Bestiario Mítico: Los Kobolds

Hace unos días traduje en este blog un artículo de Roger Moore sobre los Kobolds de Tucker, un texto que en su día sentó las bases para que esas pequeñas criaturas fueran dejadas de ser vistas como meros incordios y se las empezara a representar como astutos y letales tramperos y hostigadores capaces de poner en jaque a grupos de un nivel considerable. Hoy vamos a intentar completar el cuadro echando un vistazo tanto a sus orígenes míticos como a la evolución gráfica y conceptual que ha experimentado desde que debutara como monstruo en Dungeons & Dragons.

Porque los kobolds han cambiado desde sus inicios, y mucho. Les hemos visto como lagartos de aspecto perruno, como perros de aspecto ratuno, como hombres-lagarto en miniatura y como algo que podrían ser tranquilamente crías de draconiano. ¿A qué se debe semejante evolución? ¿Y como eran los kobolds de las leyendas que Gygax usó como fuente?

Orígenes Míticos

Los kobolds originales proceden de la mitología germánica, y su nombre comparte raíces etimológicas con otros seres de leyenda como el inglés goblin (derivado del anglo-normando gobelin) o el galés coblynau. En todos ellos es visible la raíz germánica kov-, que en el alemán medieval se transfomaría en kobe (refugio, cavidad, hueco en la roca), en inglés en cove (hueco en una roca) y en nórdico antiguo en kofi (choza o cabaña, con el sentido original de “hueco en la tierra”). En el mismo origen de la palabra, pues, ya encontramos una clara relación con la tierra y el mundo subterráneo.

Pero el origen de los kobolds puede ser más antiguo aún. Si nos remontamos más en el tiempo, nos encontramos con el kobalos de la Grecia antigua, un tipo de espíritu travieso asociado al dios Dioniso. A los kobaloi les encantaba asustar a los mortales y hacerles jugarretas de todo tipo, y eran usados por los padres para asustar a los niños a modo de coco u hombre del saco. A partir del siglo XIX se formulan teorías según las cuales otros duendes maliciosos del folklore europeo, como los kobolds, los goblins y los coblynau, tendrían su raíz mitológica y etimológica en estos kobaloi griegos.

Sea cual sea su origen, los kobolds germánicos eran básicamente un tipo de duende, que podía hacerse invisible para los humanos y adoptar distintas formas según el folklore local. En algunos casos eran pequeños hombrecillos, pero en otros podían aparecerse como animales o incluso llamas o velas flotantes. Se dan tres grandes tipos de kobold en las leyendas. Los primeros eran básicamente genii loci, espíritus del hogar que si bien podían ayudar de vez en cuando con las tareas domésticas, más frecuentemente lo revolvían todo y hacían travesuras y trastadas si no se les honraba adecuadamente o se sentían insultados. Por ello era frecuente dejarles ofrendas y tallar efigies de los kobolds que habitaban en cada casa, una costumbre ancestral que sobrevivió a la cristianización de Europa y que nos retrotrae a las prácticas de la Roma pagana con sus lares y penates, y que a la vez refuerza la hipótesis de los kobaloi como posible origen de los kobolds. Muchos de estos kobolds del hogar tienen nombre propio en las leyendas alemanas, siendo quizá el más conocido Hinzelmann, nombre que quizá suene a los lectores del American Gods de Neil Gaiman.

Otro grupo de kobolds eran los Klabautermann, que habitaban en los barcos y, siendo más benévolos que el resto de kobolds, solían ayudar a los marineros en sus tareas. A modo de curiosidad, los lectores de cierta edad recordarán al televisivo duende Pumuki, que se paseaba por las teles de los años 80… pues bien, el duende Pumuki (o Pumuckl en su nombre original) era justamente un kobold, un Klabautermann para más señas.

El último tipo de kobold habitaba en las cuevas y sobre todo las minas, y tienen mucho en común con otros seres míticos subterráneos como los gnomos, los enanos y los knockers. Estos kobolds tenían el aspecto de pequeños y grotescos mineros de medio metro de altura y piel negra como el carbón. Son estos kobolds los que Gygax tomó principalmente como fuente al diseñar el catálogo de monstruos de D&D. Hay que tener en cuenta que si trabajar en una mina es muy duro en la actualidad, con los medios de los que disponemos, en el medievo debía ser algo absolutamente aterrador. El folklore europeo rebosa de seres misteriosos y espíritus nefastos que provocan los accidentes, derrumbes y desprendimientos que tanto temían los mineros, hacen que la gente se pierda para siempre en los túneles, o a los que culpar del hallazgo de minerales y menas venenosas. De hecho el cobalto, un elemento tóxico que desprende vapores arsénicos al ser fundido, debe su nombre a los kobolds, ya que los mineros creían que provenía de esos seres.

Evolución del Kobold en D&D

Conociendo estos orígenes míticos, es fácil preguntarse como diantres hemos acabado con los dragones en miniatura que vemos en las últimas ediciones del juego de rol más popular de los todos tiempos. Los kobolds son quizá el monstruo que ha sufrido una mayor crisis de identidad a lo largo de la historia del juego, cambiando de aspecto prácticamente con cada nueva edición de D&D. El debate entre los partidarios de los kobolds-perro y de los kobolds-lagarto sigue bien abierto, pero ¿como eran los kobolds para el creador de su versión dungeonera, Gary Gygax?

En varios de sus hilos de preguntas y respuestas en EN World, Gygax confirma su inspiración en las leyendas germánicas:

Bueno, lo único con lo que trabajé fue el folklore germánico sobre la “pequeña gente” de los bosques llamados kobolds. El resto de material en el juego me lo inventé para que encajara con las necesidades del mismo. Resumiendo, los kobolds de D&D son principalmente producto de mi imaginación.

Gary Gygax (1938–2008), 2 Febrero, 2005, EN World Q&A IX

A pesar que Gygax habla de duendes del bosque, que los kobolds originales fueron concebidos desde el principio como seres subterráneos lo confirma el hecho de que en OD&D, los enanos tenían la capacidad de hablar el idioma de gnomos, goblins y kobolds. En la edición de Holmes del D&D Basic (1977), además, se describe a los kobolds como “malvadas criaturas parecidas a enanos”.

El inicio de la crisis de identidad de los kobolds lo encontramos en la primera edición de AD&D, concretamente en la ilustración de la criatura en el primer Monster Manual. La conceptualización de Gygax era fiel a las fuentes míticas:

Yo pensaba en los kobolds como humanoides, pero con una complexión verde por su habitat boscoso y una piel áspera y escamosa a pesar de ser mamíferos. 

Gary Gygax (1938–2008), February 2, 2005, EN World Q&A IX

[Los kobolds] son “espíritus” germánicos del bosque y las minas, es decir, criaturas goblinescas.

Gary Gygax (1938–2008), 20 Junio, 2005, EN World Q&A IX

¿De donde sale pues el aspecto entre perruno y reptiliano de los kobolds? El propio Gygax aclara que se debe a un error por parte del ilustrador, el difunto Dave Sutherland.

Fue de hecho Dave Sutherland quien decidió darles a los kobolds un aspecto perruno, probablemente porque yo ya había descrito a los gnolls con aspecto de hiena. Yo originalmente los visualicé con semblantes más de diablillos, pero luego secundé la imagen, ya que no suponía ninguna diferencia en juego. 

Gary Gygax (1938–2008), February 3, 2005, EN World Q&A IX

Para la mayoría de esas ilustraciones, el artista me preguntaba por la apariencia y me pasaba los bocetos iniciales para que les diera el visto bueno. Tristemente, los preliminares de los kobolds no llegaron a mis manos, así que la imagen en OAD&D no es correcta.

Gary Gygax (1938–2008), 7 Octubre, 2007, EN World Q&A IX

No estaba previsto que los kobolds tuvieran aspecto canino, ni rasgos reptilianos. Fueron creados a partir de los kobolds teutónicos, goblins del bosque.

Gary Gygax (1938–2008), 8 Octubre, 2007, EN World Q&A IX

Dave Sutherland es uno de los ilustradores que tuvieron un mayor impacto en la imagen y la estética del primer AD&D. Además de los kobolds perrunos escamosos, fue también el responsable de los bugbears orejones, los trolls narigudos, los orcos con hocico porcino y los hobgoblins con armadura samurai, por ejemplo, verdaderos iconos del D&D de la más vieja escuela.

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La imagen responsable de todo el lío: el Kobold de Dave Sutherland (Monster Manual, 1978)

Otra representación gráfica de los kobolds estilo AD&D la encontramos en el suplemento de Rogue’s Gallery, por obra y gracia de Jeff Dee.

Captura de pantalla 2018-07-11 a las 12.04.27

Kobolds en acción (Jeff Dee, Rogue’s Gallery, 1980)

En la segunda edición de AD&D tenemos dos versiones gráficas de los kobolds, la primera de Jim Holloway para el primer Monstrous Compendium, y la segunda de Jeff Butler para el Monster Manual. La ilustración de Butler nos muestra a un kobold definitivamente ratuno, muy alejado de los conceptos anteriores. En ambos casos, sin embargo, la descripción textual es la misma, y en ella se hace hincapié en sus pieles escamosas, sin hablar en ningún momento de un aspecto perruno más allá de su olor a “perro mojado y agua estancada” y su lenguaje “que suena a pequeños perros soltando ladridos agudos”. Esa descripción probablemente fuera la responsable de una de las encarnaciones más populares de los kobolds, la que encontramos en la saga de videojuegos Baldur’s Gate.

Los Kobolds de Holloway y Butler (1989 y 1993, respectivamente)

Es con la llegada de D&D 3ª Edición que los kobolds cambian por completo, y los pequeños goblinoides se transmutan en humanoides explícitamente reptilianos y emparentados con los dragones, una transformación de la que Gygax opinaba que era “el cambio por el cambio”. A partir de ese punto, cada nueva edición ha ido exacerbando la relación de los kobolds con los dragones, hasta convertirles en pequeños draconianos o semi-dragones, a menudo con habilidades hechiceras (otra invención de D&D 3, al relacionar la magia espontánea con la sangre de los dragones). Con cada edición, el aspecto de los kobolds era más intimidante, ganando hocicos de cocodrilo y convirtiéndose en adoradores de Tiamat y los dragones malignos.

Kobolds de 3ª, 4ª y 5ª edición (2000, 2008 y 2014, respectivamente)

Kobold_shaman.jpg

Kobold chamán (Paizo, 2010)

Sin embargo, la primera relación importante entre kobolds y dragones la encontramos un tiempo antes, en la caja de aventura Dragon Mountain para AD&D 2E. Allí los kobolds que habitan en la susodicha montaña resultan el enemigo principal de los jugadores, planteados totalmente como Kobolds de Tucker y sorprendiendo a los personajes, que esperan como villano al dragón del título. Esto es especulación personal, pero probablemente esta aventura sirviera de punto de partida para los diseñadores de 3E a la hora de asociar a los kobolds con los dragones.

Dragon_Mountain_(boxed_set)

Dragon Mountain (1993), los Kobolds de Tucker puestos en práctica

Sea cual sea su aspecto, los kobolds han gozado de un largo historial como enemigos de jugadores y personajes. De los trasgos de las minas que eran considerados al principio hemos pasado a tramperos mortíferos y luego a hombres-dragón, pero su continuada popularidad como monstruos demuestra que el peligro no siempre va asociado al músculo o al tamaño. Los kobolds de cualquier edición nos siguen recordando que, en cuestión de mala leche, en el tarro pequeño está la buena confitura.

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5 comentarios en “Bestiario Mítico: Los Kobolds”

  1. Un repaso bastante exhaustivo. Tengo una memoria bastante puñetera; tal vez por eso no quiera el destino que algún día sea profesor y me toque corregir exámenes.

    Conforme iba bajando, mi subconsciente me iba chivando “falta esto y aquello” y acto seguido me lo encontraba mencionado por escrito.

    Al final, no he encontrado en la entrada ningún “pero” sobre los Kobolds, pero sí una lectura muy amena e interesante 🙂

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  2. Se deduce de este artículo que
    1- Una imagen vale más que mil palabras.
    2- No te olvides de revisar lo que hacen los dibujantes.
    3- El tamaño no es importante XD

    Muy interesante. Y, como dices, se trata de usar bien las ventajas de los kobolds para que resulten un auténtico peligro.
    Este proceso de intentar potenciarlos, edición tras edición y convertirlos en lo que no son, pero más poderosos, me parece absurdo. Al final, acabarán siendo primos de los slaad pero sin su invocación.

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