Palabra de Gygax: Sentido de la Dirección

Volviendo al Gygax del siglo 21, el hombre nos demuestra una vez más que con el paso del tiempo no perdió ni una gota de la ironía socarrona que le caracterizaba. En este breve artículo de marzo del 2002 (Dragon 293) Gygax cuenta uno de los trucos masteriles que usó para confundir y liar a sus jugadores cuando estos decidieron adentrarse en las mazmorras a pecho paloma, sin mapear ni nada. Aquí encontramos a un Gygax disfrutando como nunca de su papel de “disfruto haciendo sufrir a mis jugadores”, incluso cuando lo afirma desde el humor, como demuestra claramente su último párrafo. 

Sentido de la Dirección, por Gary Gygax

Escalera a Ninguna Parte

Sobre la mitad de la actividad aventurera en la campaña de Greyhawk se centraba en las misiones y la exploración de mazmorras. Ya que varios de los jugadores expertos elegían recorrer los niveles de las mazmorras sin mapearlos, recurrí a muchos trucos insidiosos – como haría cualquier DM que se precie. Entre ellos se encontraba una simple argucia que trajo mucha diversión y risas ilimitadas.

Aunque la extensión de las mazmorras del Castillo de Greyhawk era abrumadora, también eran una atracción persistente para los personajes ambiciosos. Al ir explorando, los jugadores buscaban desafíos cada vez mayores, y normalmente eso implicaba descender aún más. Los impedimentos para tal exploración incluían las habituales trampas físicas, laberintos elaborados, habitaciones o pasadizos donde ocurrían transferencias mágicas, y corredores inclinados.

Cuando los jugadores incondicionales se percataron de tales argucias, especialmente de la teleportación mágica, decidí intentar una mezcla de lo corriente para confundir sus pasos. Sobre un tercio de uno de los niveles fue cedido a un complejo especial, y la mayoría de los otros pasadizos a lo largo del nivel daban acceso a esta sección, como invitando a su entrada. En su interior, largos pasadizos se inclinaban gradualmente hacia abajo hasta unas escaleras centrales hacían ascender de nuevo al viajero hasta la elevación de la zona circundante. Sin embargo, una vez dentro, el número de elecciones de dirección era aparentemente mucho mayor, aunque todas ellas finalmente conducían de vuelta al declive central, y a la escalera de subida. Aún mejor, esta escalera podía ser vista por un personaje que viniera de “la otra dirección” como si descendiera a partes más profundas del laberinto de mazmorras.

Poco después de haber diseñado este ingenioso artificio, la primera víctima quedó atrapada en sus redes. El aguerrido Lord Terik, regresando de una exitosa incursión en solitario, pasó de camino hacia arriba por ese nivel. Allí se encontró con la fácilmente accesible “sección con truco”. Siguiendo una serie de opciones direccionales, por ejemplo “siempre hacia el norte o hacia el oeste”, Terik hizo el circuito varias veces, remontó “hacia arriba” las escaleras ese mismo número de veces hasta un “nivel superior”, y únicamente tras varios intentos varió sus directrices, escapó del laberinto que no conducía a ninguna parte y finalmente completó su ascenso hasta el exterior.

Asumiendo que había estado en un nivel mucho más profundo de la mazmorra de lo que ocurrió en realidad, Terik guió a un grupo de aventureros hasta el complejo especial, y luego viví la deliciosa experiencia de a un grupo entero llevados al engaño de creer que estaban adentrándose en las vastas profundidades del Castillo de Greyhawk, mientras se movían en círculos, bajando escaleras y ascendiendo por pasadizos que les llevaban a bajar de nuevo por las mismas escaleras. Despues de “descender” a lo que ellos creían que eran unas profundidades casi infernales, variaron su ruta para explorar. A su debido tiempo descubrieron las zonas con encuentros en la parte sur del nivel. “Qué raro, estos monstruos no son muy duros para estar en un nivel tan bajo”.

A esas alturas mi cara de poker era casi imposible de mantener, especialmente cuando en su regreso “ascendieron” por las mismas escaleras tantas veces como las habían “descendido”. No podía durar, sin embargo. Cuando regresaron de nuevo al lugar y empezaron una expedición diseñada para continuar hacia abajo tanto como fuera posible, mis risas traicionaron todo el tinglado después de una docena de circuitos más o menos. Su disgusto al verse engañados fue recompensa suficiente para el DM que debe sufrir sus habituales depredaciones hacia unos monstruos colocados con tanto amor y cariño.

Hay una doble moraleja en esta anécdota. Primero, el DM puede encontrar entretenimiento y diversión en la más simple de las cosas. Seguno, los buenos jugadores demostrarán suficiente consternación para que el DM se sienta satisfecho por su éxito, y después volveran al negocio de arrasar la mazmorra, sabiendo que tan sólo existe un número limitado de engaños astutos disponibles para incluso el más insidioso de los DMs.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s