el otro extremo de la nave. No tengo más remedio que enfrentarme de nuevo a sus oscuros corredores. De nuevo avanzo en modo Recon, y llego hasta lo que sin duda es el quirófano de la Némesis. Por fin una buena noticia. Pero siempre vienen con una mala; está hecho cisco. De nuevo tendré que hacer el trabajo de un mecánico si quiero que me sirva de algo haber acarreado a este cadáver hasta aquí. 

Me muevo entre las sombras del quirófano cuando algo me salta encima. Es algo pequeño, viscoso, con muchas patas arácnidas, y se pega a mi cuerpo. Intento contener el pánico. Es como una larva de la cosa que me atacó antes. Me la quito de encima, cae al suelo inerte, sin vida, como un cascarón vacío. Y sé por qué. Me ha metido algo dentro. Oh dios lo tengo dentro. 

[Hay dos maneras de infectarse, una es por el ataque directo de una larva, otra es recibiendo cartas de contaminación. Estas pueden representar simple fatiga, o una infección real. Para saberlo hay que escanear esas cartas mediante acciones de descansar o el uso de objetos y compartimentos, como el quirófano.]

Turno 6

Intento no pensar. Actuar. Tengo que quitarme a esa cosa. La siento en mis entrañas. Calma. Concentración. Repara el quirófano. Restablece sus funciones. Eso es. Hago un registro rápido del compartimento, y me hago con un botiquín. Luego coloco en una de las camillas de diagnóstico computerizado al pobre diablo al que he arrastrado hasta aquí. Si la nave llega a la Tierra quizá tengamos suficientes datos como para averiguar de donde han salido estas cosas o como acabar con ellas. Con la sensación del deber cumplido, me dispongo a seguir investigando el quirófano. Tengo que llevarme todo lo que pueda, creo que lo voy a necesitar. Oigo una explosión a mis nueve y el sonido de una conflagración. Algún compuesto inflamable ha estallado. A juzgar por la distancia, el hibernatorio está en llamas. Entonces, mientras la explosión me distrae, otra larva corretea desde un rincón y se lanza sobre mi cara. Consigo hacerme a un lado, y la maldita cosa corretea de nuevo, preparando su segundo intento.

[El quirófano permite extirparse una larva del cuerpo a cambio de recibir una herida leve. Pero no pasa nada, es mejor eso que morirse.]

Turno 7

Antes de que pueda saltar, la piso con la bota y la aplasto con la culata del rifle. Otra vez no. Ahora haz lo que debes. Túmbate. Activa el brazo de operaciones. Así. Aprieto los dientes. Esto va a doler. Aaaaaaargh. El láser me abre el vientre. Hundo mis manos en el corte y saco… saco a esa cosa repugnante. La estrujo entre mis manos mientras lucho por no perder la conciencia. Revienta como un saco de pus. Siento que el brazo autónomo sutura la herida. Me vendo el vientre y me pongo en marcha de nuevo. No quiero pensar qué me habría sucedido si esa larva me hubiera atacado en otro lugar de la nave. 

Ignorando el dolor acabo de registrar el quirófano, me llevo más material médico. Los avisos de emergencia de la nave avisan por los altavoces que aún funcionan de errores críticos en la sala de comunicaciones. Los sistemas de la Nemésis se están colapsando uno a uno. Cada vez estoy más segura de que esta nave será mi tumba.

[Si hay demasiados contadores de fuego o de avería en juego a la vez, la Nemésis hace kaboom y game over.]

Turno 8

Necesito un respiro, unos momentos de descanso. El estrés, la fatiga y el dolor están haciendo mella en mí. Vamos, muévete, chica. Avanzo por el pasadizo que conduce al sector 014. Justo antes de entrar recuerdo que son los camarotes, pero ahora están recubiertos de más de esa mucosidad. ¿Pero cuantas de esas cosas infestan la nave? Entro en ellos con cuidado, pero se oyen ruidos por todas partes. Están por todas partes. No hay camino seguro. No hay donde esconderse. Siento ganas de gritar, pero si lo hago estoy muerta. 

Inspecciono el camarote, y en las taquillas del personal militar encuentro una célula de energía cargada y funcional. Mi primer impulso es recargar mi rifle de pulsos. Pero no voy a salir de esta a disparos. El sigilo y la previsión son mi mejor arma, así que en lugar de eso recargo mi detector de movimiento. Quizá así logre evitarlos. Quizá así no tenga que ver a uno de ellos nunca más. 

Unos siseos inconfundibles me indican que las capsulas de criogenización se han abierto y están a punto. Eso significa que el salto FTL es inminente. Debo darme prisa. Nada deseo más que encerrarme en una de esas cápsulas y dormir… Y que pase lo que tenga que pasar. No. Eso es ceder a la derrota. Muévete, mujer. Queda mucho trabajo por hacer. 

Entonces lo oigo a mis espaldas. No necesito girarme para saber que es mucho más grande que cualquiera de las cosas que me han atacado hasta ahora. Su siseo chirriante es mi único aviso. Entonces algo salta sobre mí y me desgarra la espalda. Caigo al suelo. Mi sangre brota de mi espalda lacerada. Todo mi mundo es dolor. 

[Ha aparecido un intruso Adulto, y ahora sí que pintan bastos. Espero poder cargármelo o hacerlo huir con lo que me queda de munición, porque si no hasta aquí hemos llegado.]

Turno 9

La pura adrenalina es lo único que me mantiene consciente, y abro fuego para soltar una ráfaga de pulsos sobre esa cosa. Es más… humanoide… que el resto, aunque nadie jamás lo confundiría con un ser humano. La maldita cosa es grande, y rápida. No logro darle. Sólo me queda energía para una ráfaga más. Esta vez le acierto de refilón. No me queda munición. Tengo… que escapar. Tengo que huir… 

[Las Heridas Graves son muy chungas… y tienen efectos adversos.]

Corro. La maldita cosa me muerde mientras me doy la vuelta, pero lo aparto de mí y corro dejando un rastro de sangre. Estoy… grave. Necesito… tiempo… Aplicar los botiquines a mis heridas…. Necesito…

Esa maldita cosa me ha seguido. No voy a sobrevivir. Tengo que matarle o hacerle huir. Se abalanza sobre mí. Le golpeo con el rifle, una y otra vez. La criatura ni lo siente. Me levanta en vilo mientras sus colas como lanzas se agitan ante mí y su boca se abre para mostrarme sus dientes babeantes.

Vuelvo a estampar mi rifle contra eso, sabiendo que será inutil.

Con mi último aliento rezo para que la Némesis nunca llegue a la Tierra. Para que sus coordenadas de salto la manden al corazón del sol. Cierro los ojos. 

Dolor. 

[Y Game Over.]

Hasta aquí mi primer intento en solitario de sobrevivir a la Némesis. Sin ánimo de entrar a contar como se juega a esta pedazo de aventura de terror espacial ni en reseñar el juego en detalle, espero que este relato os haya dado una ligera idea de como se desarrolla una partida y del tipo de experiencia y narrativa que ofrece. Y la cosa se complica aún más con el añadido de más jugadores, ya que todos tienen objetivos distintos y no siempre compatibles entre sí, con lo que entramos en el terreno de los juegos semi-cooperativos. 

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4 comentarios en “Némesis: En el Espacio Nadie te Oirá Tirar Dados”

    1. Sí, cuando se pone de moda una temática… Yo estaba ya saturado de zombies y cthulhu, por ejemplo. Y ahora gracias a KS vivimos el boom de los Big Games con minis a cascoporro…

      En todo caso, éste es el único de este tema que ha entrado en casa, así que no tengo problemas de repetición por ahora.

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      1. Uff, me ponen bastante nervioso este tipo de juegos (la montaña de plástico y metal sin pintar ya es lo suficientemente grande). Y eso que hace poco me metí en el mecenazgo de Darkest Dungeon.

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      2. El problema que tengo yo con ellos es cuando el juego es solo una excusa para vender minis… De hecho, como yo no las pinto ni nada, me gustan más los standees en color que los moñecos de plástico. Yo lo que busco es un buen juego que me divierta y me flipe por las reglas y la experiencia que ofrece. Si hace eso, me da igual si va con minis ultratochas o con chits de cartón.

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