Fragged Empire (VII): El Vientre de la Bestia

La Tripulación de la Tartarus

  • Murdo Morrison: Piloto corporativo y antiguo contrabandista
  • James T. Jinx: Bribón kaltorano, hombre para todo
  • Thanatos Verpila: Mercenario legionario sin demasiados escrúpulos
  • Kahta: Científica Nephilim, experta en ingeniería, medicina y biotecnología
  • Jagh: Asesino Nephilim de casta híbrida, dotado de potencial psiónico
  • Thillian Kryll: Francotirador corporativo, antiguo compañero de Thanatos

No tuvieron tiempo para valorar las palabras del kaltorano. Las luces que recorrían los enlaces neuronales de aquellos extraños “servidores” orgánicos parpadeaban con cada vez mayor frecuencia, y de repente, los conductos de ventilación, una especie de válvulas parecidas a la glotis que se abrían en las paredes de todas las salas, empezaron a oscilar a supurar. Después del primer ataque, sabían perfectamente lo que significaba: más de aquellas cosas se arrastraban por los conductos en su dirección. Tenían que moverse ya.

Mientras corrían, Kahta postuló su teoría: aquellas cosas parecían funcionar como parte del sistema inmunitario de la nave, defensas del organismo contra agentes extraños… como ellos. Si era así, la nave Nephilim, a pesar de su estado vegetativo, no dejaría de mandarles “anticuerpos”. Su única salida era retroceder al pasillo principal y regresar a la Tartarus. Allí podrían reabastacerse de municiones, y salir volando si las cosas seguían poniéndose feas. Sin embargo, no tardaron en comprobar que la nave viviente, ese gigante que estaba despertando lentamente, tenía otros planes. La puerta que llevaba a la cámara de descontaminación y luego al hangar se negó a abrirse, incluso ante la colosal fuerza de Thanatos. El tejido muscular que la rodeaba parecía tenso y prieto… la propia nave la mantenía cerrada a la fuerza. No podían regresar a la Tartarus.

A sus espaldas empezaron a escuchar sonidos de pasos corriendo atropelladamente, y por el pasadizo que continuaba hacia delante otro tanto. La única salida parecía ser el camino hacia el comedor, donde los drones de su rival habían estado trabajando para abrir una puerta-iris. Estaban entre la espada y la pared. Murdo apuntó que si los drones tenían alguna programación de autodefensa, quizá podrían usarlos contra la horda de criaturas voraces que les seguían los talones, y sin tiempo para debates, los cinco corrieron en dirección al comedor, soltando disparos a la carrera hacia las primeras criaturas que empezaban a ser visibles a sus espaldas. De repente, el trabajo ya no resultaba tan sencillo.

Cualquier idea que tuvieran respecto a los drones se disipó al entrar en el comedor. Todos los artilugios habían sido destrozados a zarpazos capaces de atravesar el blindaje metálico que los recubría. A su alrededor había un montón de criaturas deformes acribilladas a disparos. El iris que las máquinas habían intentado forzar seguía cerrado, bloqueando su única via de escape. Thanatos se dirigió hacia ella para forzarla como las anteriores, pero Kahta le gritó:

¡Quieto! ¡Si se rompe como la anterior estamos muertos! ¡Contenedlos, yo me encargo!

Mientras sus compañeros tomaban posiciones y abatían a las criaturas que iban en cabeza, Kahta se arrodilló junto a la puerta, con cientos de datos y especificaciones anatómicas recorriendo su mente en busca de una solución. Sólo había estudiado las naves vivientes de forma teórica, y encontrarse en el interior de una era algo muy distinto. Fascinante. A la Nephilim le estaba fascinando el comportamiento de la gran bestia, los instintos de supervivencia que sus creadores le habían implantado… era una obra de arte. El peligro de muerte y desmembramiento era un pequeño precio a pagar por semejante experimento. Sacando un pequeño bisturí de su equipo médico, practicó una incisión vertical junto a la puerta, donde calculaba que estarían los tendones conectados al músculo que accionaba el iris. Sí, allí estaba… si no se equivocaba, seccionando por allí…

[En Fragged Empire, suele haber varias maneras de conseguir las cosas. Los jugadores pueden proponer una idea, y dependiendo de la descripción el máster decide qué habilidad debe tirar y si obtiene algún bono al intento. Aquí Kahta estaba intentando forzar la puerta usando su habilidad de Biotecnología, lo que consideré más que apropiado.]

El iris se abrió como por un resorte, una vez que el músculo quedó inerte y dejó de hacer fuerza. Llamando a sus compañeros, todos cruzaron la puerta mientras la horda se acercaba corriendo. Kahta entró la última, e inmediatamente roció con biogel la zona seccionada, para regenerar el tendón seccionado. El iris se cerró con fuerza, y la Nephilim apenas tuvo tiempo de retirar la mano. El sonido de las garras de las cosas arañando el iris quitinoso empezó a escucharse al otro lado, pero al cabo de unos segundos cesó, y volvió el silencio. Entonces se dieron la vuelta y echaron un vistazo al lugar al que habían llegado.

Se encontraban en una plataforma elevada que se abría como un mirador a un turbio pantano recubierto de hongos bioluminiscentes. Una densa niebla se elevaba de las sucias aguas, quedándose pegada a su superfície y arremolinándose levemente con su llegada. La sensación que les dio todo aquel lugar fue la de un biodomo, como si el habitat nativo de las criaturas que tripularon la nave en su día hubiera sido transplantado a bordo de la nave. ¿Era aquello un fruto de la nostalgia en las creaciones de X’ion? ¿Estaban presenciando un atisbo de cómo era el mundo donde fueron creados los Nephilim? Al otro lado había otra plataforma elevada sobre el agua, pero la única manera de llegar hasta ella era vadear por el ecosistema pantanoso. Lo primero que hizo Jinx fue comprobar si también había conductos de ventilación en aquella sala extraña, aunque sabía que los habría. El silencio a sus espaldas indicaba que las criaturas habían cambiado de táctica, y que se estarían dirigiendo a los conductos. No podían quedarse a admirar el paisaje, tenían que seguir corriendo.

Murdo, precavidamente, envió a su dron por encima del pantano como avanzadilla, y el movimiento de la máquina volante tuvo su eco en la niebla. Una criatura alargada, de unos dos metros de longitud, parecido a una ánguila negra con dos pliegues carnosos extendidos a ambos lados, apareció planeando entra la niebla, y soltando un chillido viró en su planeo hacia el intruso mecánico. Poco después, de distintos rincones de la cavernosa cámara, tres más de las criaturas emergieron.

¡Tchomcamths! -gritó Jinx, que había reconocido a las criaturas. Eran parásitos nacidos en el espacio, que solían buscar e infestar lugares oscuros y abandonados donde alimentarse y sobrevivir. Su naturaleza carnívora les convertía en una plaga para los kaltoranos, así como su… –¡Todos a cubierto!

Los parásitos voladores tensarons sus cuerpos, y con un movimiento convulsivo como el de un latigazo, cada uno soltó una descarga eléctrica hacia su posición. Dispersándose para no ofrecer un blanco fácil, devolvieron el fuego intentando abatir a los parásitos lo más rápidamente posible. [El combate fue chunguillo ya que los personajes estaban en una tarima sin cobertura y bastante pegaditos, y los bichos en cuestión tenían ataques de área. Para dispersarse del todo tendrían que haberse metido en las aguas pantanosas del ecosistema, y no parecieron tener muchas ganas. Al final se cargaron a los cuatro bichejos pero Thanatos (que ya estaba herido al empezar el combate) cayó inconsciente.]

Cuando el último Tchomcamth cayó abatido, la munición escaseaba para todos y Thanatos estaba en el suelo, inconsciente. No parecía en peligro inminente, dijo Kahta al tomarle el pulso. Pero no tenían un momento de respiro, pues las criaturas nephilim estaban empezando a moverse por los conductos de nuevo, a juzgar por los pálpitos de las válvulas, y la huida ahora contaba con un problema de dos metros y medio llamado Thanatos. El legionario y armadura pesaban más que el resto de los compañeros juntos, y estaban a mitad de la sala arrastrándole cuando los “anticuerpos” de la nave viviente volvieron a entrar en la sala, incansables en su persecución.

[Propuse a los jugadores jugar la huida usando el sistema de combate narrativo opcional del juego, y así lo hicimos. Descubrimos que simple no es lo mismo que fácil…

Es un sistema muy sencillo mecánicamente, que requiere una cierta improvisación narrativa por parte del director. Se prescinde de las reglas habituales de armas y equipo, y el combate se convierte en una serie de tiradas, con las que se trata de alcanzar un número predefinido de éxitos entre todo el grupo. La dificultad de la tirada depende de lo peligroso que sea el combate en cuestión. Cada jugador describe lo que está haciendo cada turno, y en función de su elección tirará por una habilidad u otra. Si la supera acumula un éxito para el total, si falla sufre daño crítico directo. 

El sistema gustó bastante a los jugadores (a unos más que a otros), y se lo pasaron bien con los dos combates que tuvimos en la sesión, pero todos coincidieron en una cosa: La letalidad del sistema. Pillar daño directo a las características por cada tirada fallida les pareció bastante salvaje. En mi relectura previa a la sesión me dió la misma impresión, con lo que me saqué de la manga una regla casera: cada punto de armadura permite tirar 1d6, y por cada 6 obtenido reduces el daño en uno. Así hay una pequeña posibilidad de que la armadura te ayude, sin hacer el combate trivial. Otra opción que estoy considerando a posteriori es la de usar los rasgos específicos para el “teatro de la mente” en estas situaciones, aunque el manual sugiere que se usen sólo si la campaña usa este tipo de combate por defecto. De esta manera, las armaduras pasan a funcionar como rasgos, y recuperan su utilidad.

Otro jugador opinó que con este sistema el equipo de los pjs se vuelve irrelevante, o casi, lo que es malo por una parte pero por la otra no estás tan vendido si te pillan mal de equipo. En mi opinión el equipo si es relevante, ya que si no lo tienes el master no va a aceptar según qué acciones, y en cambio te puede dar bonos si usas las herramientas adecuadas. No es igual enfrentarse a una horda con un cuchillo que con un bazooka.

Las ventajas del sistema también fueron evidentes: la sesión de cuatro horas cundió bastante más que las anteriores, a pesar de los dos combates que hubo. Fueron combates, también, que hubieran sido muy elaborados por el número abrumador de enemigos y por tratarse básicamente de tiroteos en movimiento. Jugándolos así, fueron como la seda, y muy espectaculares narrativamente. Por ejemplo, Kahta reanimó al legionario extirpando las glándulas eléctricas de los parásitos espaciales y usándolas de desfibrilador improvisado, mientras Kryll y Jinx abrían un camino a ráfagas o granadas por el que retirarse y Murdo sacrificaba a su dron sobrecargando su núcleo para que explotara.

En definitiva, lo recomiendo para los combates más cinéticos (me parece genial sobre todo para persecuciones), y aunque para mí la verdadera esencia del juego sigue estando en el combate táctico, lo usaré de vez en cuando para resolver situaciones donde la rapidez o la narración sean esenciales. Me parece una base excelente sobre la que los másters que quieran darle algo más de enjundia pueden agregar más reglas y condiciones muy fácilmente.

Eso sí, depende por completo de que tanto el DJ como los jugadores le den vidilla con sus descripciones si no quieren reducirlo a un simple conjunto de tiradas. Y hay que andarse con ojo por que es muy fácil que los pjs busquen descripciones cada vez más peregrinas y cogidas con pinzas con tal de tirar por aquellas habilidades que más dominan. Se aconseja tirar de sentido común masteril en esos casos.]

La horda les seguía, cada vez más númerosa a pesar de sus intentos de diezmarla a la carrera, y mientras cruzaban nuevos pasadizos y puertas, a Murdo le cruzó una siniestra idea por la mente. Nos están conduciendo. Nos llevan a algún sitio. No son anticuerpos… ¡son perros pastores! Tras la última puerta que habían cruzado, todo sonido de persecución desapareció, y de repente volvió a reinar la calma en la gran nave. Trazando un amplio arco con su linterna, Murdo examinó la nueva y enorme estancia en la que se encontraban.

Morada de algún terrible depredador, aquella caverna estaba salpicada de huesos derretidos entre sí hasta formar una especie de suelo. Criaturas de todo tipo y nivel de sentiencia estaban representadas, desde roedores a humanoides como ellos mismos. Toda la cámara desprendía un olor ácido, dulzón pero nauseabundo. Un líquido goteaba incesantemente desde el techo, cayendo sobre los huesos que había a sus pies con un sonido enfermizo. Fuera como fuera la criatura que vivía en aquel lugar, debía ser inmensa, porque la caverna era muy vasta. El sonido de sus pasos quedó absorbido por las blandas paredes húmedas por la mucosidad.

La inquietud de Murdo fue en aumento, y él y Kahta cruzaron una mirada de preocupación… estaban pensando lo mismo. Se encontraban justo donde la nave les quería. Allí no habitaba ninguna bestia. Estaban en el ESTÓMAGO de la bestia, una bestia que despertaba de su hibernación con un hambre voraz de cien años de antiguedad.

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