Crónicas de Alasia (XLVII): El Lazo Se Estrecha

LOS ESCUDOS DE PIEDRA

  • Lomborth, enano de las montañas discípulo de Dumathoin
  • Tobruk, enano ex-esclavo convertido en furioso luchador
  • Grugnir, enano bribón y astuto poco amigo de los compromisos

Halcón 24

Las puertas de Nueva Alasia se abrieron de par en par para recibir a los triunfantes Escudos de Piedra. Una verdadera muchedumbre se agolpó en las calles para ver como los tres enanos tiraban de un gigante deforme y cargado de cadenas. Los vítores estallaron cuando la noticia se extendió sin control como un fuego de verano sobre la hierba seca: ¡Vorlak el Mestizo, el terror de las Tierras Reclamadas, había sido apresado! ¡Capturado con vida! Entre aplausos y hurras para los enanos, y abucheos y gritos para el bandido, los Escudos condujeron a su prisionero hasta la casa de la guardia, donde el capitán Geraint les aguardaba.

[Obviamente, las puntuaciones de Fama y Honor de los tres enanos recibieron un subidón considerable, convirtiéndose así en el grupo más conocido entre el populacho… por ahora.]

Mientras la guardia se hacían cargo de Vorlak, Pielblanca y el otro bandido, y los encerraban a buen recaudo, Tobruk, Lomborth y Grugnir se despidieron de los que habían sido sus compañeros de cacería. Torlen se marchó tras desearles suerte en su búsqueda de la verdad, satisfecho pero obviamente cansado y deseoso de reunirse con su familia y colgar la espada sobre la chimenea definitivamente. Boel, hosco como siempre, estrechó en silencio los brazos de los enanos con una despedida de guerrero, pues se habían ganado el respeto incluso del supersticioso aquiliano. Y Will, el bueno de Will pidió disculpas a Tobruk por no poder seguirle en más correrías, pues era un hombre de la guardia y tenía un deber que cumplir, pero en sus ojos había prendido la llama de la aventura, y el enano supo que esa ansia ya no iba a abandonarle jamás.

El capitán Geraint aguardó pacientemente, y cuando por fin se encontró a solas con los enanos, les interrogó a fondo sobre lo sucedido. Había perdido a un miembro de la guardia, y deseaba saberlo todo. El severo capitán reaccionó con un cierto escepticismo ante el relato de los enanos, especialmente cuando estos afirmaron que mediante sobornos o magia negra, había varios miembros de la guardia sospechosos de confabular con un hechicero oscuro. Geraint les dijo que, aunque decidiera creerles, tendría las manos atadas si no le traían pruebas que demostraran sus acusaciones. Cuando los enanos propusieron que arrestara a los sospechosos, el capitán se negó. Oficialmente no podía hacerlo… y además, sin decirlo con palabras pero dándolo a entender entre líneas, insinuó a los Escudos que, si estaban en lo cierto, no era sensato hacer saltar la liebre antes de hora. La guardia no podía hacer nada, y si Morden era atrapado, sería juzgado y con toda probabilidad ahorcado. Eso, siempre que alguien ajeno a las autoridades no lograra antes desentrañar todo ese turbio asunto y sacar la verdad a relucir. El Barón, sin duda, estaría muy agradecido a quien lo lograra. Los tres enanos entonces le comentaron algo que habían estado hablando entre ellos durante el regreso a Nueva Alasia. Entre ellos, habían empezado a bautizar las colinas donde se encontraba la cueva de los bandidos como “las Colinas Escudo”, y la guarida de Vorlak, bien abastecida de forma natural, les había parecido a los enanos un lugar idóneo para establecer una base de operaciones propia. Querían que su compañía creciera con el tiempo, y necesitaban un cuartel general para cuando las estancias de Gorstan no bastaran. El capitán les respondió que todas aquellas tierras pertenecían al Barón Stephan, y que sólo él tenía la potestad para disponer de ellas. No podía asegurar como reaccionaría Stephan, dijo, pero era bien sabido que desde tiempos inmemoriales los nobles tenían la costumbre de recompensar con títulos o tierras a aquellos que les servían bien. Los tres camaradas se miraron entre sí, entendiendo donde quería ir a parar el humano. La motivación de los Escudos de Piedra para resolver el misterio acababa de recibir un enorme incentivo.

Pero era más fácil decirlo que hacerlo. Morayne, la prometida de Morden, posiblemente seguía con vida y en manos de Arakh Zuul, el siniestro Amo del que había hablado la bruja gnoll. Sin una dirección clara hacia la que dirigir sus pasos, y con las palabras “Herubar Gûlar” como única pista, decidieron acudir al único hombre en Alasia que quizá podía ayudarles: Korybos el Cronista.

[Korybos, aparte de ser el encargado de recopilar los sucesos en su Libro de las Tierras Perdidas, también cumple en la campaña con la función de sabio o erudito al estilo de la vieja escuela, y al que los pjs pueden consultar sobre ciertos temas como historia o lenguajes antiguos. Los Escudos aprovecharon el resto del día para ir a vender todo el botín que llevaban encima, incluidos los enormes pertrechos de Vorlak, por los que sacaron un buen precio en el gran bazar.]

Halcón 25

Al día siguiente, el Cronista les recibió en su escritorio privado en el tercer piso del Hacha y el Suspiro. Se mostró enormemente interesado por lo que le contaban los enanos, y lo apuntó todo con esmero para no olvidar ningún detalle a posteriori. Cuando mencionaron “Herubar Gûlar”, el escriba se paró en seco y se mesó la barba, intentando recordar donde había oído ese nombre antes.

No sé donde está ese lugar, dijo al fin, pero reconozco el idioma. Se trata de la sucia lengua de Wickmore, donde jamás Athor arroja su luz. Es el lenguaje de los darkons.

Lomborth y Tobruk se quedaron helados. A la mente les vino la aciaga advertencia de Holgrym, el Jinete Sarathan. Hay darkons en las Tierras Reclamadas. Había estado en lo cierto… tenían a la serpiente en el regazo. El Cronista captó las miradas que se intercambiaron ambos antes de proseguir.

No la hablo, pero la entiendo lo suficiente como para comprender el significado de esa frase. Significa “la Morada del Señor de la Alta Hechicería”.

Armados con ese conocimiento, bastante perturbador por otro lado, los Escudos de Piedra bajaron al salón principal de la posada, dispuestos a examinar la Mesa del Mapa en busca de un lugar que pudiera encajar con esa descripción. Podía tratarse perfectamente de un emplazamiento fuera de los límites explorados, pero la piedra se esculpe de fuera adentro, y los enanos tienden a ser metódicos por naturaleza. Peinando el mapa tallado en la superficie de madera, los enanos distinguieron varios lugares marcados: la ciudad y las siete aldeas, el Portal de los Lamentos y el Reposo de Vonkar, una X en el bosque junto a Welkyn, otra X dentro de Wilwood, junto a la que alguien había escrito “Vieja Atalaya. Cuidado Serpiente”, una cueva al oeste de Welkyn junto a la inscripción “¡Kobolds!”, y lo que parecían unas viejas ruinas justo al norte de Rasad, marcadas como “Castillo de Redoran”.

Preguntando a Gorstan qué se sabía de ese último lugar, el fornido posadero les señaló al tablón de anuncios, concretamente a uno de los carteles. Arrancándolo, Grugnir lo leyó en voz alta. Se ponía precio a la cabeza de un mago llamado Gerbal, que había matado con sus artes a una joven acólita de la Catedral. Se decía que se había ocultado en las ruinas del Castillo de Redoran, pero hasta el momento pocos se habían atrevido a ir tras él. El posadero siguió hablando, mientras les servía las cervezas.

“Ese castillo era, en tiempos de Sartia, la casa ancestral del linaje de los Redoran, al que pertenecía Baltek el Fuerte, uno de los Nueve Barones de Ottger Cathalien. Es una pena ver lo bajo que ha caído desde aquellos días de gloria, un montón de piedras ruinosas bajo las que se esconden criaturas repugnantes y magos fugitivos. Dicen que Magnus, el primer Redoran, fue él mismo un gran mago, pero si eso es verdad, debía ser muy distinto a ese infame Gerbal, eso seguro.”

Aquello hizo que los tres enanos se miraran entre sí. ¿Las ruinas de un castillo fundado por un gran hechicero? ¿Uno que ahora servía de refugio a otro mago más oscuro? ¿Sería posible? Cuando subieron para poner aquello en común con Korybos, el Cronista asintió con el ceño fruncido.

No mucha gente conoce el origen del castillo. Los dioses sabrán donde lo ha oído Gorstan, pero el viejo oso está en lo cierto. Y encaja demasiado. No cabe duda de que, durante su apogeo, el castillo era verdaderamente “la Morada del Señor de la Alta Hechicería”. ¡Redoran tiene que ser vuestra Herubar Gûlar! Y eso significa que ese tal Gerbal es un agente de Arakh Zuul…

…o que Gerbal ES Arakh Zuul -concluyó Lomborth-. Encontrad Herubar Gûlar y encontrareis al Amo.

El druida enano se mesó la barba. Dumathoin les había permitido seguir el rastro una vez más, y estaba seguro de estar en lo cierto. Allí, en las ruinas del Castillo de Redoran, se ocultaba Arakh Zuul, el Amo, el brujo darkon responsable de los ataques de Vorlak y sus hombres, de la corrupción de la guardia de la ciudad y de manchar el nombre de Jack Morden. Allí, en las profundidades bajo Redoran, Morayne Tanner seguía cautiva, a la espera de un destino sin duda peor que la muerte. Y hacia allí los Escudos de Piedra dirigirían sus pasos, decididos a enfrentarse con sus aceros a la más oscura de las magias. Si el Forjador de Almas así lo quería, la mano que aferra el escudo volvería a convertirse en el puño que imparte justicia.

Partieron de Nueva Alasia aquel mismo día, dejando a sus espaldas otra gran multitud. Los enanos no escucharon el chasquido de los huesos desencajándose en la plaza, ni el terrible crujido de la madera, pero el tañido de las campanas de la Catedral y los gritos enfervorecidos de los alasianos les dijeron todo lo que necesitaban saber. Los días de Vorlak el Mestizo habían tocado su fin, y su cuerpo bailaba ahora en la soga, como un enorme muñeco de trapo con el cuello roto.

Arakh Zuul era el siguiente.

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4 comentarios en “Crónicas de Alasia (XLVII): El Lazo Se Estrecha”

    1. ¡Por supuesto! En Alasia he metido un montón de “huevos de pascua”: alusiones, homenajes y referencias a todo aquello que me marcó en mi infancia rolera y de lo que guardo grandes recuerdos. ¡Y Herubar Gûlar es un todo un mito que no podía faltar! Y han salido muchos más también…

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  1. Impaciente por ver lo que separa el destino a los enanos en dicho lugar.

    Una pregunta: la crónica es actual? Es decir, se trata de una campaña que se sigue jugando? Porque me ha parecido entender por otras entradas que son partidas que se jugaron hace años.

    Y una petición: un mapa de las tierras del juego para poder situar mejor las aventuras de los grupos.

    Le gusta a 1 persona

    1. Si, la campaña está en marcha todavía. Empezamos a jugarla en el verano de 2009 y sigue todavía en activo, aunque actualmente estamos haciendo la pausa entre “temporadas”, por así decirlo. Probablemente la retomaremos después del verano.

      El mapa de las Tierras Reclamadas (según han explorado los distintos grupos) lo podéis encontrar en el primer capítulo de las Crónicas:

      https://traslaultimafrontera.wordpress.com/2016/01/14/cronicas-de-alasia-mes-de-la-llama-977-ea-i/

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