Desafío de los 30 Días, Día 4: Falsear Tiradas

¿Falseas o has falseado tiradas como director de forma puntual?

De esto es algo que ya he hablado bastante tanto por aquí como en ¡Hexplora!, así que mi postura en el tema no creo que sorprenda mucho a nadie. Nunca falseo una tirada, jamás. Siempre tiro casi todo delante de los jugadores, y lo que sale en los dados es lo que hay. De la misma manera que no voy a interpretar a un villano o a una bestia peligrosa usando tácticas peores de las habituales para proteger a los PJs. Los dados me garantizan la imparcialidad, y los jugadores saben que si caen, el máster no “ha ido a por ellos”, y que si ganan, no ha sido porque les den sopitas. Falsear las tiradas me parece algo deshonesto y que le resta toda la gracia al juego, tanto sea en beneficio de los jugadores como en beneficio “de la historia”, por ejemplo salvando a un villano que “está cayendo demasiado rápido” o para crear un “climax más dramático”. 

Pero confieso que sí, en mis primeros tiempos de DM novel alguna vez caí en la tentación de falsear una tirada detrás de la pantalla para salvarle la vida a un personaje que según los dados acababa de morir. Pero a medida que pasaba el tiempo e iba cogiendo experiencia, me fui convenciendo de que era algo completamente contraproducente. No voy a repetir los mismos argumentos otra vez para no hacerme pesado, pero creo que en el tipo y estilo de juegos que más disfruto, el riesgo debe ser real, y los jugadores deben saber más allá de toda duda que el máster ni les va a sacar las castañas del fuego si la suerte se gira en su contra, ni les va a arrebatar una victoria bien merecida por “la historia”.

Una de las ocasiones que más me abrió los ojos fue hace veintitantos años, cuando dirigía Rolemaster a mis colegas. Un buen día llegué a la partida y les dije que a partir de entonces iba a tirar todo delante de ellos, y al principio ellos jalearon la decisión, supongo que contentos porque así se aseguraban de que el máster no les “tangaba” de ninguna manera. El primer combate fue tal  masacre que acabó con un jugador despanzurrado y desangrándose, otro en peligro de perder una extremidad y otro al borde de la muerte. Inmediatamente tras acabar me pidieron todos a una que por favor volviera a tirar detrás de la pantalla, y entonces me dí cuenta. Creían que si hubiera tirado detrás de la pantalla les hubiera salvado de todos esos críticos. No lo habría hecho, pero lo importante para mí fue descubrir que tenían esa percepción.

Otro momento de revelación lo tuve como jugador, llevando a un hechicero en D&D. A diferencia de los guerreros y los personajes luchadores, que hacen ellos sus tiradas de ataque y demás, el éxito de los poderes de un mago depende única y exclusivamente de la tirada de salvación de la víctima, y por tanto, de una tirada del máster. En aquel momento sentí que si no pudiera confiar a pies juntillas en que el máster fuera a respetar lo que saliera de esas tiradas, sentiría que mi personaje estaba “capado”, y que su buen funcionamiento dentro del grupo, incluso su misma supervivencia, no estaba en mis manos sino que quedaba totalmente a discreción del director.

A menudo he escuchado el argumento de que si un jugador muere “sin tener la culpa”, sin haber hecho alguna estupidez y “sólo” por alguna mala tirada, es lícito salvarle. Yo no lo creo. Nadie se hace aventurero si quiere morir de viejo, y el riesgo es un factor siempre presente. Escatimar ese riesgo poniendo una red de seguridad a los jugadores no sólo les manda el mensaje -si se enteran, y normalmente se enteran- de que no importa qué decisiones tomen, ya que el máster siempre les salvará si las cosas se ponen feas, sino que para mí (y eso es una opinión personal) convierte el juego en una farsa. Si yo sé que el máster ha falseado tal tirada para salvar a un colega, y luego mi PJ muere… ¿qué voy a pensar sino que ha habido favoritismos? Y si nos va salvando a todos por igual para que no se diga, ¿donde está la emoción de triunfar contra la adversidad? No sentiré mis victorias como merecidas, porque nunca podré saber con certeza si han sido genuinas o han sido amañadas por el máster.

De nuevo, pongo el ejemplo de mi campaña de Alasia. En seis años y con una treintena de personajes aproximadamente, y a pesar de hacer todas las tiradas a la vista de los jugadores, sólo han muerto dos personajes. Uno de ellos murió por decisión de otro miembro del grupo, pensando que era la única salida posible. Otro murió por culpa de un crítico mal colocado por parte de un enemigo relativamente menor. El jugador no “jugó mal”, ni “hizo tonterías”. Como paladín se negó a retirarse mientras quedaran compañeros en peligro, luchó por su vida, fue superado en combate y cayó. Fue uno de los momentos álgidos de la campaña, y su muerte, la primera que se producía, fue un revulsivo. Los jugadores asimilaron del todo que no hay enemigos pequeños, que toda lucha puede ser a muerte, y que es mejor no llegar a ciertas situaciones. Así es la vida, y aquí hemos venido a jugar.

Si se tiene un problema con que los personajes mueran, y eso es algo que puedo entender, existen multitud de juegos y sistemas pensados y diseñados para que eso sea más difícil, o directamente imposible, sin necesidad de trampear a escondidas. También es posible crear reglas caseras que reduzcan la mortalidad de los personajes, si ese es el problema, mientras se compartan de antemano y la mesa al completo esté de acuerdo en su aplicación. A mi entender es infinitamente mejor elegir bien las herramientas que se adapten a la experiencia que busca la mesa, a usar una que no se ajusta a ello y luego tener que usar artimañas y martingalas que restan toda la credibilidad a la partida.

¿Qué opinas de quienes lo hacen?

Pues ¿qué voy a pensar? Que hacen bien, si eso es lo que les funciona mejor en su mesa y con su grupo, evidentemente. No creo en “LA VERDAD ÚNICA Y VERDADERA DE COMO SE JUEGA A ROL Y PUNTO”. Mi opinión es sólo eso; me sirve a mí y con eso me vale. Eso sí, yo en su lugar intentaría asegurarme de que sus jugadores no se sientan estafados si en algún momento llegan a descubrirlo. Porque tarde o temprano, lo harán.

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6 comentarios en “Desafío de los 30 Días, Día 4: Falsear Tiradas”

    1. En mi opinión se gana mucho en emoción, ha habido momentos de la campaña en las que todo dependía de una tirada, y booom, la mesa entera en pie. Y aún así, confieso que a veces me ganas eh. ¡Tirar delante de todos me salva de caer en la tentación XDDD!

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