Fragged Empire (IV): Lo Que Pasa en Paradiso…

La Tripulación de la Tartarus

  • Murdo Morrison: Piloto corporativo y antiguo contrabandista
  • James T. Jinx: Bribón kaltorano, hombre para todo
  • Thanatos Verpila: Mercenario legionario sin demasiados escrúpulos
  • Kahta: Científica Nephilim, experta en ingeniería, medicina y biotecnología
  • Jagh: Asesino Nephilim de casta híbrida, dotado de potencial psiónico
  • Thillian Kryll: Francotirador corporativo, antiguo compañero de Thanatos

Mondo Babylon, Paradiso

Órbita de Alabaster, Sistema Haven

Kahta procesó la situación en décimas de segundo, y llegó a varias conclusiones. El desconocido contra el que les había advertido Jinx había hackeado el sistema de las fuerzas de seguridad de Paradiso y había introducido información falsa sobre ellos, convirtiéndoles en los más buscados de la estación toroidal. Probablemente también había interceptado la transmisión de las coordenadas que Milo les había enviado, y sin duda ya se encontraba de camino a su nave, con la intención de llegar al pecio Nephilim antes que ellos. La segunda conclusión fue que no había posibilidad de resolver aquello de manera pacífica. Los legionarios eran conocidos por cumplir con su deber; no aceptarían sobornos ni aunque hubieran podido pagarlos. Y ni ella ni sus compañeros pensaban volver a la cárcel justo después de salir de ella. Por tanto, las probabilidades de que aquello acabara en violencia eran del 98.7%, según una estimación a la baja.

La Nephilim dio un rápido paso hacia atrás, buscando cobertura mientras sacaba su pistola, y empezó a analizar el edificio en busca de maneras de escapar de él que no implicaran cruzar la puerta principal. Al ver su movimiento, los legionarios levantaron sus armas disruptoras para abrir fuego, pero la mayoría del grupo reaccionó a tiempo, buscando cobertura donde podían mientras desenfundaban sus armas. Jinx sacó su pistola de munición auto-propulsada, mientras Murdo desplegaba su pequeño dron TX i82. Por su parte, Kryll se atrincheró tras una mesa y empezó a preparar su rifle mientras activaba su visor Arcángel. El único al que no dio tiempo de reaccionar fue a Thanatos, que no era precisamente conocido por su rapidez. Siendo un blanco fácil, el mercenario se llevó dos disparos de escopeta disruptora que le dejaron medio aturdido. Echando a correr, saltó tras la barra no sin cierto esfuerzo, y apretando los dientes, desenfundó su fiel “Grapadora”, un rifle de asalto iónico que le había acompañado en mil batallas. Mientras tanto, los dos androides de seguridad empezaron a avanzar a través del casino, porras táser en mano.

[Aquella fue nuestra primera cata del sistema de combate de Fragged Empire, y nos dejó buena impresión, dentro de un sistema absolutamente táctico. Es duro, peligroso y hay que saber usar el entorno a tu favor. Quedarse plantado en medio del campo de batalla disparando a lo pecholata suele ser bastante suicida. La iniciativa en combate va determinada por la Inteligencia, que implica agilidad mental y capacidad de reacción y análisis en un entorno caótico y cambiante. De ahí que Kahta fuera la primera en actuar (Int 5, el máximo) y Thanatos el último (Int 1). Otro factor crucial en los tiroteos es el uso de la cobertura… es bastante fácil impactar a un objetivo al descubierto, y un cobertura suficiente puede reducir además la efectividad de los impactos críticos. Los impactos que se llevó Thanatos le restaron 16 puntos de su Aguante, justo por encima de la mitad de su capacidad… y tuvo suerte de no llevarse un impacto directo.]

A partir de ese momento, el Mondo Babylon se convirtió en un infierno de disparos. Los guardias avanzaban haciendo gala de su entrenamiento militar, derribando mesas de ruleta para usarlas de cobertura, moviéndose de unas a otras mientras disparaban a cualquiera que estuviera mínimamente a la vista. Jinx empezó a lanzar granadas de humo para obstaculizar su visión, mientras el dron de Murdo sobrevolaba la zona de combate disparando con su pequeño Protectron. Por su parte, Thanatos devolvió el fuego, e impulsivamente descargó una ráfaga corta sobre uno de sus congéneres que le dejó en el suelo sangrando, mientras Kryll se dedicaba a disparar a los androides para impedir que se acercaran lo bastante al grupo para molerles a golpes. Kahta comprendió que, si bien los cargos falsos sobre ellos hubieran durado a lo sumo un par de horas, ahora Thanatos había usado fuerza letal contra un agente de la ley… ya no había posibilidad de demostrar su inocencia.

Murdo estaba usando el terminal que llevaba acoplado al brazo izquierdo de su traje técnico para intentar acceder al sistema del Mondo Babylon. No era fácil colarse, era un casino después de todo, y el acceso ilícito a través del Torrente de Datos siempre era mucho más complicado. Pero si logró tener acceso a información como el plano del edificio. Estaba pensando en una retirada hacia arriba a través de los ascensores, pero los planos le indicaron que aquello era dejarse encerrados sin salida.

El denso humo, los gritos aterrados de los clientes que no habían logrado huir del lugar, los rayos de energía volando en todas direcciones y la música electrónico mezclándose con el sonido de botellas haciéndose añicos o máquinas tragaperras reventando y expulsando su contenido violentamente convertían el lugar en un absoluto caos. Poco a poco, los compañeros de la Tartarus empezaron a diezmar la oposición lo bastante como para plantearse una huida, pero en ese momento otro vehículo policial se detuvo bruscamente frente a la puerta de entrada, vomitando más legionarios y androides de combate. Atrincherándose de nuevo, Kahta reptó hacia el panel de los ascensores que tenían a sus espaldas. Si llegaban refuerzos por tierra, también lo harían por el aire, y si una patrulla bajaba desde arriba y les pillaba por detrás, estaban acabados. Sacando una pequeña herramienta laser de su cinturón, empezó a desmontar el panel para cortocircuitar el cableado y dejar el ascensor bloqueado. Mientras tanto, Murdo observó a su alrededor, buscando el emisor que debía estar pidiendo refuerzos a la central, y finalmente vio un pequeño parpadeo en el cinturón de uno de los guardias caídos. Empezó a teclear con rapidez, buscando un punto de acceso viable. Por fortuna, el guardia caído estaba lo bastante cerca.

[Una de las cosas que me gusta de este juego (y que también se da en otros juegos ci-fi) es que a los personajes más centrados en habilidades tecnológicas o científicas que en el combate no suelen faltarles cosas que hacer, y tienen bastantes opciones que les dan juego.]

Mientras tanto, ni los disparos certeros de Kryll ni las ráfagas de Thanatos habían bastado como para empezar a verse abrumados por los androides de seguridad, y algunos de ellos estaban empezando a llegar a distancia cuerpo a cuerpo. Por fortuna, Jinx, que había permanecido en movimiento, cambiando de una cobertura a otra constantemente, empezó a usar granadas de magnesio que resultaron bastante efectivas para confundir los sensores de los droides de seguridad, permitiendo que sus compañeros mejor armados se encargaran del verdadero peligro, los agentes legionarios y sus potentes escopetas disruptoras.

Tan sólo quedaba un agente atrincherado, disparando sin apenas asomarse, cuando vio que el emisor automático que llevaba había dejado de parpadear en rojo y el led mostraba una luz verde. Murdo había logrado hackear la señal informática, y ahora el avisador automático enviaba a la central un mensaje de “situación bajo control”. El legionario se retiró al exterior para poder usar la radio de su casco y pedir refuerzos, y aquella fue la oportunidad que el grupo había estado buscando desde el principio. Abriendo fuego de supresión para obligar al agente a cubrirse, el grupo salió corriendo a la Tira, aún en pleno desfile. En segundos nuevos coches patrulla harían su aparición, y el tiroteo se convirtió en una persecución a la desesperada por la infinita avenida central de Paradiso. Pillando motos deslizadoras a varios anonadados transeúntes que disfrutaban del desfile, lograron dejar atrás a los vehículos policiales que les seguían con las sirenas a todo trapo, perdiéndose entre la multitud y evitando ir directamente al hangar donde les aguardaba la Tartarus. Finalmente, cuando estuvieron convencidos de que habían despistado a sus perseguidores, abandonaron los vehículos “prestados” y corrieron hacia su nave.

En los pasillos del astropuerto se cruzaron con dos drones de mantenimiento, sin duda los encargados de hacer el repostaje. Sin embargo, cuando llegaron, Jahg les esperaba en el exterior de la Tartarus.

No sé cómo os ha ido ahí fuera, pero aquí tenemos un problema.

Y les señaló un pequeño objeto metálico y rectangular, adherido a un panel en la parte inferior de la nave. Un pequeña luz parpadeaba intermitentemente a un ritmo constante.

Me ha parecido que lo que estaban haciendo esos dos cacharros se salía de lo habitual. 

No hacía falta ser un experto en explosivos para entender lo que estaban viendo. Era una bomba lapa.

Thanatos y Kryll tomaron posiciones a la entrada del hangar, para defender el lugar si las fuerzas de seguridad les localizaban, mientras Kahta y Murdo procedían a desmontar el panel entero con sumo cuidado. Jinx no era demasiado experto en explosivos (no era demasiado experto en nada), pero vio que la bomba se basaba en un sistema de energía binario: dos pequeñas baterías contenían energías que, probablemente, al entrar en contacto hicieran detonar el artefacto, y a todo lo que había en docenas de metros de su alrededor. No se veía una cuenta atrás, pero llevaba un temporizador seguro, y además estallaría ante cualquier movimiento brusco. Con un pilotaje suave, la nave despegando quizá no fuera suficiente, pero cualquier intento de acelerar o pasar a velocidad de salto les habría volatilizado.

Una vez extraído el panel, procedieron a intentar desactivar el artefacto. A pesar de carecer de entrenamiento específico, a ambos se les daba bien la tecnología, y sólo se trataba de encontrar la manera de lograr que los circuitos electrónicos no tuvieran manera de desactivar el separador entre las dos baterías. En ello estaban, con el sudor perlándoles la frente, cuando los sonidos de sirenas se empezaron a oir en el exterior del hangar, y los pesados pasos de decenas de legionarios corriendo llenaron los pasillos… había que irse ya. Jagh y Jinx corrieron a los mandos de la Tartarus, empezando a poner en marcha los sistemas, mientras Kahta y Murdo seguían trabajando con la bomba. Thanatos y Kryll, olvidadas sus diferencias ante la complicada situación, disparaban al pasillo en un intento de frenar el avance de los agentes, ganando todo el tiempo posible, pero la munición empezaba a escasear.

Entonces, Murdo y Kahta respiraron aliviados: la luz parpadeante se habia detenido, y las baterías estaban empezando a drenarse inocuamente de sus respectivas cargas. ¡Lo habían logrado!

[Hizo falta el gasto de varios puntos de Destino, que permiten repetir tiradas, y bien empleados que estuvieron.]

Saltaron todos a bordo mientras la Tartarus ya empezaba a elevarse, y en un santiamén, la nave ascendió y dejó atrás el espaciopuerto, mientras el hangar se llenaba de legionarios disparando fútilmente. En cuanto fue seguro hacerlo, pasaron a velocidad de crucero y cargaron las coordenadas de Murdo. Poco después, la Tartarus pasaba a velocidad de Salto, con rumbo al sector 2 del cinturón del Monopolio.

Cuatro horas después, una señal codificada llegó a través del canal privado que habían establecido con sus patrones del Conglomerado Ares. El rostro de Claire Weston apareció en pantalla. No estaba contenta.

¡Una semana! ¡Lleváis libres una semana, y ya lo habéis puesto todo en peligro! ¿Qué coño ha sido eso? ¡Acusados de terrorismo! ¡Los Enemigos Públicos Número Uno de Paradiso! -la rubia Vargarti resopló indignada-. Espero que tengáis una buena explicación. Esos cargos eran más falsos que la palabra de un kaltorano, no habrían superado un mínimo escrutinio, pero ¡os habéis cargado a agentes que cumplían con su trabajo! Eso lo cambia todo… ¿Sabéis cuantos culos he tenido que lamer para limpiar vuestro desastre? ¿A cuantos burócratas he tenido que untar? Estáis limpios otra vez. Lo que pasa en Paradiso, se queda en Paradiso. Espero que al menos la negociación haya valido la pena, porque todo esto saldrá de vuestro bolsillo. Que quede muy claro… y esto es entre nosotros… -aquí el rostro de Weston se suavizó bastante- no podré sacaros las castañas del fuego otra vez. He mantenido todo esto al margen de mis superiores… al fin y al cabo, ha tenido arreglo, y no necesitan más preocupaciones. Pero otro follón como éste, y os las veréis con un incumplimiento de contrato. Ni vosotros ni yo deseamos eso. Espero vuestro informe detallado en unas horas. Weston fuera.

Los seis compañeros se miraron entre sí. Un antigua nave de guerra Nephilim les aguardaba a tres días de distancia, aún no sabían cómo lo harían para recuperarla intacta, y un extraño competidor les había tomado la delantera jugando extremadamente sucio. Todos tenían la sensación de que tendrían muchas más explicaciones que dar antes de que todo aquel asunto terminara.

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2 comentarios en “Fragged Empire (IV): Lo Que Pasa en Paradiso…”

  1. Las entradas sobre Fragged Empire, tanto de los suplementos como las aventuras en sí, están siendo bastante entretenidas, la verdad. Por otra parte, me gustaría preguntarte dónde has obtenido el suplemento de Protagonist Archive, ya que no lo consigo encontrar y me interesa hacerme con él.

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