Palabra de Gygax: ¿Bombardero Aerostático?

Hoy Gygax rememora (con un cariño que le cuesta ocultar, o al menos a mí me da esa impresión) a su más viejo amigo Don Kaye, con quien co-fundó TSR. Kaye falleció prematuramente en enero de 1975 de un ataque al corazón, con tan sólo 36 años de edad. Su defunción repentina y la negativa de su viuda a conservar su parte de TSR llevó a Gygax a aceptar que el padre de su otro socio, Brian Blume, la adquiriera, y bueno… el resto es historia. Como jugador, el personaje más destacado de Kaye fue el mago Murlynd, cuyo nombre aparentemente es una deformación de Merlín. Este personaje fue el primero en tener un nombre más o menos creativo u original, ya que anteriormente a él todos los PJs tenían nombres basados en los de su jugador. Kaye era un aficionado al western, y durante una de sus primeras aventuras Gygax transportó a Murlynd al viejo oeste americano, por lo que cuando el mago regresó a Oerth lo hizo vestido de vaquero. Pero la historia que nos cuenta hoy el primer Grognard no tiene nada que ver con eso, sino con una de las andanzas de Murlynd, una táctica que apostaría que todos los que hemos jugado con un mago hemos intentado al menos una vez: la muerte desde el cielo. Pasen y vean…

¿Bombardeo Aerostático? El Fin de los Estragos de Murlynd, por Gary Gygax

Como jugador inteligente, Don Kaye pronto tuvo a su personaje, Murlynd, bastante bien tuneado para ser un aventurero de nivel bajo. Mediante varios tipos de actividad aventurera, dicho mago había adquirido una varita de bolas de fuego y después un apreciado par de botas de levitación. Con tales pertrechos, Don pensó en obtener aún más objetos mágicos para su PJ, para que Murlynd pudiera arrollar vilmente a los adversarios encontrados y convertirse en señor de todo cuanto abarcara su vista. Por supuesto, la motivación detrás de eso no era un simple juego de poder. Don y yo eramos amigos desde la niñez, era más bien una cuestión de honor, como en todas nuestras anteriores competiciones que tuvieron lugar antes del advenimiento de D&D. Don estaba decidido a superar mis esfuerzos por tener al mago más poderoso en juego. Estaba jugando contra mí como Mordenkainen y también contra mí como uno de los DMs habituales. Habiéndome enfrentado con él en competiciones similares desde pequeños, no iba a hacer trampas contra Murlynd, pero tampoco le iba a dar cuartel.

En el primer encuentro al aire libre después de que Murlynd hubiera adquirido su calzado elevador, yo no estuve tan bien preparado como pude haberlo estado. Hacia las alturas ascendió el mago, hacia abajo llovieron las bolas de fuego, y ahí se acabaron mis PNJs y la mayoría de sus esbirros orcos. Era el momento de recurrir a la historia, pensé. La próxima vez que el atrevido lanzador de conjuros se elevó hacia lo alto, las cosas fueron algo distintas…

Poco después, Murlynd y sus camaradas Robilar,  Terik y Tenser se toparon con la fuerza principal de los orcos, ahora sin líderes humanos pero advertidos por los supervivientes del anterior encuentro. Al avistar su campamento, la táctica “lluvia de fuego” fue puesta en juego una vez más.

Mientras Murlynd flotaba majestuosamente en el aire, pero antes de que pudiera alcanzar una gran altitud, resonaron los gritos orcos de “¡Bombardero aerostático!”, y lluvias de flechas y virotes volaron hacia arriba a toda velocidad. Sus compañeros no pudieron evitar reirse con la reacción de los orcos ante la amenaza del atacante levitador. Incluso mientras una bola de fuego les impactaba, los humanoides estaban contrarrestando con eficacia. Murlynd era un objetivo fácil, y varios ástiles certeros le alcanzaron. Volvió abajo tan rápido como pudo, con las flechas y los virotes silbando a todo su alrededor.

A su debido tiempo, los PJs lograron derrotar a los muchos orcos, pero fue una lucha dura, y no una galería de patitos de feria usando bolas de fuego desde una altura suficiente para evitar cualquier contraataque. Don en realidad intentó hacer levitar a Murlynd por encima de los orcos una segunda vez, con más gritos de aviso de “¡Bombardero aerostático elevándose!”, y Murlynd regresando a tierra firme más rápidamente que antes, con el impacto de una sola flecha bastando para disuadirle.

Si hay una verdadera moraleja en esta pequeña anécdota, supongo que es no intentar usar una táctica cuestionable dos veces, especialmente cuando el DM es alguien con el que te enfrascas a menudo en competiciones amistosas; uno con el que has buscado activamente una cierta rivalidad durante mucho, mucho tiempo. El presentar un desafío tan grande como un dirigible simplemente no se puede ignorar, no importa lo desinteresado que uno sea como Dungeon Master. Vale la pena añadir que Murlynd estaba aguantando el tipo contra su rival Mordenkainen en la competición por ser el más poderoso mago, ya que la lección no se le escapó al bueno del Sr. Kaye, y el menor susurro de “bombardero aerostático” era suficiente para disuadir a Murlynd de afrontar riesgos innecesarios.

 

Anuncios

2 comentarios en “Palabra de Gygax: ¿Bombardero Aerostático?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s