Fragged Empire: (VIII) Aprendiendo a Volar

Anteriormente, en Fragged Empire…

[Voz en off, comunicación por radio]: La Estación 101B queda bajo cuarentena con efecto inmediato.

[Kahta hablando con el médico kaltorano en la sala de autopsias]: La explosión de la plataforma ha propagado el virus por toda la estación. Estamos todos contagiados.

[Voz en off de Kathryn Krieger]: Creemos que se trata de una arma de destrucción masiva de X’ion. Nunca hemos tratado con nada tan avanzado.

[Thanatos viendo al nephilim al que estaba interrogando muerto en el suelo de su celda, entre un charco de su propia sangre]

[Una explosión en el espacio sobre la estación minera. Voz en off de minero kaltorano]: ¡Era la lanzadera de Soren! ¡Le he visto correr hacia los almacenes con su familia. ¡Los… los han abatido!

[Murdo y un kaltorano investigando los túneles a oscuras del sector de mantenimiento bajo la zona de la explosión]

[Una pequeña nave blanca se posa sobre una plataforma de aterrizaje improvisada. Corporativos y Legionarios bajan de ella grandes cajas]

[Kathryn Krieger, agente operativa de CURE]: Tenemos agentes supresores suficientes para toda la población. No destruirá el virus, pero lo ralentizará mientras damos con la cura. 

[Voz en off de Jinx]: Por un precio.

[Primer plano de Sarah Hex hablando al grupo]: Necesito vuestra ayuda. Mi gente va a morir. Necesito que robéis esa cura. Esta es una estación kaltorana. No es robar si de verdad lo necesitas.

La Tripulación de la Tartarus 
Murdo Morrison: Piloto corporativo y antiguo contrabandista
James T. Jinx: Bribón kaltorano, hombre para todo
Thanatos Verpila: Mercenario legionario sin demasiados escrúpulos
Kahta: Científica Nephilim, experta en ingeniería, medicina y biotecnología
Jagh: Asesino Nephilim de casta híbrida, dotado de potencial psiónico


Los cinco se miraron entre ellos, intentando valorar la petición de Sarah Hex. 

Por una parte, era una misión casi imposible. Estaban varados en el asteroide, sin nave ni manera de llegar hasta la estación Ganímedes sin ser vaporizados por las dos fragatas de guerra que mantenían la cuarentena. Tampoco conocían la ubicación del UC donde supuestamente se estaba cocinando la cura dentro del sistema Haven. Y aunque esas dos cosas no hubieran supuesto un obstáculo, seguían siendo cinco contra un pequeño ejército de mercenarios de CURE. 

Por otro lado, estaban contagiados de un virus mortal que les mataría en cuestión de semanas o quizá días. 

Se pusieron a hacer planes de inmediato.

Necesitaban un modo de recuperar la Tartarus. Sin duda, el UC de CURE estaría en un sector remoto del sistema, apartado de rutas comerciales. Necesitarían un vehículo con capacidad de salto. Su nave seguía en los hangares de Ganímedes, y la estación había sido tomada por las fuerzas de CURE. 

Alguien apuntó que las únicas naves que tenían permitido el tráfico entre el asteroide y la base orbital eran las propias lanzaderas de CURE. Si robaban una, quizá pudieran llegar hasta allí sin ser abatidos. Atacar frontalmente a los Legionarios a sueldo de la corporación sería poco menos que un suicidio, habría que pensar otra manera. Y aunque lo lograran, CURE enviaría un mensaje de alerta mucho antes de que llegaran a Ganímedes.

La solución era obvia: había que cortar las comunicaciones entre 101B y Ganímedes. Con suerte, para cuando los técnicos de CURE las restablecieran, ya estarían arriba. Una vez allí, tendrían que encontrar un modo de averiguar el paradero del UC, recuperar la Tartarus y saltar a la ubicación. Antes de ser destruidos por las dos naves de guerra.

Tras un buen rato debatiendo los detalles, se levantaron de la mesa para ponerse en marcha.

-Tenemos un plan -dijo Jinx con socarronería.

Mientras Murdo y los hombres de Hex se ponían manos a la obra para construir un dispositivo capaz de anular la señal de la potente antena del asteroide, Thanatos fue en busca de su viejo conocido, Sarunas. Si el antiguo comando no había cambiado demasiado, su presencia allí podía resultar muy útil. Le encontró fuera de servicio, lo que le permitió hablar a solas con él durante un largo rato. Apostándolo todo a una sola carta, Thanatos le contó qué se traían en realidad sus jefes entre manos. Como habían diseñado el virus deliberadamente para infectar a la población y luego vender la cura a precios desorbitados. Que la buena fama de CURE como benefactores de Haven escondía sus desalmadas operaciones, y que su reputada eficiencia en el campo médico se debía probablemente a que ellos mismos creaban las enfermedades y contagios que luego trataban. Que trabajaba para gente no mucho mejor que el viejo enemigo, X’ion. 

La suerte estaba echada. Si Sarunas permanecía leal a sus nuevos amos, o al sueldo que estos le pagaban, estaban vendidos. Pero Thanatos tenía mejor ojo para la gente de lo que parecía, gracias a su adiestramiento como interrogador. Su viejo camarada se indignó al saberlo. No era eso para lo que se había alistado. 

¿Nos ayudarás, entonces? -quiso saber Thanatos-.

Con una condición. Si lo hago, tendréis que sacarme de aquí. Esto será una violación de contrato de las peores. Para los nuestros no hay destino más atroz que Gehenna.

[Sarunas es el nuevo personaje del jugador que en la aventura anterior llevó al francotirador Thillian Kryll. Ese personaje había sido pregenerado, y ahora el jugador ya había tenido la ocasión de crearse uno propio a su gusto. A partir de ese momento, Kryll se quedó como PNJ, posiblemente recurrente.]

Unas horas más tarde, el plan se puso en marcha. Jinx y Murdo lograron evadir las patrullas que vigilaban el perímetro de la antena de comunicaciones. Los demás estaban ya en posición. En cuanto acoplaran el dispositivo interferidor y lo pusieran en marcha, irían contra reloj. El corp lo activó y logró anular la señal a base de filtrar ruido blanco e interferencias en la transmisión. Parecería una averia al principio, pero no tardarían en encontrar el artilugio y darse cuenta del sabotaje. Ahora tocaba correr.

Todos los dispositivos de comunicación personales en el asteroide dejaron de funcionar también. En ese momento, Thanatos y Sarunas supieron que era su señal para entrar en acción. Estaban con los dos legionarios que vigilaban la entrada del perímetro. Sarunas les había convencido de que Thanatos iba con él, colaborando en la tarea de prevención de disturbios. Eso les permitió pillarles por sorpresa, y encañonarlos con sus armas a bocajarro. Uno de ellos intentó pedir ayuda por radio, infructuosamente. Tras desarmarlos, Thanatos se los llevó a las dependencias convertidas en celdas donde habían encerrado al Nephilim cautivo, mientras Sarunas entraba en el perímetro con sus credenciales y sacaba el material que necesitaban para su plan.

Unos minutos después, Sarunas regresaba al hospital de campaña ahora desprotegido, acompañado de Kahta, Murdo y Jinx, ataviados en batas blancas de científicos de CURE. Entre los cuatro acarreaban (a duras penas) una gran caja de suministros médicos, en cuyo interior en realidad iba Thanatos. Sus compañeros llevaban armas pequeñas y fácilmente ocultables bajo las batas, pero con el armamento pesado del Legionario a la vista, jamás habrían podido pasar inadvertidos. Incluso Sarunas maldijo entre dientes a su hermano de armas por ser semejante mole. Por desgracia, había sido imposible hacer entrar a Jagh en las instalaciones de CURE; sus rasgos (o más bien falta de ellos) lo hacían imposible. [En realidad, su jugador estuvo ausente durante esa parte de la aventura; esa era la manera más lógica dentro de la ficción de dejar al personaje al margen]. 

El plan funcionó a la perfección, hasta que llegaron a su objetivo, la plataforma de despegue de las lanzaderas. Una de las pequeñas naves blancas estaba siendo cargada, y tenía la rampa trasera desplegada. La plataforma estaba ocupada por un montón de personal de CURE… entre los que se encontraba Kathryn Krieger. La rubia corp conocía a todos y cada uno de los agentes a su servicio, y reconoció a Murdo y Jinx al instante. 

¡INTRUSOS! -gritó, mientras saltaba detrás de una larga mesa metálica y empezaba a soltar su rifle de asalto a raíles de sus sujeciones magnéticas. 

Unos segundos más tarde, el improvisado hangar se convirtió en una verdadera ensalada de tiros.  

Los agentes de CURE empezaron a cubrirse detrás de cajas de suministros y a disparar con sus pistolas de raíles. Estaban extremadamente bien armados para tratarse de una operación médica, cosa que sorprendió exactamente a nadie. Krieger acabó de desplegar su rifle de asalto, y con un gesto de muñeca desplegó un escudo de impacto, un dorado campo de fuerza personal de forma circular. Su lugarteniente, un Nephilim emisario, tuvo que correr con todas sus fuerzas para alcanzar una posición segura, ya que la irrupción del grupo le había pillado al descubierto. Allí desplegó un potente rifle de esporas. 

Mientras Kahta se cubría y empezaba a disparar ráfagas de su subfusil biotech y Murdo empezaba a intentar fijar el objetivo en los agentes al mando, Jinx abrió el combate a su modo habitual, lanzando granadas de humo que a él, como kaltorano, le impedían más bien poco a la hora de disparar su pistolón. Sarunas se descolgó su escopetón y corrió a cubierto mientras descargaba los dos cañones alegremente contra sus ex-compañeros de trabajo. 

Y de repente, la tapa de la caja se abrió y Thanatos surgió, vaciando el cargador de su Grapadora con salvaje abandono, reventando cajas y personas por igual.

Pero al contrario que a sus enemigos, a los compañeros no les interesaba atrincherarse en un combate estático y prolongado. Aunque las comunicaciones no funcionaban y los de CURE no habían podido pedir refuerzos, el sonido de los disparos y las explosiones atraería a todo el personal de seguridad en cuestión de segundos, y se verían flanqueados y atrapados en un combate que no podían ganar.

¡A la lanzadera! -gritó Kahta-. ¡Tenemos que salir de aquí!

Disparando a la carrera, pasando de cobertura en cobertura bajo el fuego enemigo, uno a uno lograron irse colando por la rampa de la pequeña nave. Murdo, aunque había sido herido, corrió a los controles y empezó a encender los motores mientras Sarunas y Thanatos se quedaban en la retaguardia, cubriendo el avance de sus compañeros. Cuando este último, más lento y pesado con diferencia, llegó a la rampa, la lanzadera ya estaba empezando a elevarse. 

Mientras saltaba y se agarraba para subir, Kathryn Krieger gritó:

¡No os llevaréis esa nave! -y se levantó detrás de su escudo de energía, apuntó y disparó al Legionario una ráfaga con su rifle de raíles. Thanatos se sacudió por los impactos y empezó a sangrar, pero no se soltó. Terminó de subir, se dio la vuelta y le devolvió el disparo desde la rampa abierta. El rayo de iones atravesó la mira laser del rifle de Krieger, su visor optico y su ojo. La corp cayó al suelo, con la cuenca vacía y aullando de dolor.

El Legionario recargó la Grapadora y la ejecutó de un disparo en la cabeza mientras las rampas de la lanzadera se terminaban de cerrar.

La pequeña nave blanca ascendió sobre el asteroide, y puso rumbo a toda velocidad hacia la estación Ganímedes, dejando atrás la colonia minera.

Pues tampoco ha salido tan mal, ¿no? -dijo Jinx mientras se quitaba la bata blanca-.

Más o menos como siempre -replicó Kahta, mientras sacaba su instrumental médico para empezar a parchear una vez más a sus compañeros heridos.

 

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4 comentarios en “Fragged Empire: (VIII) Aprendiendo a Volar”

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