Palabra de Gygax: Cortar por lo Sano

No acostumbro a publicar entradas durante el fin de semana, pero en esta ocasión me ha parecido obligado compartir hoy este último artículo que Gygax escribió para el especial 30 aniversario de la revista Dragon. Hoy se cumplen diez años del fallecimiento de Gary Gygax, y qué mejor conmemoración que publicar el artículo con el que cierra definitivamente su columna regular en la revista que había creado 30 años atrás. En esta ocasión, Gygax nos habla de las dos únicas espadas vorpal que introdujo en su campaña, de como fueron a parar a manos del mismo jugador, y de lo que hizo para librarse de ellas. Aunque no podía saberlo, a Gygax le quedaban tan sólo 4 años de vida cuando escribió estas palabras. Se me antoja una buena manera de brindar por la memoria de un hombre que, con sus luces y sus sombras, sus genialidades y sus errores, ayudó a crear un hobby que pasó de mero juego de mesa a fenómeno mediático con enormes repercusiones en la cultura popular actual. 

Cortar por lo Sano: Dos son Multitud, por Gary Gygax

El misterioso Primo de Erac no solo encontró y se hizo con la única espada vorpal que puse en la campaña de GREYHAWK, sino que subsiguientemente adquirió, por tirada aleatoria, la otra única espada vorpal en entrar en juego en esa campaña fuertemente jugada. Aquello era demasiado para cualquier DM respetable, por supuesto, ya que además su personaje era ambidiestro. Esto me pesaba en la mente, pero no iba a ser tan arbitrario de simplemente poner algún encuentro para eliminar una o ambas espadas. El tiempo ya proporcionaría oportunidades para tales enmiendas, y eso se demostró cierto de una manera de lo más extraña.

Ernie y Mark Ratner decidieron ir de aventuras al Castillo de Greyhawk, Ernie llevando al guerrero/mago de clase dual Primo de Erac y Mark interpretando a su paladín, Eylerach. Coincidió que Rob estaba por allí así que los jugadores gozaron de la “ventaja” de tener a dos serviciales DMs en su aventura. Los recios exploradores se abrieron paso rápidamente a través de los niveles superiores de las mazmorras y llegaron a uno en el que el principal encuentro era con la cabeza en bajorrelieve de un príncipe demonio encadenado, Fraz-urb-luu. Al entrar en el lugar, el poder del demonio fue suficiente para impedir que el paladín detectara el mal, así que el intercambio se volvió una cuestión de los DMs contando mentiras convincentes para lograr que los aventureros les creyeran. Rob y yo estabamos compartiendo una botella de Southern Comfort -algo muy poco frecuente, beber mientras se dirige una partida- y evidentemente la bebida mejoró nuestra credibilidad.

El paladín fue convencido por la historia de que Fraz-urb-luu era un desafortunado siervo del bien atrapado por el mal. Parentéticamente, Ernie era consciente del engaño, pero no queriendo metajugar, hizo que el Primo de Erac siguiera a Eylerach en su decisión de ayudar al desafortunado prisionero. así que los dos valientes fueron a un laberinto en las mazmorras de nivel 8 en el centro del cual un hombre-oso custodiaba un pergamino especial que liberaría al lord demoníaco de su confinamiento. El porqué matar a un hombre-oso para liberar a una entidad supuestamente buena no disparó ninguna alarma no podría decirlo, pero acabaron con ese guardián. El dúo regresó a la cámara en la que se podía ver el rostro de Fraz-urb-luu en la piedra, Eylerach leyó el pergamino y…

“¡Mu-hah-hah-hah! Gracias, necios mortales, por liberarme. Me siento agradecido, así que en lugar de mataros os transportaré a mi morada en el Abismo para que me sirváis como valiosos lacayos.” Con eso, el príncipe demonio cogió a un personaje con cada mano y abrió un portal a los reinos de lo caótico malvado. Fue fiel a su palabra y trató a ambos como dignos secuazes. Por supuesto, ambos estaban a disgusto con el giro de los acontecimientos. Las espadas vorpal del Primo de Erac y la mandoble sagrada vengadora +5 de Eylerach se convirtieron en inútiles fragmentos de metal en el Abismo. Ni qué decir tiene, ambos personajes estaban muy poco complacidos con su nuevo hábitat, y el Paladín se sentía doblemente miserable allí, siendo la antítesis de su propio alineamiento. Así que al final lograron escapar de las garras del príncipe demonio y regresar al mundo material.

Ambos jugadores estaban realmente mosqueados con Rob y conmigo, perque al final de la aventura, ambos nos regodeábamos ante su desventura, con las libaciones de las que habíamos disfrutado durante el transcurso de la sesión contribuyendo al tono jocoso. No creo que Ernie me haya perdonado jamás por la pérdida de las espadas de Erac, y tenía razones justas para estar mosqueado. Lo que me confunde, sin embargo, es porqué ninguno de los dos buscó jamás algún medio para corregir su error, un medio para reaprisionar a Fraz-urb-luu e invertir el efecto que convirtió a las espadas vorpal de Erac y a la sagrada vengadora de Eylerach en chatarra. Yo seguí incitándoles a jugar eso, pero fue en vano.

Moraleja: A veces el DM puede ser demasiado listo al liberar su campaña de objetos mágicos no deseados y así estropear las cosas. [O: Si bebes, no dirijas.]

3 comentarios en “Palabra de Gygax: Cortar por lo Sano”

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