Crónica de una Iniciación al Rol (IV)

Con esta macro-entrada llegamos al final de la narración sobre las primeras aventuras roleras de uno de mis grupos de alumnos. La anterior sesión terminó con el intrépido grupo de jóvenes héroes enfrentados a un río de aguas rápidas, que debían cruzar para llegar al túmulo del malvado Rey Astado y así librar a su pueblo natal de su oscuro influjo. Acosados por una horda de arañas enormes, sabían que no podían perder tiempo buscando una manera de cruzar. Xavi, el joven hechicero de helados poderes, decidió que intentaría congelar las aguas del río con uno de sus conjuros. [El jugador me preguntó si era posible, y (pasando totalmente de la descripción de los efectos del conjuro, que en realidad era un simple Manos Ardientes tuneado a hielo), le dije que por supuesto podía intentarlo. Pero no era fácil, improvisé: para lograrlo, debía hacer 10 o más puntos de daño. El conjuro hacía 2d6, pero le dije que podía intentar potenciarlo si quería, ganando 1d6 extra por cada 4 puntos de penalización que aceptara en la tirada de lanzamiento. Después de consensuarlo con el grupo, decidió añadir un sólo d6 y jugársela con un -4. El conjuro le salió bien, y la tirada de daño fue un 10 justo, con lo que su intento tuvo éxito.]

Invocando su magia helada, el aprendiz de brujo congeló la superfície del río, y Tai, la joven ladrona, siendo la más ágil y ligera, decidió que pasaría ella primero cogiendo el extremo de una cuerda y lo ataría a un árbol al otro lado para crear una “barandilla” para facilitar el paso a sus compañeros. [Cuanto más jugaban, más empezaban a asimilar los puntos fuertes de sus personajes y sus roles típicos dentro del grupo… sin demasiada indicación por mi parte.] La grácil joven cruzó sin dificultades, aunque notó que el hielo no era demasiado grueso y que crujía siniestramente bajo sus pies. Después de atar la cuerda a sendos árboles, la elfa Bay fue la siguiente en intentar cruzar el improvisado puente. Tai se volvió hacia ella para ayudarla si hacía falta, y en ese momento, a sus espaldas, dos guerreros no muertos salieron de entre los árboles, con armaduras oxidadas, cascos con cuernos, hachas enarboladas y escudos alzados. [La ocasión para meter tensión a la escena era demasiado buena para no aprovecharla…]. La ladrona, sóla a ese lado del río y totalmente ajena a la presencia de las criaturas que se acercaban hacia ella con sigilo, empezó a ver la cara de pánico de sus compañeros en la otra orilla y a escuchar sus gritos de alerta. Se giró justo a tiempo para evitar los primeros hachazos. [En ese momento les dije unas palabras que ya empezaban a conocer bien: “tirad Iniciativa”].

Tai desenfundó su daga mientras se ponía a esquivar a los “vikingos zombies”, como les empezaron a llamar. Bay se soltó de la cuerda y decidió correr a través del hielo la distancia que le quedaba para ir en ayuda de su amiga, cosa que logró sin resbalar ni caerse al agua. Al otro lado, Blackbosh intentó usar nuevamente su conjuro para dar órdenes a criaturas (sin saber que no funcionaría contra los no-muertos), pero estaba demasiado lejos, así que cruzó el puente hasta la mitad, y lanzó su hechizo desde allí, con nulo efecto. Entonces le llegó el turno a Striker. Haciendo gala de su impetuosidad de siempre, el corpulento aspirante a caballero desenfundó su espadón y cargó corriendo a través del puente. [En ese momento, al haber por primera vez más de un personaje sobre el hielo, les conté como iba el asunto: debían tirar 1d6, y si el resultado era inferior al número de PJs sobre el hielo, éste se rompía bajo sus pies. Striker tiró el dado, y salió un 5… el hielo aguantó.] El guerrero llegó al otro lado, y embistiendo como un toro, destrozó a uno de los no muertos de un único y poderoso golpe.

Entonces Claire, pensando que si sus compañeros resultaban heridos podían necesitar sus poderes curativos, decidió intentar cruzar… y aquella vez, el puente de hielo se resquebrajó bajo sus pies, precipitándola a ella y a Blackbosh a las rápidas aguas. Claire fue lo bastante rápida como para agarrarse a la barandilla de cuerda, pero Blackbosh no reaccionó a tiempo, y las aguas empezaron a arrastrarle y a zarandearle contra las rocas, contra las que se golpeó dolorosamente. Mientras Tai y Bay se enfrentaban al segundo “vikingo zombie”, Striker no se lo pensó dos veces y se lanzó de cabeza al agua en un intento de rescatar a su amigo, pero se quedó a unos milímetros de poder cogerle la mano. [Entonces, la jugadora de Bay me preguntó si podía usar su mágico Sirviente Invisible para que moviera una rama y la doblara para que los dos “nadadores” pudieran agarrarse. De nuevo di preferencia a la molonidad y al uso imaginativo de sus poderes sobre las reglas, pero le dije que, ya que el Sirviente Invisible no está diseñado para hacer cosas como esas, tendría una penalización a la tirada de lanzamiento. Falló la tirada, pero gastó un punto de Fortuna que le quedaban para repetirla, y a la segunda tuvo éxito]. A una órden de la elfa, una rama se torció sola y se acercó a Blackbosh, que se agarró inmediatamente con todas sus fuerzas. Poco después, Striker se agarró también. Mientras tanto, Tai logró liquidar sóla a su agresor a base de cuchilladas, y Claire iba avanzando agarrada a la cuerda con medio cuerpo sumergido. Pasado el peligro, se reunieron todos al otro lado, calados hasta los huesos en su mayoría y Blackbosh con una feo golpe en la cabeza, pero sanos y salvos.

No faltaba mucho para que llegara la noche, y tras seguir el mapa de Ingrid un rato más, pronto se dieron cuenta que necesitarían acampar, ya que no podrían llegar al Túmulo antes de que cayera la oscuridad. Sabían que necesitarían fuego si no querían pillar una pulmonía por sus ropas aún húmedas, pero no se atrevían a encender una hoguera por sí más fuerzas del Rey Astado les encontraban. [El espíritu Hexplora estaba entrando en ellos jejeje]. Entonces a Claire se le ocurrió trazar un círculo de protección alrededor del campamento, uno de sus hechizos rituales que conocía que podía mantener a raya a las criaturas malvadas. Y Bay por fin encontró uso a su ritual de Reunir las Nieblas, y conjuró una espesa bruma sobre el campamento, lo que les permitió encender un buen fuego sin temor a que su resplandor se viera en la distancia. [Me sentí orgulloso como máster y como profe en esos momentos, lo admito]. Así, la noche transcurrió sin incidentes, y obtuvieron un merecido descanso.

Por la mañana reemprendieron la marcha, con Claire actuando como guía gracias al mapa de Ingrid. Tres horas más tarde, el lugar que buscaban apareció ante sus ojos: el túmulo del Rey Astado. Era una colina baja y cubierta de hierba, coronada por un círculo de piedras erguidas. En una de las laderas se podía ver una abertura oscura enmarcada por losas de piedra gris. Asomados entre los matorrales, los compañeros también pudieron ver que el túmulo no estaba desprovisto de guardianes. Dos enormes perros dormitaban frente a la entrada. Eran de un imposible color blanco níveo, excepto por sus orejas puntiagudas, que eran de un color rojo brillante. En los costados tenían marcas y espirales de color azul, que brillaban tenuemente a la luz del sol.

Pensando una manera de librarse de ellos, Bay recurrió a su poder de tejer el Glamour, la magia del mundo féerico, para crear una ilusión del grupo aproximándose al túmulo desde la dirección contraria. Al momento, los extraños mastines abrieron los ojos, de un azul eléctrico, y echaron a correr hacia el señuelo, gruñendo y ladrando. El grupo aprovechó la ocasión para salvar sigilosamente la distancia que les separaba de la entrada. En cuanto los perros se acercaron a la ilusión, abrieron sus fauces y soltaron sendas llamaradas de un fantasmal fuego azul. Bay tuvo que recorrer a toda su concentración [y a su último punto de Fortuna] para mantener la ilusión y hacer que el falso grupo se marchara corriendo hacia el bosque, para ganar más tiempo. La treta surtió efecto, y los mastines se perdieron en el bosque en pos de sus dobles ilusorios.

Los compañeros se colaron en el túmulo y empezaron a descender por unas toscas escaleras que se hundían bajo el suelo. Las paredes estaban hechas de losas de piedra, y del techo colgaban raíces enmarañadas. Pero la visión fue peor para Bay. La elfa tenía el don de la Segunda Vista, y era capaz de ver el mundo invisible de hadas y espíritus si se concentraba. Cuando lo hizo, se dio cuenta que no estaban solos. De las paredes sobresalían decenas, quizá cientos, de rostros fantasmales contorsionados por el dolor o el sufrimiento, que gritaban desesperadamente sin voz. La elfa optó por no decir nada a sus compañeros, y aunque todos se percataron de que estaba viendo algo que la inquietaba enormemente, tampoco le pidieron detalles. Ya necesitaban todo el valor que tenían simplemente para avanzar en dirección a su enemigo.

Mientras avanzaban amparados por la luz de mago de Blackbosh, los espíritus torturados no cesaban de intentar agarrarles y arrastrarles junto a ellos, aunque sus intentos eran completamente en vano por su inmaterialidad, y Bay decidió dejar de percibirles. Las escaleras les condujeron a una estancia simple, con una enorme losa circular de piedra a modo de puerta al otro lado. En el centro había una columna formada por bloques circulares de piedra, en los que había distintos símbolos toscamente grabados. Striker intentó mover la primitiva puerta, pero debía pesar toneladas, y pronto vieron que jamás la abrirían por la fuerza. Tai se puso a examinar la columna, mientras Blackbosh hacía otro tanto con la puerta. La ladrona comprobó que alguien lo suficientemente fuerte podría hacer girar cada uno de los bloques que formaban la columna por separado, y llegó a la conclusión de que se trataba de algún tipo de combinación. Por su parte, Blackbosh no encontró nada extraño en la puerta, y le pidió ayuda a Tai. Los mejores sentidos de la ladrona y su experiencia buscando cosas ocultas le revelaron lo que se le había escapado al mago autodidacta: había habido una inscripción tallada en la losa mucho tiempo atrás, pero estaba tan desgastada que apenas se veía, y mucho menos se podía leer. El joven mago sacó uno de sus pergaminos en blanco y, con la punta de una antorcha apagada, lo frotó para calcar la escriptura, gracias a lo cual pudieron leerla. Sólo Blackbosh, sin embargo, y gracias a sus conocimientos ocultos y de historia antigua, fue capaz de descifrarlo. Decía: Elévate sobre la corona del mundo hasta el ojo del cielo.

Aquella debía ser la clave para resolver la combinación de la columna, pero… ¿qué símbolos había que elegir? Ante la duda, Claire utilizó su bola de cristal para intentar averiguar qué pasaría si trasteaban con la columna. La visión en el interior del orbe se bifurcaba, convirtiéndose en dos. En la primera, la losa de piedra empezaba a desplazarse hacia un lado, permitiendo el paso. En la segunda, la columna se desplomaba repentinamente, haciendo caer todo el techo, toneladas y toneladas de roca, sobre sus cabezas. Estaba claro: sólo tenían una oportunidad de acertar. [En este punto les dibujé todos los símbolos que había en cada uno de los bloques]. Entonces, a Bay se le ocurrió concentrarse de nuevo en su Segunda Vista, por sí había algo oculto que les permitía seguir sin arriesgar la vida, y lo que vio la sorprendió inmensamente. En una esquina de la sala, de pie, mirándoles atentamente, se encontraba el espíritu de un caballero. No se le veía el rostro, ya que llevaba un yelmo, pero sus ojos verdes se volvieron hacia la elfa, como si supiera que le estaba viendo. En la espalda llevaba una funda vacía de espadón, y en sus muñecas se veían unos grilletes, cuyas cadenas espectrales se hundían en el suelo. ¡Tenía que ser el caballero que mató a Arioch, el Rey Astado!

Bay empezó a intentar comunicarse con el fantasma, aunque como los demás, éste carecía de voz y se limitaba a asentir o negar con la cabeza. Le preguntó si podía ayudarles (no), porqué (levantó los brazos para mostrar las cadenas), y le preguntó si ellos podían ayudarle a él (si). Cuando la elfa le preguntó quién de ellos podía ayudarle, el fantasma la señaló a ella. Entonces, el caballero giró la cabeza de repente como alertado por algo, y una fuerza súbita y violenta le arrastró hasta la pared más cercana, haciéndole desaparecer por completo. [Durante el intercambio, mientras yo interpretaba al mudo caballero, la jugadora se puso incluso algo nerviosa… estaba totalmente metida en la situación.]

Aquella vez Bay se lo contó todo a sus compañeros, pero seguían sin tener manera de avanzar salvo descifrando el acertijo de la columna, así que empezaron a buscar una solución que no les enterrara bajo toneladas de escombros. [Por mi parte, decidí que aquel era un momento genial para meter un poco más de presión]. Justo entonces, el fino oído de Tai captó un sonido en la distancia, el sonido de correteos y ladridos, que crecía en intensidad segundo a segundo. ¡Los mastines sobrenaturales regresaban! Los compañeros [y los jugadores] se pusieron a discutir frenéticamente sobre qué significaba la frase y cual podía ser la combinación. Los ladridos y gruñidos empezaron a ser escuchados por todos, Al final optaron por probar la combinación que les parecía más lógica, y cruzar los dedos: un águila, unas montañas y el sol. Striker, flexionando sus músculos, empezó a hacer girar los pesados bloques uno a uno, mientras el sonido de los perros empezaba a resonar por el interior del túmulo. El espectral brillo de sus ojos azules ya se veía por las escaleras cuando el joven guerrero terminó su tarea, y la puerta circular empezó a hacerse a un lado. ¡Habían acertado! Echando a correr como locos, atravesaron la puerta sin pararse a pensar en lo que había detrás, seguidos ya de cerca por los enormes mastines. Nada más la hubieron cruzado, la puerta volvió a cerrarse a sus espaldas de golpe, justo a tiempo para salvarles de dos intensas llamaradas azules, que se estrellaron contra la puerta de piedra.

De nuevo unas escaleras se hundían en la tierra, bajando a una profundidad aún mayor. Abajo, una gran cámara se abrió ante ellos. Su perímetro estaba flanqueado por toscas columnas, que llegaban hasta el fondo. En el centro se abría un estanque de aguas negras, y al otro lado, un sarcófago de piedra era visible, con la tapa abierta y apoyada sobre uno de sus costados. Más allá se alzaba un trono hecho de huesos humanos, y en él se sentaba el Rey Astado, apoyado en una gran espada de metal negro como la noche y recubierta de runas azules. Junto al trono, visible sólo para Bay, el fantasma del caballero estaba arrodillado y cargado de cadenas que le obligaban a prostrarse humillantemente. Bay les susurró a sus compañeros sobre la presencia del caballero, cuando el elfo no-muerto se levantó y les señaló con la espada.

Estaba deseando este momento. Sabía que vendríais a mí. Todo cuanto he hecho os ha empujado hasta aquí, y por fin estáis donde os quería. Mi maldición os hizo entrar en acción, y mis arañas os espolearon en el bosque. Y aquí estáis. Soy ahora más poderoso de lo que jamás fui, y lo seré todavía más cuando recupere lo que es mío. 

Su mirada de cuencas vacías se posó en Blackbosh.

Tienes algo que me pertenece, mortal. ¿Quién crees que escribió ese grimorio del que tan poco has logrado aprender? 

La sorpresa del joven fue mayúscula. No le hizo ninguna gracia saber que la magia que estaba empleando y que tanto amaba era la magia oscura del Rey Astado. Pero la sorpresa de Bay fue incluso mayor cuando el Rey Astado se centró en ella.

Y tú… veo que mi llamada surtió efecto. Mi llamada, enviada desde el más allá gracias al poder de la sangre que nos une. Bienvenida a tu nuevo hogar, hija de mi hija. ¡Tú harás posible que el Rey Astado viva de nuevo! Sólo debes entregarme la herencia de nuestra familia que te ha sido legada, y este bosque recuperará a su legítimo Rey. 

Bay nunca había sabido qué poderes tenía la capa encantada que le había dado su madre antes de partir. [Y su jugadora había estado preguntando por ello durante toda la aventura]. Ahora lo sabía: ¡resucitaría al Rey Astado, su propio abuelo! ¿Sería la capa la fuente de su poder para ver el mundo de los muertos también? La elfa dijo: Nunca. Ante eso, Striker se puso delante de ella protectoramente y desenfundó su espada. No era mucho de hablar, pero con su actitud lo decía todo. Xavi y Blackbosh alzaron sus bastones de mago, prepárandose para lo que se avecinaba, y Claire sacó su garrote. Ninguno de ellos, ni siquiera el Rey Astado, se dio cuenta de que Tai había desaparecido.

Sea -dijo el Rey no-muerto, y blandió de repente su espada en un amplio arco. De su filo surgió una oleada de energía arcana en dirección a ellos. Blackbosh logró levantar un escudo de fuerza que le protegió [fue el único que superó la tirada de salvación], pero el resto se vieron empujados violentamente contra las paredes, lastimándose por el fuerte golpe. [El impacto fue fuerte, e incluso Striker quedó herido de gravedad… el resto se quedaron a uno o dos puntos de golpe].

Levántandose como una exhalación, y sin pensárselo dos veces, Striker cargó a través de la cámara, saltó el estanque oscuro y se plantó ante el Rey Astado, descargando un poderoso golpe que, sin embargo, su rival bloqueó sin el menor esfuerzo. El aspirante a caballero sabía que no era tan listo como el resto de sus compañeros, pero sabía que si le daban tiempo a volver a proyectar una oleada de energía, estaban todos muertos, y se lanzó a la carga para obligar al enemigo a centrarse sólo en él. Bay se levantó, medio aturdida, y decidió intentar usar a su Sirviente Invisible para desarmar al Rey Astado. Sin embargo, debido a la conmoción, perdió la concentración, y el hechizo escapó a su control. [En ese momento, la jugadora tenía dos opciones: o perder toda su magia hasta que pudiera descansar ocho horas, o perder el control del hechizo con resultados imprevisibles. Decidiendo que no podían permitirse perder su poder justo entonces, optó por lo segundo]. El Rey Astado deflectó la fuerza telekinética liberada por su nieta y ésta se estrelló contra el techo, haciendo fragmentos de tierra y piedrecitas cayera y que todo el túmulo empezara a temblar ligeramente.

Blackboish empezó a pronunciar las palabras de su conjuro más potente, un chorro de energía en forma de proyectil.

¿Crees que puedes derrotarme con mi propia magia, niño?

¡Ahora es MI magia! -respondió, y soltó un proyectil mágico con toda la fuerza de la que era capaz. [Aceptó un considerable penalizador a cambio de potenciar al máximo el conjuro… y pifió. La mesa estalló en pánico, pero el jugador gastó su último punto de Fortuna, y aquella vez le salió bien… muy bien de hecho, un crítico]. El Rey intentó de nuevo deflectar el ataque con su espada mágica, pero el proyectil de energía era demasiado potente, y se estrelló contra su pecho, abriendo un gran boquete humeante.

¡Pagarás por esto, mortal!

Mientras tanto, Claire, que estaba muy malherida, estuvo a punto de curarse a sí misma con su conjuro de sanación. Sin embargo, sólo podía usarlo una vez, y Striker estaba cara a cara con aquella cosa. Ignorando el peligro hacia sí misma, le lanzó una bendición al guerrero para que los dioses le protegieran, y empezó a acercarse renqueando al combate, para estar cerca si Striker la necesitaba. Xavi, por su parte, intentó emplear su mirada congelante contra el Rey Astado, pero su enemigo simplemente la ignoró sin más, y el joven hechicero supo que sus poderes de hielo no servirían de mucho contra semejante enemigo. Entonces cayó en la cuenta: ¿donde estaba Tai? Escudriñando la sala, por fin la vio. La ladrona se estaba escurriendo sigilosamente de columna en columna, sin que nadie percatara en ella. Avanzaba por un lateral entre las sombras, y llevaba algo en las manos. Se dirigía a… en la dirección en la que Bay les había dicho que se encontraba el fantasma del caballero. Entonces el muchacho comprendió qué llevaba Tai en las manos. ¡Le había robado la capa a Bay!

[Esa idea fue BRUTAL. Y la ejecución también. Bravo por la jugadora.]

Xavi supo al instante lo que tramaba su amiga. Si la capa podía devolver a la vida al Rey Astado, ¡también podría devolver a la vida al caballero! Tai quería ponerle la capa al caballero, pero para hacerlo, tendría que abandonar las sombras y la cobertura de las columnas, y acercarse a un palmo de donde el Rey Astado luchaba con Striker. Incluso para ella era imposible lograrlo. A no ser… que contara con alguna distracción. Si la magia de Xavi no servía para luchar, quizá sus dotes para el espectáculo fueran de mayor utilidad…

Mientras, Striker seguía trabado en combate cuerpo a cuerpo contra el Rey Astado, y aunque no habia logrado dañarle, por lo menos había conseguido protegerse de los brutales mandobles de la espada negra. Blackbosh agotó la magia que le quedaba intentando obligar al enemigo a prostrarse, pero el Rey se negó a aceptar órdenes de un mero aprendiz, y ni corto ni perezoso, y sabiendo que probablemente se dirigía a la muerte, corrió hacia delante para unirse al combate con su cayado. El no-muerto finalmente atravesó a Striker con su filo encantado, y el muchacho cayó al borde de la muerte. Entonces Claire se arrodilló a su lado e invocó la gracia de sus dioses. Las heridas del joven se cerraron milagrosamente, y apoyandose en la punta de su espada, se levantó de nuevo, interponiéndose entre Claire y el Rey. Por su parte, Bay había estado disparando flechas al cadáver andante de su ancestro, pero estas se clavaban en su cuerpo sin ningún efecto visible, y supo que tenía que cambiar de táctica.

Striker bloqueó a duras penas una nueva estocada, y con un grito de rabia, blandió con todas sus fuerzas su espadón sobre su cabeza. El rey levantó su espada y la interpuso, deteniendo el golpe con un fuerte estruendo metálico. Ambas espadas se quedaron trabadas durante un segundo, y entonces Bay ordenó de nuevo a su Sirviente Invisible que le arrebatara la espada al Rey. Y aquella vez funcionó. La espada negra salió volando de sus manos, y el filo de Striker, que seguía ejerciendo fuerza, se abrió camino hasta el cráneo del Rey, abriendo una profunda raja en el rostro óseo. la corona metálica que adornaba su cabeza con astas de ciervo se partió en dos, cayendo al suelo. Con un alarido de ira más que de dolor, el señor del túmulo se arrancó la mitad de la calavera que había quedado colgando, revelando en su interior el rostro espectral y llameante de un elfo retorcido por el odio.

¡No necesito esa espada humana para acabar con vosotros!

Y entonces cogió por el cuello a Striker con una mano y a Claire con la otra, y los levantó en vilo sin el menor esfuerzo. Al instante, la fuerza vital de ambos [o sea, su Constitución] empezó a fluir desde ellos al Rey Astado, cuyas heridas empezaron a regenerarse con ese festín. Blackbosh cargó y le asestó un golpe con su cayado, pero el Rey le mandó al estanque de una patada, y el joven mago, lastrado por sus ropas, empezó a hundirse en las negras aguas. Bay corrió hacia él para socorrerle, pero vio que el lago estaba lleno de manos de espíritus que salian de ella, y que la agarraron con fuerza para intentar sumergirla a ella también. Por fortuna logró zafarse, y sacar a Blackbosh antes de que se ahogara.

Entonces Tai intentó su jugada, y salió de las sombras con la capa en la mano. El Rey empezó a girarse en su dirección, cuando Xavi se plantó delante de él y empezó a hacer grandes aspavientos, simulando el lanzamiento de un poderoso conjuro y haciendo todo lo que estaba en su mano para que el Rey sólo se fijara en él. [Y estuvo bien jugado, ya que su Carisma era el más alto del grupo con diferencia]. Gracias a eso, la ladrona llegó junto al caballero fantasmal, al que podía ver al estar en posesión de la capa élfica, y se la puso sobre los hombros. Una luz cegadora inundó esa parte de la sala.

El Rey Astado gritó. ¡NOOOOOOOOOOOOOO!

Soltó a sus dos presas e intentó ir hacia allí, pero era demasiado tarde. El caballero, ya de carne y huesos, le agarró por la espalda en una férrea presa. Mirando a Striker, dijo:

¡Ahora! ¡Di su nombre!

El joven caballero, medio muerto y con su fuerza vital casi agotada, no dudó. Cogió la espada negra del suelo y empaló con ella al Rey Astado, mientras gritaba:

¡ARIOCH! 

La fuerza del golpe fue tal que la espada embrujada atravesó al Rey Astado y también al caballero. No obstante, éste no soltó a su antiguo enemigo. Mientras la forma física del elfo se desintegraba, un portal se abrió tras él, la puerta al infierno al que estaba condenado y del que había regresado gracias a su magia negra. Arioch se vio arrastrado al averno, aquella vez para siempre. El caballero fue arrastrado con él, negándose a soltarle para que no tuviera ocasión de escapar. El portal desapareció tan rápidamente como había llegado. Y con la desaparición del Rey Astado, todo el lugar empezó a desmoronarse con una sacudida que les mandó a todos por los suelos.

Sin poder creer que siguieran con vida, tardaron unos segundos en darse cuenta de que no había salida de aquel lugar. No podían regresar por la puerta circular. Habían salvado al pueblo de Pembroke y desterrado a un terrible mal, pero aquel lugar iba a ser su tumba. ¡Tenía que haber una manera! Entonces, mientras ya empezaban a caer cascotes y uno de ellos casi mata a Bay, a Xavi se le hizo la luz.

¡Todos al agua! ¡Al estanque!

El muchacho saltó, y uno a uno todos le siguieron. Antes de saltar, Striker se paró. La espada negra estaba al otro lado de la sala, tirada en el suelo. Aquella era un arma legendaria, con ella podía convertirse en el mayor héroe de sus tiempos. Los cascotes caían a su alrededor. Cerrando los ojos, el joven saltó al agua y buceó en pos de sus amigos, dejando la espada atrás.

El instinto de Xavi había sido correcto [no soy tan psicópata como para dejarles encerrados sin salida]: un túnel subacuático salía del lugar. Emergieron en un estanque del bosque, mientras en la distancia se escuchaba el estrépito del túmulo colapsándose sobre sí mismo por completo. ¡Lo habían logrado! ¡Habían salido con vida! El júbilo se adueñó del grupo, seguido por el agotamiento. Su gran aventura había terminado, y ahora podían regresar a Pembroke triunfantes. Se habían convertido en héroes.

Sin embargo, antes de irse, Bay quiso regresar al túmulo. Tenía que ver con sus propios ojos qué había sido del lugar. Al fin y al cabo, había sido la tumba de su abuelo. Y quería asegurarse que todo el mal que allí residía había desaparecido. Claire decidió acompañarla, mientras el resto, demasiado heridos y fatigados para ello, permanecían a la orilla del estanque, bajo el cálido sol.

Cuando las dos amigas regresaron al túmulo, vieron que efectivamente se había convertido en un montón de escombros. Pero Bay vio algo más. Una larga hilera de figuras fantasmagóricas, elfos en su mayoría, pero también humanos, salía de las ruinas del túmulo y echaban a andar hacia el bosque en una silenciosa procesión. Los espíritus atrapados en el lugar durante tantos siglos se marchaban, pero ¿donde? Las dos amigas se miraron, con la misma idea en mente. No podían irse sin saberlo. Así que empezaron a seguir a la espectral comitiva, hasta que, mucho rato después, vieron que se dirigían hacia un umbral de piedra en mitad de un claro del bosque. El umbral estaba recubierto de antiguos símbolos élficos, que relucían con una suave luz dorada, igual que el hueco del umbral. Uno a uno, los fantasmas cruzaban ese umbral. Las dos compañeras se quedaron observando hasta el final de la procesión, y vieron que a medida que ésta se acercaba a su fin, la luz de las runas y del umbral se iba amortiguando cada vez más. Cuando el último espíritu lo cruzó, la luz dorada ya era casi residual. Asintiendo silenciosamente entre ellas, Bay y Claire atravesaron el portal, hacia lo desconocido.

Horas después, cuando sus compañeros, alertados por su desaparición, empezaron a buscarlas por el bosque, pudieron encontrar su rastro. Claire, usando algo de sentido común, había dejado un rastro reconocible. Cuando dieron con el claro, lo único que vieron fue que el rastro desaparecía misteriosamente en un viejo umbral de piedra. No había luz en él, ni runas de ningún tipo. A sus amigas se las había tragado la tierra.

Y así concluyó la aventura, con este pedazo de cliffhanger inducido por los propios jugadores. Fue una experiencia increíble, tanto para ellos como para mí, y la verdad es que fue una gozada de principio a fin. Todos los personajes fueron cruciales para el éxito de la misión, y todos tuvieron sus momentos de gloria, y supieron dar utilidad a sus habilidades de maneras bastante imaginativas. Y la aventura, montada sobre un esqueleto proporcionado por tablas aleatorias, quedó muy resultona al improvisar sobre esos puntos. Evidentemente, los chavales no han parado de preguntar cuando íbamos a continuar la aventura, porque con semejante final no podían quedarse sin saber como seguiría todo. Lo que me dio pie a responder que, si el siguiente semestre avanzaba bien y a buen ritmo, y si se lo curraban, a final de curso jugaríamos la continuación. ¿Chantaje masteril o táctica de motivación? ¡Decídanlo ustedes!

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5 comentarios en “Crónica de una Iniciación al Rol (IV)”

  1. Me levanto y aplaudo con fuerza: ¡clap, clap, clap, clap!
    Bravo, espectacular, me ha encantado. Si hubiera que transformar ese módulo en una película o un cómic, copiaría los acontecimientos tal y como los generaron estos jugadores novatos tuyos. Qué ideas tan buenas tuvieron, y cómo lo cazaban todo al vuelo. Y tu dirección muy buena también, pasando de las reglas cuando tocaba y añadiendo momentos de tensión muy interesantes. En fin, si aquí no has creado a cuatro futuros jugadores de rol, que baje Gygax y lo vea. Yo le pondría un marco a esta partida y la colgaría en el salón de mi casa. 🙂

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  2. Me sumo a la ovación. Y añado una tremenda dosis de gratitud porque hayas encontrado la forma de hacer disfrutar a tus alumnos así, porque les hayas hecho sentir importantes al tiempo que se divertían, y por la iniciativa de usar Beyond the wall para esa gesta, que se adapta tan bien.

    Estoy convencido que disfrutásteis tanto como transmites en tu interesante y deliciosa crónica.

    Muchas gracias por compartirla.

    Me quedo con el uso como Master que haces tan inteligente de no poner límite a lo que los jugadores pueden hacer con sus poderes y estropear la diversión molona. Muy de lo que yo hago con alumnos de 3°ESO con el Dungeon World.

    A por más!

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  3. ¡Me honran ustedes con tamaños halagos, caballeros!

    Me siento especialmente satisfecho por como fluyó todo, y porque cada uno de los jugadores acabó resultando crucial para el éxito de la misión. Supieron trabajar en equipo, ayudarse mutuamente y tuvieron ideas geniales que me sorprendieron muy gratamente. Fue una experiencia buenísima a todos los niveles.

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  4. No había tenido ocasión de comentar antes, así que lo hago ahora: ¡bravo! Me ha tenido enganchado hasta el final, la narración muy buena, y los jugadores, muy imaginativos a la hora de usar sus recursos.

    ¿No te resulta curioso que muchas veces digamos “ya que estaban empezando en el rol, fui un poco flexible con las reglas”? Me da que pensar sobre que quizá todos deberíamos ser un poco más flexible con las reglas siempre, pero claro, todo depende del estilo de juego que se quiera emular. Esta partida ha quedado muy “cuento de hadas”, por ejemplo, y el estilo más flexible a la hora de interpretar las reglas le pega bastante.

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    1. Tienes toda la razón… en mis partidas normales procuro ser flexible con las reglas, pero no hasta este punto. Normalmente intento mantenerlas como un idioma común entre máster y jugadores, que sirvan para simular de forma coherente un escenario o género concretos. Ha sido con jugadores completamente nuevos cuando realmente he tirado muchas reglas por la ventana, y francamente, la partida habría perdido muchísimo de no haberlo hecho. Da que pensar, ciertamente.

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