Fragged Empire 2: (XI) El Ojo Eléctrico

Anteriormente, en Fragged Empire…

[Primer plano de Sarah Hex hablando al grupo]: Necesito que robéis esa cura.

[Las fragatas Halcyon y Royal disparando a la Tartarus]

[Jinx aullando mientras pilota improvisadamente]

[La Tartarus pasando a velocidad de salto]

[Mensaje del U.C.]: Estación a nave entrante no identificada. Solicitamos permiso de seguridad. Cambio.

[El grupo activando un bioescáner oculto]: ¡Amenaza biológica detectada! ¡Riesgo de contagio máximo!

[Jinx disparando a una cámara de seguridad]: Allá vamos otra vez.

[Murdo introduciendo el virus troyano en el sistema del U.C..]

[Caos en todos los sistemas automatizados de la estación: puertas, cámaras, terminales, iluminación…]

La Tripulación de la Tartarus 

Murdo Morrison: Piloto corporativo y antiguo contrabandista

James T. Jinx: Bribón kaltorano, hombre para todo

Thanatos Verpila: Mercenario legionario sin demasiados escrúpulos

Kahta: Científica Nephilim, experta en ingeniería, medicina y biotecnología

Jagh: Asesino Nephilim de casta híbrida, dotado de potencial psiónico

Sarunas: Comando legionario, antiguo empleado de CURE


El tiroteo no duró más de unos segundos. La anarquía en el U.C. provocada por el virus se había extendido con una rapidez pasmosa por todos los sistemas de la sección, y el grupo supo aprovechar la distracción que se creó entre los agentes de CURE. Los droides de carga fueron abatidos también antes de que pudieran causar problemas entablando un cuerpo a cuerpo.

Dos de los pasillos que salían del almacén parecían conducir a otros hangares, así que la única manera de adentrarse más en la sección era a través de las amplias puertas hidráulicas que se abrían y cerraban con fuerza enloquecidamente, a intervalos absolutamente aleatorios. Detrás de las mismas se habían oído disparos y explosiones. Thanatos hizo una señal militar legionaria, indicando al grupo que avanzara detrás de él. 

Les recibió el espectáculo dantesco de una masacre. Una veintena de cadáveres, todos agentes de CURE, yacían esparcidos por el amplio vestíbulo. Algunos estaban incinerados, otros habían sido agujereados a disparos. Una parte de la sala estaba en llamas, con el fuego alimentado por algún tipo de aceite o combustible en el suelo. El cuerpo inmóvil de lo que parecía un bot semi-humanoide con ruedas de oruga se alzaba entre las llamas. En dos zonas, el suelo estaba marcado y ennegrecido en un radio vagamente circular, probablemente como resultado de alguna explosión. En el centro de una de ellas se veía otro de esos bots humanoides, con la espalda reventada. Las mesas metálicas que los agentes habían volcado para usar como parapeto contra los intrusos no les habían servido de nada contra los sistemas de defensa enloquecidos. Incluso ahora, una torreta en una esquina pivotaba sobre su eje espasmódicamente, incapaz de trazar un arco suficiente para fijar un blanco. Tres torretas más se desplegaron desde el techo.

Amenaza detectada… whrrrrr… Enfrentando a objetivos.

A la vez, otros dos robots de seguridad con ruedas de oruga empezaron a avanzar desde el otro extremo del vestíbulo, armados con lo que parecían sendos lanzallamas. Mientras los disparos y las granadas empezaban a volar y el grupo corría a parapetarse de las torretas, les quedó claro que no podían permitir que los autómatas se acercaran lo bastante para rociarles y cubrirles de llamas. Tras examinarles con ojo atento, Jinx advirtió a sus camaradas que tuvieran cuidado. Un disparo lo bastante potente podría perforar los tanques de combustible que llevaban a la espalda, haciéndoles explotar. 

Los tripulantes de la Tartarus realizaron un combate en movimiento, disparando mientras iban pasando de cobertura en cobertura para mantenerse fuera del alcance de los lanzallamas y se iban acercando hacia una de las salidas laterales del vestíbulo, marcada holográficamente como “Seguridad”. Las torretas intentaban fijarles como objetivos. El traje de combate de Jinx iba equipado con un interferidor de señal que impedía que le fijaran más de unos pocos segundos, pero el resto no tenía tanta suerte. Las torretas les intentaban mantener clavados en un sitio, ya que cada vez que asomaban la cabeza, una ráfaga de balas autopropulsadas salía en su dirección. Y si lo permitían, los bots incendiarios no tardarían en rodear su cobertura y convertirles en ascuas.

Sarunas corrió de cobertura en cobertura, cumpliendo con su entrenamiento de tropa de asalto, buscando acercarse para dar la máxima efectividad a su escopeta. Sus disparos se unieron a los de la grapadora de Thanatos contra las máquinas, mientras Kahta y Murdo intentaban destruir las torretas, aun cuando se hallaban a muy largo alcance para sus armas. Jinx se asomó de la cobertura con su pistolón, apuntó con ojo de tirador y disparó al robot dañado por los disparos de sus camaradas. La bala autopropulsada se hundió en el tanque de napalm de uno de los bots, haciéndole explotar en el acto.

[Ese rasgo de Disparo Apuntado va fantástico para cargarse a enemigos ya dañados, pudiendo modificar el resultado de la tirada para determinar el atributo dañado con un crítico. Unido a su rasgo de Deducción, que le permite recabar información sobre los puntos débiles de un enemigo tras una tirada de Analizar, hace del kaltorano un pistolero bastante letal a pesar de no llevar armas enormes]. 

La destrucción de uno de los robots les permitió centrar el fuego en el restante. Cuando lograron abandonar el campo de batalla, los dos bots habían explotado ya, pero aún quedaban dos torretas activas, que se ocultaron de nuevo al dejar de detectar actividad.

No tardaron en hallar el despacho del jefe de seguridad, y al hombre en persona. Estaba malherido con un disparo en el pecho, aún sentado en su mesa. Con una mano se agarraba al borde de la mesa, mientras que la otra se aferraba a una pistola de rieles. El corp intentó levantar la pistola para apuntarles, pero no tenía fuerzas suficientes. Haciendo caso omiso, el grupo empezó a registrar el despacho, sin percatarse de los explosivos que había pegados a su mesa. CURE no descartaba ningún método para proteger sus secretos. El hombre murió, y cuando su mano soltó el pulsador, un leve ping les alertó de que algo iba mal. Salieron corriendo del despacho justo a tiempo. La explosión a sus espaldas destrozó todo el contenido de la oficina. Y lo que fue peor, alertó a algo. 

Un sonido chirriante se escuchó desde el sector 8, al otro lado del corredor que se abría delante de ellos hacia el norte. Algo apareció ante sus ojos. 

Es… una Unidad de Defensa JGR-0… -musitó Thanatos entre los dientes. Jamás había creído que vería una en persona-. ¡Un Juggernaut!

El JGR-0 era un mech de combate bípedo, blindado y de unos tres metros de altura. Cada uno de sus dos “brazos” en realidad era un cañón automático de iones de gran calibre, mientras que montado sobre su “lomo” llevaba un afuste de misiles Arclite. Un barrido de luz roja se emitía constantemente desde el visor óptico de la monstruosidad mecánica. 

Al detectar a los intrusos, el Juggernaut empezó a avanzar hacia ellos. Los cilindros rotatorios de sus autocañones gemelos empezaron a rotar impacientes, mientras un misil explosivo salía proyectado y cruzaba el espacio en su dirección, trazando espirales en su trayectoría auto-guiada de interceptación.

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