Fragged Empire (V): Leviatán

La Tripulación de la Tartarus

  • Murdo Morrison: Piloto corporativo y antiguo contrabandista
  • James T. Jinx: Bribón kaltorano, hombre para todo
  • Thanatos Verpila: Mercenario legionario sin demasiados escrúpulos
  • Kahta: Científica Nephilim, experta en ingeniería, medicina y biotecnología
  • Jagh: Asesino Nephilim de casta híbrida, dotado de potencial psiónico
  • Thillian Kryll: Francotirador corporativo, antiguo compañero de Thanatos

Las coordenadas de Milo señalaban a un punto recóndito del sector 2 del Cinturón del Monopolio, a unos tres días de Paradiso a velocidad de salto. Girando alrededor de Esh, en la vasta región del espacio entre Mishpacha y Alabaster, el cinturón fue el emplazamiento de las Ocho Ermitas, remotos lugares de soledad y meditación donde las órdenes ascéticas Kaltoranas erigieron sus monasterios lejos de la sociedad. Cuando estalló la Gran Guerra, el cinturón de asteroides se convirtió en un refugio para cientos de Kaltoranos desplazados, y allí se libraron docenas de batallas entre las flotas combinadas de la Legión y los Kaltoranos contra las masivas naves de guerra de los Nephilim. En la actualidad, un verdadero cementerio de escombros y pecios a la deriva danzaba lentamente alrededor de las colosales rocas, ocultos a todos excepto los más dedicados recuperadores. Los depósitos de minerales, sin embargo, eran la verdadera atracción del Cinturón tanto para la Corporación como para los Kaltoranos, por no hablar de las hordas de prospectores no afiliados que competían por las operaciones mineras en Monopolio. Eran muchos los viajeros o mineros que aseguraban haber avistado naves aterradoras de un tamaño inenarrable: antiguas naves Nephilim durmiendo en lo más profundo del corazón oscuro e inexplorado de Monopolio, o peor, acechando en los confines más densos del cinturón, donde los campos de escombros y el polvo espacial escondería a esas moles inmensas de los barridos de sensores. Hasta ahora, siempre se habían considerado cuentos de terror contados en la soledad del espacio… hasta que Milo envío esas coordenadas a los bancos de datos de la Tartarus.

La tripulación no estuvo ociosa durante aquellos tres días de viaje, enfrascados como estaban en los preparativos para su misión. Kahta apenas durmió durante todo aquel tiempo, instalando adaptaciones de vacío en su traje táctico y los blindajes de sus compañeros, ya que no sabían si los sistemas de soporte vital y de gravedad artificial de la antigua nave seguirían en funcionamiento. Murdo acopló una linterna a la hombrera de su traje y creó sistemas de comunicación para quienes no tenían, y Jinx se pasó los tres días intentando instalar sistemas de automediación en su armadura hecha de partes sueltas. El kaltorano no era un experto mecánico, pero varios de sus ancestros sí lo habían sido, y al rebuscar entre sus recuerdos genéticos siempre se podía encontrar algo útil. Sin embargo, dichos retazos no bastaron, y su invento se le resistió. Thillian Kryll se ofreció para revisar el arsenal de la Tartarus y recalibrar la “Grapadora” de Thanatos, pero el ceñudo legionario no quiso intercambiar palabra con el francotirador, al que consideraba un desertor cobarde y traicionero. Toda aquella actividad, sin embargo, no había sido puramente funcional; también sirvió para mantener sus mentes ocupadas y al margen de la empresa a punto de acometer.

[Durante esta escena, los jugadores tuvieron la oportunidad de usar por primera vez las reglas de Tiempo Libre de Fragged Empire. Estos puntos forman parte de los recursos que los jugadores deben gestionar, ya que permiten intentar actividades de todo tipo, siempre que se tenga acceso al material o las instalaciones adecuadas: comprar equipo, modificarlo o repararlo, crear nuevos artilugios, investigar, comerciar, reponerse de las heridas, etc. La Tartarus va equipada con un taller mecánico y uno electrónico, además de una enfermería que hace las veces de laboratorio, con lo que los personajes tenían varias posibilidades a su alcance. Aquí descubrieron también porqué los puntos de Tiempo Libre son uno de los bienes más preciados del juego: ¡nunca hay suficientes para hacer todo lo que uno quiere! ]

Pasados los tres días, el ordenador central de la Tartarus les indicó que habían llegado a su destino. La nave abandonó la velocidad de salto a alcance visual de las coordenadas fijadas, y el cinturón del Monopolio apareció ante ellos en todo su colosal esplendor. No había ninguna nave al alcance de los sensores, y las coordenadas exactas se encontraban ligeramente al interior del cinturón. Al parecer, lo que andaban buscando aún no había emergido a espacio abierto. Cambiando el vector de aproximación, Murdo tomó los mandos y la Tartarus se adentró en el cinturón en busca de la vieja nave Nephilim.

Los sensores por fin dieron positivo, y señalaron la posición de un bajel de gran tamaño, flotando a la deriva entre asteroides del tamaño de pequeñas lunas. Unos parsecs más tarde, la Tartarus entró en alcance visual, y en las pantallas apareció su objetivo. Nunca habían visto nada igual. Era enorme, más vasta que nada de lo que se podía hacer volar en la actualidad. Su inmensa mole recordaba a una bestia de los abismos submarinos, con un caparazón quitinoso, revestimientos de metal, y una larga hilera de tentáculos extendiéndose inertes de su parte trasera. Las exoplacas blindadas que protegían a la nave eran a franjas verdes y negras, y parecían algún tipo de sistema de camuflaje orgánico actualmente inactivo. Era un verdadero coloso capaz de infundir pavor incluso estando muerto, un vestigio de la época de terror que había puesto de rodillas a todo un imperio.

[Durante esta escena la música que puse de fondo fue el tema principal de la banda sonora de Dune, haciendo coincidir la primera aparición del Leviatán con su punto álgido… Es apropiadamente ominosa, y funcionó a las mil maravillas.]

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Kahta se puso en pie, pareciendo casi emocionada, con la mirada clavada en la mayor maravilla biotecnológica que había presenciado en toda su vida. Jinx tampoco podía dejar de observar la nave, recordando a través de sus abuelos como flotas compuestas por naves muy parecidas oscurecían los cielos de Kadath y de Edén para el horror absoluto de sus habitantes. Thanatos sólo veía el cadáver de una nave enemiga, derrotada por una fuerza superior a cualquier otra: el tiempo.

La naturaleza alienígena de la nave hacía muy difícil determinar donde era posible atracar. Tras un vuelo exploratorio alrededor de su inmenso perímetro, las cámaras exteriores captaron unos húmedos zarcillos que colgaban inertes en el vacío del espacio en lo que parecía ser la popa. Kahta dedujo que en su día podrían haber servido para guiar a las naves hasta el muelle de atraque de la bestia, pero parecían llevar muertos casi un siglo. Murdo iba a tener que hacer un atraque manual; sería mejor ir desempolvando las lecciones de la academia de pilotaje. Con una aproximación cuidadosa y después de precisos calculos para ajustarse a la velocidad relativa del mastodonte Nephilim, la Tartarus se adentró por la cavidad abierta en el casco de la nave-cadáver, mientras los escudos crepitaban por el polvo espacial y por los diminutos asteroides que se desintegraban constantemente contra ellos. Con el suave murmullo de los reactores apagándose, la Tartarus se posó en el interior de la bestia.

La abertura que hacía las veces de muelle de atraque aparentemente estaba diseñada para conectar las naves entrantes con la gran bestia a traves de una serie de tentáculos rematados por una especie de iris quitinoso. Guiado por Kahta, Murdo había maniobrado la Tartarus para hacer conectar la puerta lateral con el iris. La nephilim se acercó a investigar el oscuro iris, y sus hipótesis iniciales se demostraron correctas: en su día, aquello hacía las veces de puerta de una esclusa de aire. En teoría el iris debía haberse abierto automáticamente, pero parecía completamente inerte. La emisaria estaba preparando su instrumental para empezar a investigar su funcionamiento, cuando una manaza la hizo a un lado suavemente. Thanatos se plantó delante de la extraña puerta, hundió sus dedos en la sección central donde las diferentes placas del iris confluían, y ejerció toda la fuerza que le permitían sus enormes músculos. Ante la sorpresa de todos, el iris fue cediendo poco a poco, y con un esfuerzo brutal, el legionario fue separando las manos hasta mantener una abertura lo bastante grande como para que pasaron todos ellos. Dejando a Jagh a cargo de la nave [ya que su jugador seguía sin poder asistir a las sesiones], uno a uno fueron atravesando el iris, y Murdo, Jinx, Kahta, Thanatos y Kryll se aventuraron al interior de la nave Nephilim. En cuanto Thanatos lo soltó, la quitinosa “puerta” empezó a cerrarse de nuevo, volviendo lentamente a su posición inicial. Las paredes carnosas eran de un color verdoso oscuro, y en ellas se distinguían gruesas venas por las que no parecía circular la sangre, mientras que el suelo de la “esclusa” en la que se encontraban parecía hecho de baldosas de un tono marfileño. Kahta dijo que se trataba de algún tipo de material óseo. Al otro extremo de la peculiar esclusa se distinguía a la luz de la linterna de Murdo una especie de órgano muscular de gran tamaño, no muy distinto a una válvula cardíaca, que enmarcaba otro iris quitinoso.

Fuera lo que fuera lo que mantenía la gravedad y el soporte vital en el interior de la carcasa seguía funcionando, y la esclusa parecía estar ajustando la presión, aunque extremadamente despacio. Tras analizar muestras del aire, Kahta dictaminó que la atmósfera era respirable. El interior era mucho más parecido a las curvas de un intestino en descomposición que a cualquier esclusa de aire que hubieran visto antes. Pequeños insectos que se alimentaban de las paredes en descomposición huían cuando las linternas de la tripulación se posaban sobre ellos. Correteaban sobre los esqueletos de pequeñas formas de vida que sin duda habían muerto mucho tiempo atrás. Incluso a través de los filtros de aire de sus trajes, el hedor a órganos en putrefacción era claramente perceptible. Todo lo que no estaba muerto allí dentro debía ser algún tipo de organismo carroñero que se alimentaba de la propia muerte.

De nuevo Thanatos forzó aquel segundo iris, y el grupo accedió a lo que parecía ser una segunda cámara aún en el interior del tentáculo, externa al cuerpo principal de la nave-bestia. Un nuevo iris les aguardaba al otro extremo, pero aquella vez, en cada una de las paredes laterales se veía una especie de sección membranosa de un color semi-translúcido. Tras aquellas membranas se veían pequeñas cámaras o estancias, y en una de ellas se entreveía la carcasa muerta de un enorme humanoide. Sin duda se trataba de los restos de uno de los antiguos tripulantes Nephilim. Especulando sobre la función de aquella cámara y sus estancias adyacentes, Kahta mencionó que quizá se tratara de una cámara de descontaminación, con sus respectivas zonas de cuarentena. Como seres vivientes, las naves Nephilim debían ser doblemente cuidadosas con las bacterias y los virus. Esa mención provocó un aluvión de recuerdos en Jinx, que perdió momentáneamente todo contacto con la realidad. Recordó que durante la Guerra él –no, él no, maldita sea, uno de sus bisabuelos– había conocido a personal científico al servicio de los Arcontes. En un intento de emplear las mismas tácticas de X’ion en su contra, trataron de desarrollar virus de diseño destinados a acabar con tales bestias, y ya de paso exterminar a toda la raza Nephilim. No necesitaba recuerdos raciales para saber que aquel intento de genocidio había fracasado completamente.

Mientras Thanatos y Kryll tomaban posiciones, y con el buen ojo que caracterizaba a los Corp, Murdo evaluó de un vistazo si había algo de valor en la cámara. Al ver que no era así, y estando todos de acuerdo que no era buena idea acceder a cámaras de cuarentena, aunque llevaran un siglo muertas, el grupo avanzó a través del nuevo iris, entrando definitivamente al cuerpo de la gran mole.  El plan era averiguar si podían encontrar la manera de activar alguno de los sistemas de la nave, quizá con suerte incluso los motores de emergencia que permitirían entregársela a su patrón. Accedieron a un corredor recubierto de cables translúcidos que serpenteaban alrededor del techo y el suelo. Los cables estaban apagados, aunque se podía ver que antaño debían haber proporcionado iluminación. Un pequeño puente del mismo material óseo del suelo conducía por encima de los cables hasta otra puerta en forma de iris. Hacia la oscuridad, a derecha e izquierda, el corredor continuaba. El aguzado oído kaltorano de Jinx detectó sonidos detrás del iris que tenían en frente. En todo el corredor se podía escuchar una leve reverberación que parecía provenir de todas partes, como cuando se pega el oído al cuerpo de alguien, pero detrás de aquella puerta el kaltorano escuchó el zumbido de pequeños motores y el leve siseo de unas aspas en rotación, así como un chisporreteo casi inaudible.

Los miembros de la tripulación se intercambiaron miradas de preocupación. La nave debería estar desierta e inactiva. Los sensores de la Tartarus no habían detectado a ninguna otra nave en las proximidades, pero estaba claro que allí detrás había alguien, o algo. Sus mentes volaron al escurridizo bastardo que les había tendido la celada en Paradiso y que había intentado sabotearles la nave. Habían logrado abandonar la estación toroidal a pesar de sus intentos, pero estaba claro que aún así se les había adelantado. A una señal de Jinx, Murdo apagó la linterna de su traje. Aquello les dejaba prácticamente a ciegas, excepto al kaltorano y a Kryll, cuyo visor multiespectral tenía modo de visión nocturna. Thanatos abrió el iris, y comunicándose por señas, el kaltorano y el corp entraron a través, todo lo sigiiosamente de lo que fueron capaces. Tras un tramo de pasillo oscuro flanqueado por varias “puertas”, se abría una gran estancia. Pequeñas plantas y algas creaban un bosque junto a las paredes. En el centro de la gran cámara se hallaba una mesa que parecía haber crecido del mismo suelo. Su plana superfície estaba limpia y libre de utensilios, aunque pudieron ver fácilmente que aquello había sido un comedor: los huesos de una criatura, posiblemente un miembro de la tripulación, estaban colocados en ella, con señales evidentes de haber servido de festín a alguien, o a algo. Aquella zona común, a pesar de su extrañeza, le recordó a Jinx a la de la Tartarus. ¿Era posible que algún día su nueva nave fuera hallada muerta y a la deriva en el frío espacio, igual que aquella?

Los sonidos que el kaltorano había percibido desde fuera eran más claros allí, y la oscuridad se veía interrumpida intermitentemente por fogonazos de luz rojiza. Atreviéndose a acercarse un poco más, los dos exploradores alcanzaron a ver por fin qué los emitía. Un verdadero enjambre de drones se encontraba en el extremo más alejado del comedor. Varios drones obreros intentaban forzar uno de los iris quitinosos mediante sopletes y cortadores laser, mientras media docena de drones bien armados vigilaban el perímetro, con sus subfusiles iónicos y rifles de partículas preparados para disparar al menor movimiento que captaran sus cámaras. De alguna manera habían logrado no ser vistos, pero sabían que de ninguna manera el grupo entero conseguiría llegar hasta allí sin ser detectados. [Me gusta cómo funciona el sigilo en Fragged Empire: cada personaje y pnj tiene una defensa contra sigilo, que pasa a ser la dificultad de la tirada de los que intentan no ser detectados. En caso de un grupo, se tira contra la dificultad más alta de todas, añadiéndole uno por cada aliado presente. De esta manera, te ahorras el tipico problema de hacer un montón de tiradas de percepción, y la dificultad de acechar a todo un grupo sigue siendo elevada. Funciona muy bien]. Volvieron atrás y avisaron al grupo de su descubrimiento. Optaron por evitar un enfrentamiento mientras fuera posible, y decidieron explorar el pasadizo hacia la izquierda, a ver donde les conducía.

[La tensión de la exploración del pecio iba creciendo, y uno de los jugadores comentó en ese momento el mal rollo que le estaba dando toda la situación, añadiendo que estaba seguro que aquello iba a acabar como en “Aliens” o “Dead Space”. ¡Qué difícil es para un master a veces mantener la cara de poker!]

El pasadizo se abría a una cámara aún más grande y cavernosa que la anterior, dotada de dos iris laterales. La linterna de Murdo reveló al fondo una abertura oscura, mientras que en un sector a la derecha inmediatamente junto a ellos se abría algo aún más extraño que todo lo que habían visto hasta ahora. La complejidad de los múltiples pliegues y recovecos de la masa orgánica que formaba la mitad de aquella cámara era mareante de ver. Los patrones de su superfície eran hermosos, si bien hipnóticos. Una leve tracería de venas que formaban una intrincada red eran visibles detrás de un duro caparazón externo translúcido. Kahta se acercó inmediatamente a examinarlo, fascinada por lo que estaba viendo. Le recordaba a las redes neuronales situadas en los lóbulos frontales del cerebro. Aquello podía venderse por un buen precio a varios laboratorios que conocía, pero no veía manera de extraerlo del conjunto de la nave sin dañar su funcionalidad. Pero a la Nephilim no le interesaba su valor económico, sino el diseño que había detrás. Su raza había logrado grandes cosas en el pasado. Entonces, un leve pulso eléctrico recorrió una de las sinapsis. Kahta sabía que algo mantenía en funcionamiento el soporte vital, pero había pensado que podían tratarse de generadores auxiliares conectados cibernéticamente al cadáver de la bestia. Otra sinapsis centelleó durante una milésima de segundo. Aquello no dejaba duda alguna. La antigua nave viviente no estaba muerta. Moribunda, quizás, hibernando o en estado vegetativo. Pero la nave Nephilim seguía con vida. Para la científica, era una noticia excelente.

La Nephilim pidió a Tanathos que abriera uno de los iris laterales. Si la nave seguía con vida, quizá hubiera una manera de acceder a sus sistemas, o lo más interesante, a sus bancos de memoria. Una nave tan antigua debía haber visto muchas cosas durante la Guerra, quizá incluso una de las balizas que estaban buscando. Kahta estaba segura que debía haber algún tipo de interfaz no muy lejos de allí. Tanathos forzó la puerta, pero tuvo que aplicar más presión de la cuenta para poder lograrlo. Se escuchó un crujido como de huesos rotos cuando los gruesos brazos del legionario separaron del todo el gran iris, y al soltarlo permaneció abierto, incapaz de retomar su posición inicial. A espaldas del grupo, otra sinapsis neuronal parpadeó tenuemente. El interior de la nueva sala podría haber formado parte perfectamente de una pintura abtracta – las paredes formaban olas que se torcían y se curvaban en patrones que parecían formarse por el rabillo del ojo, aunque se hacía imposible reseguir con la mirada el contorno de cada una de esas olas. Al pasar las manos por ellas, notaron que eran suaves y lustrosas, como la cáscara de un huevo. Un tentáculo colgaba del techo, con su extremo plano rematado por una serie de cilios translúcidos.

Mientras el resto del grupo apuntaba nerviosamente con sus armas a aquella cosa, Kahta les pidió que la dejaran hacer, y se aproximó a ella con toda tranquilidad, acompañada de su bestia cuadrúpeda, Skinny. La Nephilim cogió el grueso tentáculo, que colgaba hasta quedar a la altura aproximada de lo que habría estado la cara de un Nephilim purasangre. Tirando levemente de él, comprobó que el tentáculo se prolongaba fácilmente, y sus cilios blancuzcos se agitaron en el aire como anémonas bajo el mar, doblándose ansiosamente hacia ella. Observándolo de cerca, vio que el extremo del tentáculo, en la zona de los cilios, había un par de orificios bordeados de material óseo. Su mente trabajaba a toda máquina, intentando revisar todo lo que sabía de biotecnología. Todos sus instintos le decían que había encontrado el interfaz que buscaba. Sin pensárselo dos veces, acercó el extremo plano a su rostro. Moviéndose como con ansia, el tentáculo se pegó a su cara. Los cientos de diminutos cilios entraron en contacto con su piel y su cráneo, y de repente, notó que dos largas y finísimas agujas -probablemente de hueso- penetraban a gran velocidad en sus fosas nasales. Sintió dos agudos pinchazos, y supo que su teoría había sido correcta: el tentáculo le había inyectado agentes neurotransmisores directamente al cerebro. Todo desapareció.

Todo lo llenó una voz en su mente, que decía su nombre.

Kahta… Kahta… 

En ese instante, justo cuando Jinx y Murdo ya corrían para arrancarle esa cosa del rostro, un sonido se escuchó en el exterior de la sala, y luego otro, haciendo que todos se volvieran hacia la puerta rota con las armas en ristre. Pasos, y gemidos. Los pasos se multiplicaron y de repente se empezaron a escuchar carreras por el pasillo exterior, acompañadas de sonidos de garras arañando el suelo de hueso. Cuando las primeras monstruosidades aparecieron por la puerta forzada, los conductos de ventilación orgánicos que tenían a sus espaldas empezaron a palpitar y a expulsar aire de forma extraña, mientras más de esas cosas empezaban a arrastrarse desde ellos al interior de la cámara. Estaban rodeados y sin escapatoria posible. La horda de aberraciones se lanzó sobre ellos como un único ser, a la vez que los primeros disparos empezaban a resonar en el interior de la nave viviente.

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4 comentarios en “Fragged Empire (V): Leviatán”

  1. Otra gran entrada.

    Es fascinante la biotecnología Nephilim, que recuerda a la que tienen los Zerg de Starcraft, e incluso un poco esa sensación claustrofóbica a la Catedral de Carne Tzimisce del juego Vampire Redemption o los túneles de las colmenas en Aliens.

    Qué pasará con Kahta? Hay ganas de seguir con la próxima entrada de esta serie, que se está ganando su hueco por derecho propio junto a las de Alasia.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Me alegra que te guste! La verdad es que también lo pasamos en grande jugándolo.

      Pues sí, sobre la biotech Nephilim la verdad es que un poco esa es la idea… algo orgánico y a la vez diseñado para un propósito, y malrrollero al máximo. Al principio los jugadores se imaginaban algo más “limpio”, como la Moya de Farscape, pero rápidamente se dieron cuenta de que aquello iba a ser más “visceral” XD

      Buah me has recordado al Vampire: Redemption y la Catedral de Carne… esa parte era chunguilla, y el enemigo final era un dolorrrr jajajaja

      Me gusta

  2. Buenas,
    quiero decirte que me encanta la serie. No solo la historia en si, sino también la forma en la que escribes. Debo decir que siento cierta envidia, tanto de ti (como máster) como de los jugadores. Me encantan los juegos de rol pero nunca he jugado a ninguno, y en mi grupo de amigos sino me muevo yo nadie crea una partida, por lo que, por lo general, salen malas partidas. Imagino que estarás muy ocupado pero si pudiera ser me gustaría pedirte algunos consejos para ser máster sin saber como es ser jugador.
    Gracias, tanto si respondes como sino, pues seguiré leyendo tus entradas.
    Un saludo.

    Le gusta a 2 personas

    1. ¡Muchas gracias por tus palabras! ¡Siempre es un placer ver que hay nuevos másters en ciernes con ganas de lanzarse a la aventura!

      Si aún no has participado nunca en una partida de rol como jugador, yo te animaría a que lo intentes. Si en tu entorno inmediato no lo tienes fácil o no te gustan los resultados, hoy en día es más fácil que nunca encontrar y contactar con grupos cercanos, o incluso probar alguna partida online. Creo que está bien que todo máster sepa lo que es estar en la piel de un jugador y ver cómo se viven las cosas al otro lado. Ahora bien, no es imprescindible ni mucho menos, y si quieres lanzarte a dirigir desde el principio, adelante. ¡Ser máster puede ser increíblemente divertido!

      En ese sentido, mi principal consejo serían las primeras palabras de la Guía del Autoestopista Galáctico: Don’t panic! Elige un juego que te guste por su temática, lee el manual, echale un vistazo a alguna de las muchas partidas que puedes encontrar en youtube si quieres, y da el salto. Hay montones de juegos que tienen kits de iniciación o que están escritos para facilitar las primeras partidas. ¡Todo es empezar!

      Tampoco te preocupes demasiado si no todo sale bien en tus primeras sesiones, o por si no te sabes las reglas al dedillo, o por narrar a la perfección. Nadie nace enseñado, y la soltura sólo se coge con la práctica. Centrate más en procurar que la sesión sea divertida y los detalles ya los irás puliendo. Y procura escuchar las impresiones de tus jugadores, el feedback que te pueden dar te puede ayudar a ver qué estás haciendo bien y qué tienes que mejorar, o a descubrir los gustos exactos del grupo (cada mesa de juego es un mundo, y lo que funciona en unas no tiene porqué funcionar en otras).

      Así en principio esas serían mis recomendaciones. Si te animas a intentarlo, siéntete bienvenido a pasarte por aquí cuando quieras a contar como te ha ido…

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