Fuentes de Inspiración: Baladas Populares de Inglaterra y Escocia (I)

Los que nos hayamos embarcado, aunque sea una sola vez, en el proceso que Tolkien denominaba sub-creación, o en la tarea de preparar una campaña o de diseñar una aventura de rol, sabemos muy bien que toda fuente de inspiración es un tesoro de valor incalculable. Por fortuna las fuentes de inspiración están prácticamente en todas partes, si uno sabe donde mirar. En esta sección que abro hoy (y ya van…) iré comentando algunas de las fuentes de inspiración que a mí personalmente me han servido a la hora de imaginar mundos fantásticos, y que creo que son de especial interés para los roleros y amantes de la fantasía de todo pelaje. Empezamos con un tema riquísimo y evocador, que lamentablemente no es demasiado conocido por aquí. 

LAS BALADAS POPULARES DE INGLATERRA Y ESCOCIA

And pleasant is the fairy land for those that in it dwell,                                                             But ay at end of seven years they pay a teind to hell…                                                                     Tam Lin 

A lo largo de la historia, ha existido entre algunos eruditos y estudiosos la tendencia a establecer divisiones muy marcadas sobre lo que se considera literatura y lo que no. El canon literario, por tanto, siempre ha estado limitado a las grandes obres “de alta cultura” que han dado forma al pensamiento universal durante siglos. Este tipo de creación, sobre todo en la Edad Media, a menudo es producto de un entorno aristocrático, religioso o académico. ¿Pero significa esto que la capacidad literaria está fuera del alcance de las clases bajas? Evidentemente, la sensibilidad estética y la necesidad de expresión, partes integrales del ser humano, no se ven limitadas por factores como la posición social, y por tanto, a pesar de sus medios limitados y la gran barrera que fue el analfabetismo, el pueblo llano siempre ha buscado la manera de hacer oir su voz. Esta voz popular ha creado un mosaico inmenso y multicolor de canciones, rimas y leyendas transmitidos de manera oral, obras vivas que crecen y cambian con el tiempo a la vez que lo hace la gente que las canta. Esta oralidad hace que buena parte de este patrimonio inmaterial se pierda inevitablemente, pero aquellas piezas que sobreviven al paso del tiempo nos permitan echar la vista atrás y acabar de pintar el cuadro incompleto de un pasado que, aún mostrando la grandiosidad de las obras clásicas universales, solo se puede acabar de llenar con la textura y el color que solo la voz popular le puede dar.

LA BALADA

La balada constituye un género propio dentro de esta literatura popular. Por balada entendemos una obra poética y narrativa acompañada de música y de origen anónimo, transmitida de manera oral. De esta manera, la balada forma parte esencial del folklore, convirtiéndose en el vehículo de transmisión oral de historias y leyendas. Aunque es una forma de expresión común a toda Europa (siendo el romancero nuestra versión más cercana), Inglaterra y Escocia tienen una tradición de baladas especialmente larga y rica, muchas de las cuales se han conservado hasta el día de hoy gracias al trabajo de estudiosos y recopiladores. Esto es especialmente cierto en el lugar donde ambas naciones han chocado con violencia. Durante mucho tiempo, la frontera anglo-escocesa fue un territorio sin ley, un paisaje inhóspito y salvaje marcado por las luchas y las incursiones, un terreno extremadamente fertil para la creación de literatura popular.

LAS BALADAS DE CHILD

Cualquier estudio serio sobre el mundo de las baladas anglo-escocesas tiene que pasar necesariamente por la obra del profesor Francis James Child. Su monumental recopilación en cinco volúmenes “The English and Scottish Popular Ballads” es el canon definitivo de este tipo de balada, y hoy en día aún constituye su principal medio de categorización. Recopiladas a partir de minuciosos estudios comparativos de textos, manuscritos y broadsides (páginas de papel impreso que contenían una balada, rima o noticia, populares a partir del siglo XVI gracias a la imprenta), muy especialmente el Percy Folio, una recopilación en manuscrito del siglo XVII, las “baladas de Child” varían en antigüedad, pero contienen material que se extiende a lo largo de los siglos, aunque la mayoría solo fueron puestas por escrito a partir del siglo XVI. El texto más antiguo escrito en forma de balada es “Judas”, que data del siglo XIII, y también encontramos “A Gest of Robyn Hode”, que fue impresa a caballo de los siglos XV y XVI. El profesor Child estableció una clara distinción entre las baladas “tradicionales”, que eran el verdadero objeto de su estudio, y aquellas más recientes obtenidas a partir de broadsides.

TEMÁTICA

Child dividió las 305 baladas que recopiló en ocho categorías muy generales según la temática de su contenido. Así encontramos la división entre baladas de contenido histórico, humorístico o religioso, baladas de amor -trágico o no-, baladas de contenido mágico y sobrenatural y las baladas de proscritos. Estos dos últimos temas están revestidos de un especial interés de cara al estudio histórico y también como fuente de inspiración fantástica, tanto por su profusión como por las raíces míticas con las que entroncan.

BALADAS SOBRENATURALES

En las baladas sobrenaturales aparecen elementos del folklore medieval como espíritus de los muertos, objetos encantados, terribles maldiciones y personajes capaces de cambiar de forma, así como el siempre presente motivo feérico. Un buen número de baladas gira en torno a esos seres, sus costumbres y su mundo. En toda esta mezcla de elementos mitológicos se puede percibir la gran confluencia y superposición de tradiciones que se dió en la Gran Bretaña, resultado de las sucesivas invasiones que la isla sufrió. Algunas de las más destacadas o evocadoras (excluyendo las de tema artúrico, que dan para una entrada por sí solas) son las siguientes

Thomas the Rhymer es una de las baladas más conocidas del mundo anglosajón, y se estima que sus orígenes se remontan por lo menos al siglo XIII. Su argumento gira alrededor de un joven, True Thomas (true en el sentido de fiel o leal además de sincero), quien se topa con la Reina de los Elfos y es seducido por ella. Thomas es llevado por la dama al País de los Elfos, donde deberá ser su siervo durante siete años, y a cambio de este servicio, ella le concede el don de no poder decir nunca nada que no sea cierto. Durante su viaje a través de este espacio mítico, la Reina le muestra a Thomas los diferentes caminos que conducen a la rectitud y la perversidad. El protagonista de esta balada fue un personaje real, Thomas Learmont de Erceldoune, un laird escocés del siglo XIII, de quien se decía que componía versos proféticos. Esta balada tiene ciertos paralelismos con la balada de Tam Lin, y es probable que el mismo personaje histórico sirviera de inspiración a ambas leyendas.

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True Thomas y la Reina de los Elfos, por John Duncan (1917)

Tam Lin es otra de tantas baladas que se originan en la frontera anglo-escocesa, una zona tan prolífica en este tipo de música popular que casi se podría considerar un género aparte. Extremadamente popular, Tam Lin nos cuenta la historia de la bella Janet, que a pesar de ser advertida sobre el peligro que supone para su virginidad el bosque de Carterhaugh, pues por allí ronda el joven Tam Lin, acaba quedándose embarazada de éste. Al descubrirse ese hecho y ser increpada al respecto, Janet confiesa que su amante es el elfo, de quien está enamorada. Su hermano le aconseja recoger una hierba que crece en Carterhaugh que la harà abortar. Pero al llegar se le vuelve a aparecer Tam Lin, enfadado, y se lo prohibe. Es entonces cuando Janet le pregunta si alguna vez fue un hombre mortal, y Tam le cuenta su historia: era un caballero que fue capturado por la Reina de las Hadas tras caer de su caballo, y ahora es un habitante más de esa maravillosa tierra. Pero también le confiesa que, una vez cada siete años, las hadas pagan un diezmo o tributo al infierno, y que teme que esta vez pueda ser él mismo, por lo que suplica a Janet que le ayude. Ella acepta, y cuando las hadas (y Tam entre ellas) realizan su cabalgata salvaje durante la noche de Halloween, Janet le reconoce y le abraza con fuerza. Al ver eso, las hadas provocan en Tam una serie de transformaciones para obligarla a soltarle, pero ella, ya advertida sobre ello, le continúa aferrando hasta que le transforman de nuevo en un hombre desnudo, momento en el que ella le cubre con su manto verde, escondiéndole de la vista de las hadas. La Reina de las Hadas se indigna y lamenta haber perdido a Tam Lin, pero le reconoce a Janet el derecho a conservar el buen caballero que se ha ganado. El tema de la transformación mágica es uno de los elementos sobrenaturales más abundantes en el folklore de toda Europa, y se repite también en otras baladas como The Two Magicians. Asimismo, el tema central del cautivo en la Tierra de los Elfos es extremadamente recurrente, especialmente en áreas de influencia celta, nórdica y germànica. Esta balada refleja la confluencia de culturas que se encuentra en pleno corazón de los mitos sobre las hadas, como demuestra la inclusión cristiana de un diezmo que deben pagar al infierno.

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Janet rescatando a Tam Lin, por Joanna Barnum (2015)

The Queen of Elfland’s Nourice es una balada fragmentada que retoma el tema de los prisioneros de las hadas. En este caso se trata de una mujer, que tras ser abducida, se lamenta por el hijo de cuatro días del que se ha visto separada, y por la “tierra cristiana” que ha dejado atrás. La Reina de la Tierra de los Elfos le promete que si sirve de niñera para su propio hijo, la dejará regresar. A partir de este punto, la Reina le describe los caminos que conducen al cielo y al infierno, de manera casi idéntica que en Thomas the Rhymer, algo que hace sospechar que estos fragmentos pueden haber sido extraídos directamente de aquella. Es parte integral de la mitología sobre las hadas el motivo del rapto de bebés o de mujeres que han dado a luz recientemente, y que por tanto pueden servir de nodrizas. Estas historias, que forman uno de los aspectos más antigüos de estas creencias, sugieren una cierta necesidad de los seres humanos por parte de las hadas, ya se para pagar tributos infernales, por enamoramiento o con fines reproductivos.

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La niñera en la colina de las hadas, ilustración de Vernon Hill para el libro                    “Ballads Weird and Wonderful” (1912) 

The Wee Wee Man describe otro encuentro con un personaje del mundo mágico. Esta vez se trata de un pequeño hombrecillo que, no obstante, demuestra tener una fuerza sobrehumana. Después de eso, el narrador -hombre o mujer según la versión- acompaña al hombrecillo hasta el lugar donde vive, y por el camino se encuentran con una gran dama con su séquito, todas ellas tan hermosas que hasta la peor de todas podría ser una digna reina de Escocia. Pero al llegar a los esplendidos salones de las hadas, el hombrecillo y las damas desaparecen entre la niebla, y el narrador se queda estupefacto a los pies de la colina de Benachie.

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“The Wee Wee Man”, por Vernon Hill

La letra de Kemp Owyne habla de la historia de la bella doncella Isabel, que es transformada por la maldición de su madrastra en un monstruo espantoso, en la mayoría de versiones un worm (gusano o sierpe), término con el que solía designar a los dragones. La dama solo podrá recuperar su forma original cuando el héroe Owyne, hijo del rey, la bese tres veces. El caballero, enterado de que una bestia monstruosa ronda por la tierra, llega dispuesto a derrotarla con su arco. Entonces el monstruo le habla, explicándole que debe besarle tres veces. A cambio de cada beso, el monstruo le da un objeto encantado (un cinturón, un anillo y una espada), que tienen la propiedad de protegerle de todo mal. Owyne acepta, y después de los tres besos, el monstruo efectivamente se convierte en la más bella de las damas. El héroe le pregunta si el responsable de su transformación ha sido un hombre-lobo o una sirena, y ella responde que la culpable es su madrastra, a la que maldice a quedar transformada en bestia por siempre jamás. El héroe de esta balada, Owyne, parece ser el personaje artúrico del mismo nombre (también conocido como Owain o Yvain), algo corroborado por la mención de otro caballero, Sagramor. Esta balada probablemente es la adaptación de una saga islandesa, y como tal, el tono y los elementos centrales recuerdan poderosamente a las leyendas nórdicas y germánicas. En esta versión los tres objetos mágicos tienen las mismas propiedades, pero según Francis James Child, es probable que originalmente tuvieran propiedades distintas, habiéndose perdido esos fragmentos con el paso del tiempo.

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Isabel convertida en monstruo, por Vernon Hill

The Laily Worm and the Machrel of the Sea es otra balada que tiene como tema central la transformación de un inocente en un monstruo terrible. La madrastra del narrador la ha convertido en el “repugnante gusano” del título, y a su hermana en una caballa. El monstruo explica su historia, afirmando haber matado a siete caballeros y asegura que si su interlocutor no fuera su propio padre, se convertiría en el octavo. Al saber toda la historia, el padre va en busca de la madrastra, y le pregunta qué ha hecho con sus hijos. Cuando ella le responde que están en la corte, sirviendo al rey y a la reina, él la reprende y la obliga a devolver al chico a su forma humana con su varita de plata. Entonces hace que ella invoque a la caballa con su cuerno, pero la caballa desconfía y se resiste a ser transformada de nuevo. La balada acaba con el padre quemando a la madrastra en la hoguera. Esta es otra balada que incorpora el tema de la metamorfosis como castigo o instrumento de venganza. Esto sirve como muestra de las viejas creencias paganas pre-cristianas que sobreviven como folklore en forma de balada.

The Broomfield Hill trata de la peculiar apuesta entre un caballero y una dama. Él se juega 500 marcos a que la dama no logra reunirse con él en Broomfield Hill sin perder la virginidad, apuesta que ella acepta. Pero entonces la acosan las dudas, y se da cuenta que no sabe como hacerlo. Después de hablar con su madre, recibe el consejo de una bruja, que le dice como puede dormir al caballero con una rama de hiniesta. Así, cuando el caballero totalmente engalanado para la ocasión hace acto de presencia en el lugar acordado, queda dormido por acto de magia y mientras duerme, la dama le deja sus anillos como prueba de haber cumplido su parte del trato. Al despertar, el caballero, furioso, abronca a su caballo y a su azor por no haberle despertado, a lo que ellos responden que lo han intentado pero que les ha sido imposible. El caballero se dispone a perseguir a la dama que le ha ganado la apuesta mediante encantamientos, pero ella ya ha huido más rápido que cualquier ave. En esta balada encontramos un ejemplo de la creencia en los poderes mágicos de ciertas hierbas o plantas, en este caso la retama o hiniesta. Esta ha sido una de las plantas del amor en buena parte de la poesia europea, y se decía que tenía propiedades protectoras contra la magia (especialmente al ser recogida durante la Noche de Reyes) y que podía provocar el sueño, como ocurre en The Broomfield Hill. El tema mítico de la poción o encantamiento que hace dormir está muy extendido, y se puede encontrar desde la mitología griega hasta los cuentos de hadas infantiles.

The Great  Silkie of Sule Skerry es una balada originaria de las islas Orcadas, y hace referencia a uno de los seres sobrenaturales más característicos de su mitología, el silkie o selkie, que es un hombre o mujer tierra adentro pero que se convierte en foca en el mar. En la canción, una mujer se lamenta de no conocer la identidad del padre de su bebé ni el lugar del que viene. Entonces se le acerca un hombre de aspecto extraño y le confiesa que él es el padre del niño, y que es un silkie que tiene su hogar mar adentro, en Sule Skerry. Entonces él reclama al bebé, ya que debe enseñarle a nadar pues presumiblemente también cambiará de piel en el mar, y a cambio le da a la mujer una bolsa llena de oro. Antes de irse con el niño, sin embargo, el silkie le predice que se casará con un artillero que en un futuro matará a los dos, padre e hijo. Los seres que cambian de piel, adoptando una forma distinto y a menudo de animal, son muy comunes también en el folklore de toda Europa. Las leyendas de los hombres-lobo, como el que aparece en Bisclavret (uno de los lais de María de Francia) solo son un ejemplo, pero también encontramos los berserkers vikingos, guerreros furiosos y salvajes que enloquecían en combate y de quienes se decía que o bien se tranformaban en oso o quedaban poseídos por su espíritu, o las doncellas cisne de las leyendas celtas y germánicas.

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El silkie reclamando a su hijo, por Vernon Hill

Se cree que The Unquiet Grave aparece en torno al año 1400, y trata de un hombre que se lamenta de la muerte de su amada en la tumba de ella, afirmando amargamente que no dejará de llorar sobre la tumba durante un año y un día. Al cabo de este tiempo, el espíritu de la amada le habla, preguntando quien es el que se sienta en la tumba y llora de tal manera que no la deja descansar en paz. El le contesta que quiere un beso de sus labios, y el espíritu le responde que un beso semejante le llevaría a la muerte, encomendándole que se marche y abandone su dolor mientras aún sigue con vida. Este argumento refleja la creencia popular en una especie de rito de contagio, es decir, que los seres sobrenaturales pueden transmitir su misma condición a los mortales a través del contacto físico. En este caso, el beso de un muerto conduce a la muerte. Otras versiones de la balada contienen letras totalmente distintas, trasladando el protagonismo a una dama tan enamorada de su difunto amado que le sigue hasta el más allá, donde deberá superar una serie de tareas o acertijos para sobrevivir.

Hynd Horn es una versión abreviada de una historia más antigua, de la que se conservan manuscritos ingleses y franceses de los siglos XIII y XIV. Hynd Horn, el héroe homónimo de la balada, está enamorado de Jean, la hija del rey, un sentimiento correspondido. Enfadado, el rey destierra a Hynd Horn. Antes de despedirse, los dos enamorados se intercambian prendas: Hynd Horn le da una varita de plata con siete alondras grabadas, y ella le da un anillo de oro con siete diamantes. Mientras los diamantes del anillo sigan brillando, el amor de ella se mantendrá fiel, pero si se apagan, significará que se ha enamorado de otro. Hynd Horn se hace a la mar y durante sus viajes llega a una tierra lejana, pero un día ve como los diamantes empiezan a perder su esplendor. Inmediatamente regresa a su tierra, y al primero que se encuentra es a un viejo mendigo, que le informa que la hija del rey está a punto de casarse. Al recibir esta noticia, Hynd Horn a duras penas consigue convencer al mendigo de intercambiarse las ropas, y así disfrazado se dirige al castillo. Una vez allí, pide una copa de vino, ya que las leyes de la hospitalidad obligan a concedérsela a cualquier mendigo que la pidan si está en los límites de lo razonable. Cuando la hija del rey se la sirve, él deja caer el anillo dentro de la copa ya vacía. Al verlo, Jean quiere saber de donde lo ha sacado, a lo que él responde que le fue entregado por su propia mano. Ante eso ella le reconoce, e inmediatamente expresa sus intenciones de deshacerse de sus ropas lujosas y convertirse también en una mendiga para poder estar juntos. Entonces es él quien se despoja de su disfraz y se revela como un buen caballero, y la balada acaba afirmando que así la novia le fue arrebatada al novio. En Hynd Horn encontramos elementos clásicos de la leyenda y la literatura medieval, como el héroe ingenioso que (siguiendo los pasos de Odiseo o Tristán) utiliza los disfraces para llegar a su amada o la presencia de un elemento que sirve como factor de reconocimiento de su verdadera identidad.

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Hynd Horn y Jean, ilustración de Arthur Rackham  para el libro                                         “Some British Ballads” (1919)

Por supuesto, existen muchas más baladas de corte sobrenatural en la recopilación del profesor Child, y probablemente muchísimas otras han desaparecido engullidas por los abismos del tiempo. Cualquiera de ellas contiene suficientes hebras míticas con las que podemos tejer historias, mundos, aventuras y campañas, y darles un sabor genuino a ese folklore europeo de hadas, monstruos, encantamientos y dioses ancestrales.

Podéis leer las 305 baladas de Child en esta página web, que recopila además diferentes versiones y variaciones. También podéis encontrar la digitalización de la recopilación de Child en varios volúmenes empezando aquí. Y si preferís escuchar como sonaban, en Youtube podéis encontrar varias versiones de muchas de estas baladas, incluyendo interpretaciones modernas por artistas como Joan Baez o grupos clásicos del folk rock como Fairport Convention,  Steeleye Span o Silly Wizard.

En la próxima entrada sobre Fuentes de Inspiración comentaré otro género de baladas que personalmente me encanta, y que ha dado forma a uno de mis mitos favoritos de todos los tiempos: el proscrito del bosque verde, Robin Hood. Hasta entonces, ¡cuidado con los caminos que llevan al País de los Elfos!

 

 

 

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3 comentarios en “Fuentes de Inspiración: Baladas Populares de Inglaterra y Escocia (I)”

  1. Parece que me lees la mente pues estos días tengo las narices metidas entre libros de folclore Escocés e irlandés, joyas etnográficas con historias como las que aquí desgranas tan bien, desde sagas épicas hasta el típico cuento adoctrinador.

    Algo así intenta hacer nuestro etnógrafo particular en Asturias Alberto Álvarez Peña.

    Grandísimo aporte Jordi espero vero más porque me encantó!

    Le gusta a 1 persona

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